Rosario, 09 de septiembre de 2013. Claudia Kika Aguilera es trabajadora del Estado en la ciudad de Buenos Aires, delegada de la Asociación Trabajadores del Estado, hija y nieta de comunistas militantes, y el 11 de septiembre de 1973 quedó marcado a fuego en su vida. Chilena de Santiago, el Golpe de Estado genocida perpetrado contra el sueño socialista encabezado por Salvador Allende provocaría para ella y parte de su familia el exilio en este lado de la cordillera. Aquí desarrolla ahora sus sueños y sus luchas. “Ante nada soy socialista y anarquista” aclara Kika, definiendo con esas palabras su pertenencia clasista. En primera persona nos cuenta sus vivencias y sensaciones a 40 años de uno de los momentos más terribles que le tocó vivir a los pueblos de nuestra América Latina.
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Por Claudia Kika Aguilera*
“El problema de la hoja es que está en blanco, lo bueno del teclado es que está lleno de signos.
Hoy toca cuaderno, luego será traducido de letra Claudia a veces indescifrable, a algo que medianamente se pueda entender.
Corte de luz, apenas pasó el medio día, hay que juntar un poco de agua ya que la bomba del edificio dejó de funcionar. Sólo lleno el termo y la pava, no me animo a cargar un balde. En el pasillo el portero grita, parece que a las 16hs prometió la empresa que volvería la luz.
Me animo a dormir una larga siesta. Entre pensamientos de dragones me fui durmiendo. Sonaron un par de alarmas entre sueño y sueño, y cada tanto un despertar para imaginar bellezas. Llegó un -¿Me abrazás mamá?- me corrí un poco advirtiendo el “cuidado rodilla en reparación”.
16.30 abrazo, 16.35 mimo y mirada al niño dormido. Se enciende la heladera, el equipo, internet, dvd y se enciende también, a la vez el teléfono, que comienza a sonar, es papá desde Chile, una larga charla personal que no será aportada a la escritura, salvo la que si será contada así:
– Kikita, soy creyente-
Me pregunto por dentro ¿qué le pasa a este comunista ruso? Y me sonrío
– ¿Qué pasó papá?-
– Pedí algo que se cumplió y yo nunca pido, me encerré en el baño y hablé con mis palabras, con las que me salieron.
Kikita, es la segunda vez que se cumple un milagro. Me dije a mi mismo, sí se cumple es porque realmente algo existe-
Me llama la atención que no utilice la palabra Dios.
Recordé un video que está dando vueltas por la red que dice “sólo el amor salvará al mundo”, sobre un músico que da ese mensaje en un tren, en el mismo recuerda luego -“amen menos a Dios y más al prójimo”-, frase que le repetí luego a mi viejo, intuyendo su pedido a eso que parece que existe.
– Yo no pedí para mí, y el milagro se cumplió-
Y ya no habló más del tema. Luego me comentó que estuvo contando la historia de nuestra última charla, de cómo me hice vegetariana, él dice que es emocionante. Me vuelvo a sonreír y me siento orgullosa de que me escuche.
Le paso el teléfono a Lucas que seguía dormitando, lo sacudí un poco -El abuelo, atendé- Larga charla, cortaron felices ya de hablar.
Arranqué el día desayunando a las 17.40 más o menos, café con leche, música y San Lorenzo con el enlace más lento del mundo. La tele en casa quedó en el olvido, ya ni el control remoto se encuentra, perdimos 3 a 0, la bronca correspondiente al caso sobrevino.
Ya es de noche, mi adolescente hijo por designio natural sale de casa con amigos.
Se cierra la puerta y un mar de lágrimas precipitadas salen cuando me quedo conmigo. Sé cuál es el primer milagro.
Sobre el tema de las anécdotas familiares en general se sabe que son contadas una infinidad de veces hasta que la familia puede repetirlas casi de memoria, con las confesiones es distinto, es distinto el tiempo y el resonar.
El 11 el viejo estaba en su oficina. Trabajador del Estado, de la Comisión Nacional Forestal de Chile, irrumpió el ejército y se lo llevaron a él y a varios compañeros del partido que laburaban juntos, la improvisada planilla militar llevaba la condena.
Ahí estaba su nombre completo y anotado con la letra de la inquisición, el fallo, “francotirador”.
11 de septiembre de 1973, segundo trimestre de embarazo de mi madre y yo ahí, como esperanza a nacer. Mi viejo, al mismo tiempo, llevado detenido al estadio nacional de Chile. Torturado.
Largas noches, largos días. No quiero utilizar la imaginación para saber que decir en medio de cada día, no hace falta, ya sabemos que pasó ahí dentro.
Cautiverio de meses.
La esperanza puede llegar a ser tortura. No soy partidaria de la esperanza, no así solita como mal que escapa de la caja de Pandora.
Pero ¿cómo se ayuda a la esperanza en el confinamiento, cuando no te dejan jugada, cuando despojaron la música y sólo se escucha el ruido de la metralla?
Afuera mi vieja, en la humilde casita de la población con decenas de noches interminables y más por venir, no quiero utilizar la imaginación para saber qué decir en medio de cada día, no hace falta.
Y en la panza, en la gí¼atita, yo, vuestra hija que florecerá en un país que será arrasado por aquellos que dicen querer, más a Dios.
No es un cuadro alentador, pero ya sabemos que hoy mi viejo llamó desde Chile.
Una de esas tantas noches, una súplica desprendida del amor más despojado, del amor al otro sin egoísmos, del que mueve montañas lo llamó.
Hace un tiempo escuché estas palabras desde dos lugares distintos, sólo que hoy pude unir los relatos.
– No sé qué pasó Kikita, sólo sé que fue un milagro, si te llamaban por la noche sabíamos que seríamos fusilados y en los diarios aparecería como una fuga o un atentado fallido que el nuevo orden truncó, pero a los que sacaban de día corrían con suerte, los largaban, francotirador, imposible que sea de día- – Esa noche fue distinta, pedí con palabras sinceras y desde lo más hondo, dejando la promesa de creer siempre-
Diciembre, mañana límpida y el aparecido en la puerta de la casa humilde de la población Herminda de la Victoria.
Hoy me llamó papá y me no contó el segundo milagro, pero ya lo intuí “.
{{*Claudia Kika Aguilera es afiliada a ATE y trabaja en Consejo de Niños, niñas y adolescentes del Gobierno de la ciudad Autónoma de Buenos Aires. Nacida en Chile, se exilió con su familia a los 12 años de edad.}}
Por Equipo de comunicación ATE – CTA Rosario
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A 40 años del golpe de Estado en Chile
{{íšltimo Discurso de Salvador Allende}}
Martes 10 de Septiembre de 2013 | El próximo 11 de septiembre se cumplirán 40 años del criminal golpe de Estado dado por el general Pinochet -al mando de una alianza fascista cívica-militar- contra el gobierno de la Unidad Popular en Chile, encabezado por el presidente Salvador Allende. Desde la CTA Regional Rosario queremos aportar al recuerdo, el debate, el rescate de esta experiencia histórica que ilumina el presente con su vigencia y actualidad. A continuación, compartimos las últimas palabras de Allende, desde el Palacio de La Moneda, enfrentando al golpe.
[{{Nota completa acá}}->http://www.ctarosario.org.ar/article1506.html]
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A 40 años del golpe de Estado en Chile
{{El más allá de la figura de Salvador Allende}}
Viernes 6 de Septiembre de 2013 | El próximo 11 de septiembre se cumplirán 40 años del criminal golpe de Estado dado por el general Pinochet -al mando de una alianza fascista cívica-militar- contra el gobierno de la Unidad Popular en Chile, encabezado por el presidente Salvador Allende. Desde la CTA Regional Rosario queremos aportar al recuerdo, el debate, el rescate de esta experiencia histórica que ilumina el presente con su vigencia y actualidad. A continuación, compartimos el artículo del historiador Antonio Oliva, escrito en 2009, al cumplirse 36 años del golpe.
[{{Nota completa acá}}->http://www.ctarosario.org.ar/article1501.html]
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{{Equipo de comunicación CTA Rosario}}