Pocho, Congresal de la CTA, delegado de ATE Rosario y militante social del barrio Ludueña, fue un luchador con una historia que marcó un camino para todos los que tocó, particularmente de los trabajadores estatales y de ATE. Antes y después del 2001, ATE se encontraba atravesado por una realidad muy difícil, muy bajos salarios, con situaciones sociales extremadamente graves, había hambre en los barrios y mucho cansancio, enojo y la sensación de que la situación no daba para más.
El compromiso del compañero lo había llevado a encontrar su camino en la educación católica, que abandonó a principios de la década del ’90, cuando asumió la opción de vivir en uno de los barrios más humildes de la ciudad, Ludueña. Allí militó activamente con el Padre Edgardo Montaldo, sacerdote referente social, con una participación activa de más de 40 años en aquellos lugares olvidados por el Estado.
Para Liliana Leyes, actual Secretaria de Organización de ATE Rosario, “en el sindicato no sólo atendíamos las cuestiones gremiales sino también esa realidad social que nos atravesaba, así como hoy nos atraviesa la situación de los jóvenes… La participación de algunos compañeros y compañeras en los barrios fue muy especial y permitió mediar entre los grupos barriales para que todo eso no explote de peor manera aún. Ahí estaba Pocho, en esa trinchera”. Con más de 20 grupos de jóvenes armados durante los 10 años que vivió en Ludueña, se convirtió con su trabajo de hormiga en un referente para todos esos pibes que hoy, jóvenes aún, lo saludan y recuerdan.
Pocho cambió tantas cosas. Luego de su asesinato, ATE salió aún con más fuerza a la calle, no sólo disputando las cuestiones gremiales, sino también acompañando a las familias de las víctimas en su búsqueda de justicia, señalando a los responsables políticos de la represión y las medidas económicas que causaron el desastre y levantando la figura de los compañeros imprescindibles que serían, como él, ejemplo de vida y de compromiso.
Hoy, como lo ha hecho durante estos 15 años, ATE hace memoria y pide justicia por las víctimas, pero sobretodo recuerda con orgullo y alegría al compañero, al del mate bajo el brazo, al de la charla en ronda con todos, al que puso el cuerpo cuando había que ponerlo.
Pero también está presente en los conflictos sociales y políticos y se planta fuertemente en las calles por salario, por condiciones de trabajo y, en general, por una vida digna para toda la clase trabajadora y el pueblo. No es menor que, a tres días del cumpleaños de Pocho, se haya realizado el paro nacional más grande de los últimos años, como fue el del 24 de febrero.
“No tenemos que olvidar que al Pocho Lepratti lo mataron en su lugar de trabajo”
“Nuestro compromiso es con todas las víctimas de ayer y de hoy. No venimos a testimoniar sólo el pasado, venimos a transitar y venimos transitando la lucha contra la impunidad. Y la impunidad se para con el pueblo en la calle, movilizados, la impunidad se denuncia y se detiene con la gente organizada. La justicia es para el pueblo o no es justicia. Por eso desde nuestra ATE y nuestra CTA decimos una vez más presente por todas las víctimas y porque la impunidad se termine de una vez y para siempre en este país tan rico y tan desigual al mismo tiempo”, decía Raúl Daz en la marcha del 24 de febrero, recordando a todas las víctimas por las que, como el Pocho, estamos construyendo justicia.
Ese pedido de justicia, pero también esa celebración de la vida que implica un aniversario de nacimiento, se materializará de nuevo, por decimoquinta vez, estos días en Ludueña. Desde el 25 y hasta el 27 de febrero tendrá lugar el Carnaval-Cumple de Pocho, organizado por aquellos pibes que lo quisieron y lo extrañan y por muchos más que no lo conocieron pero que se suman a levantar en su nombre la bandera de la organización y la dignidad de los nadies.
Allí ATE estará presente, como todos los años para festejar la vida del compañero y por todo lo que representa para los trabajadores y las trabajadoras del Estado. “En base a la figura de Pocho hoy decimos que un delegado no es sólo quien atiende las cuestiones laborales del sector donde trabaja, sino que también somos humanos. Esa era una de las cuestiones que atendía especialmente Pocho. Él trabajaba con los compañeros desde el corazón, desde el amor, desde la ternura y eso era lo que multiplicaba. No lo olvidamos, lo tenemos en la memoria y en la práctica, reivindicando esa figura del delegado”, aseguró Leyes.
Equipo de Comunicación ATE – CTA Rosario