CONICET: Barañao y el Neocolonialismo ambiental

Conilow

Ante la visita del ministro de Ciencia y Técnica a la Bolsa de Comercio de Rosario este 25 y 26 de junio, los miembros de ATE COCINET emitieron un comunicado alertando sobre el saqueo de biomasa planetaria perpetrado por las principales multinacionales: “Esta capacidad científico-tecnológica para controlar y monopolizar la naturaleza viva e inerte a través de la biología sintética y la nanotecnología está generando reacomodamientos, fusiones, y competencias de las grandes empresas mundiales de áreas más diversas y estratégicas. De este modo empresas de combustibles fósiles junto a empresas de automotores, gigantes agrícolas y plásticos, convergieron para la producción de medicamentos, biocombustibles a partir de caña de azúcar y diversos compuestos de alto valor”.

“El ambientalismo de la economía verde es una nuevo colonialismo de doble partida. Por un lado, es un colonialismo de la naturaleza, al mercantilizar las fuentes naturales de la vida y, por otro lado, es un colonialismo a los países del Sur que cargan en sus espaldas la responsabilidad de proteger el medio ambiente que es destruido por la economía capitalista industrial del Norte”.

Evo Morales (Cumbre Río+20 – 2012)

Bioeconomía 2015 –Neocolonialismo verde de la mano del Ministerio de Ciencia y Técnica

El 25 y 26 de Junio llega a la Bolsa de Comercio de Rosario (la catedral del agronegocio), la versión Centro de los 4 simposios sobre Bioeconomía organizados desde el Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva. (Patagonia, NEA y NOA completan la lista).

Luego de la cumbre de Río +20 en 2012, el ministro Lino Barañao no tardó en alinear la investigación científica pública con el mandato del poder mundial, organizando el primer Simposio de Bioeconomía en el Hotel Sheraton de Buenos Aires en marzo de 2013 mientras Latinoamérica despedía a Hugo Chavez.

Ya Evo Morales había alzado su voz en la cumbre de Río:

“El ambientalismo de la economía verde es un nuevo colonialismo de doble partida. Por un lado, es un colonialismo de la naturaleza, al mercantilizar las fuentes naturales de la vida y, por otro lado, es un colonialismo a los países del Sur que cargan en sus espaldas la responsabilidad de proteger el medio ambiente que es destruido por la economía capitalista industrial del Norte. Este llamado ambientalismo mercantiliza la naturaleza convirtiendo cada árbol, cada planta, cada gota de agua y cada ser de la naturaleza en una mercancía sometida a la dictadura del mercado que privatiza la riqueza y socializa la pobreza”

En un clarísimo informe del ETC Group: “Los amos de la biomasa”, se explicita como las principales multinacionales, líderes de distintas ramas, se preparan para apropiarse de la biomasa planetaria dirigiendo la investigación científica para producir los más variados productos transables en el mercado mundial:

Junto a la Cumbre de la Tierra (Río +20) cobró amplia aceptación la idea de una gran transformación tecnológica como base de una Economía Verde.

Los avances en diversas tecnologías, en especial la ingeniería genética, la biología sintética y la nanotecnología hacen posible transformar biomasa en productos transables de todo tipo: alimentos, combustibles, medicamentos, materiales, etc.

De manera que toda la biomasa terrestre anual del planeta que aún no ha sido apropiada (alrededor del 75%) se encuentra en disputa de los grandes actores de las principales áreas, tales como Dow, Basf, Monsanto, Du Pont, Cargill, Bunge, Roche, Merk, Shell, Chevrón, BP, Exxon, y sigue la lista.

La Economía Verde es presentada como la solución a todos los problemas que enfrenta la humanidad y el planeta de manera que los gobiernos sólo deben dedicarse a impulsar estas nuevas tecnologías para resolver el hambre, la salud, la crisis energética, el cambio climático. Controlando menos de 100 elementos de la tabla periódica a través de patentes se pueden controlar unos 100 mil compuestos químicos que a su vez están presentes en unos 10mil millones de productos diferentes. En la actualidad ya se han otorgado patentes sobre aproximadamente un tercio de los elementos de la tabla periódica para ser usados en nanoescala.

Algo similar sucede con las rutas metabólicas. Controlando aproximadamente una decena de éstas se puede controlar toda la naturaleza.

Ya se han patentado segmentos de ADN que se encuentran en todos los vegetales superiores.

Esta capacidad científico-tecnológica para controlar y monopolizar la naturaleza viva e inerte a través de la biología sintética y la nanotecnología está generando reacomodamientos, fusiones y competencia de las grandes empresas mundiales de las áreas más diversas y estratégicas. Así, por ejemplo, empresas de combustibles fósiles junto a empresas de automotores, gigantes agrícolas y plásticos, convergieron para la producción de medicamentos, biocombustibles a partir de caña de azúcar y diversos compuestos de alto valor.

A esto debe sumarse el interés de los mismos sectores financieros responsables de la crisis del capitalismo mundial iniciada en 2008, por el financiamiento de los procesos naturales llamados ahora “servicios del ecosistema”

Las seis empresas de semillas, biotecnología y agroquímicos más poderosas del mundo (BASF, Bayer, DOW Agrociences, Du Pont, Monsanto y Syngenta) invierten miles de millones de dólares en investigación y desarrollo agrícola y determinan la dirección y prioridades de la investigación agrícola en el mundo.

El Estado Nacional a través del CONICET y la empresa BIOCERES son socios desde el 2004 en el Instituto de Agrobiotecnología de Rosario (INDEAR). Leer los fundamentos sobre la necesidad de impulsar la Bioeconomía en la web de BIOCERES o en la del Ministerio de Ciencia y Técnica es exactamente lo mismo.

En el año 2011, en una visita a Rosario durante la campaña electoral, el ministro Barañao decía: “Creo que Rosario se está convirtiendo en un caso emblemático respecto de lo que queremos hacer en materia de ciencia y tecnología”. En el año 2015, la variedad de soja HB4 resistente a sequía desarrollada en Santa Fe con recursos públicos, está en manos de BIOCERES y Arcadia Biosciences (California).

También en junio de 2011 el ministro Barañao asistió (en la Bolsa de Comercio de Rosario) a la apertura del FORO DEL NEGOCIO GLOBAL DE LA BIOTECNOLOGIA VEGETAL” (Biotech Forum). Fue un adelanto de lo que hoy constituye una política de Ciencia y Técnica.

Cuando ya no quedan dudas sobre el ecocidio del cual es responsable el modelo de los transgénicos, las mismas empresas responsables se disponen a profundizar el extractivismo en Latinoamérica con mayor o menor participación de los gobiernos.

El saqueo de los Bienes Comunes adquiere nuevas formas pero conserva viejos beneficiarios.

ATE-CONICET Rosario – Junio 2015

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