Una vez más: el salario no es ganancia

Rosario, martes 29 de enero de 2013.- La CTA Regional Rosario realizó una conferencia de prensa para dar a conocer el posicionamiento frente a los anuncios presidenciales del aumento del mí­nimo no imponible del impuesto a las Ganancias y de las jubilaciones mí­nimas. Desde la Central fue rechazado este anuncio porque el salario no es ganancia y por considerarlo insuficiente, sobretodo para los jubilados.Compartir Facebook




Gustavo Teres, Secretario General de la CTA Regional Rosario afirmó que “ya habí­amos dicho antes que nos parecí­a totalmente injusto el esquema del 20-20, 20% para la suba del mí­nimo no imponible y 20% para la discusión de las paritarias, lo cual creemos que es totalmente insuficiente. Nos parece que no es el anuncio que estaba esperando el conjunto del trabajo, ella dice que ahora 18 trabajadores de cada 100 van a tributar ganancias, de los que están en blanco. Pero nosotros sabemos que esa es una cifra que muy arbitraria y recortada, porque dentro de tres o cuatro meses, cuando se terminen las paritarias nos vamos a encontrar con un universo de trabajadores que van a tener que tributar superior al 25%”.

Para Gustavo Martí­nez, Secretario General de ATE Rosario y Adjunto de la CTA, “la presidenta sabe que ningún sector va a pactar un salario por debajo de esa cifra, todos están obligados a pactar por encima de ese porcentaje, por lo tanto vamos a tener más trabajadores que van a tributar impuesto a las ganancias, sin resolver la cuestión de fondo, que el salario no es ganancia y por lo tanto se hace ilegal cualquier descuento compulsivo.
“Si el argumento es que hay sueldos muy altos, ojalá tengamos los argentinos la posibilidad de saber cuales son esos sueldos. Por estos dí­as se ha conocido que hay obispos católicos que cobran jubilaciones de privilegio, jueces que cobran estas jubilaciones. Bueno, también como un derecho , tendrí­amos que poder separar, los sueldos muy altos de lo que cobra un trabajador. Esto es la parte de la información que deberí­an dar los organismos oficiales y la Presidenta deberí­a promover para democratizar este debate”.

{{Lo que no se discute}}

Teres afirma que existe un tema que reconocen hasta los propios diputados del oficialismo muy cercanos al kirchnerismo, un tema “que hay que discutir y hace 8 o 10 años no se discute, que es el impuesto a las transacciones financieras. Acá hay un espectro muy grande de sectores de poder, corporaciones, que les ha ido muy bien con este modelo económico y que no tributan lo que deberí­an tributar”.
“A nosotros trabajadores nos eligieron para que defendamos nuestros intereses de clase, me parece que lo que necesitamos a la hora de discutir paritarias es un sindicalismo con una posición autónoma, de independencia y de firmeza. Acá puede haber dirigentes sindicales más o menos oficialistas, esa no es la discusión que nosotros queremos tener, lo que tiene que haber es dirigentes que sean consecuentes con la defensa de sus representados”.
“Hay un mensaje muy claro, y uno podrí­a decir que hay fuerzas que tienden a conservar el orden actual, que no están denunciando como venimos haciendo desde hace años nosotros, que, en este paí­s la principal tasa de ganancia la tienen los bancos, que les siguen las telefónicas y que nadie ha echado mano a la renta minera a la renta sojera, a las transacciones financieras, a la renta petrolera, porque en ese debate se pone en cuestionamiento de dónde sale la plata para pagar, como si este fuera un paí­s pobre, no, este es un paí­s rico. Por lo tanto hay una necesidad de vincular la cuestión salarial con la injusta y regresiva distribución del ingreso y de la riqueza, algo que no se plantea”.

{{Paritarias}}

“Si caminamos a un grado de condicionamiento y todos los poderes del Estado tienden a condicionar las paritarias parece que la que hablara es solamente una parte”, asegura Martinez, “parece que no fuera un acuerdo sino una imposición de una parte hacia la otra. Una verdadera paritaria serí­a plantear cuánto es lo mí­nimo que necesita una familia de trabajadoras para vivir dignamente. No es nada del otro mundo, está en la propia historia del radicalismo, del peronismo, del socialismo, de cada una de las fuerzas populares que se han presentado a la compulsa electoral como para gobernar este paí­s de acuerdo al derecho.
“Un tema que involucra a todos, es que acá hay una deuda con los trabajadores y un gobierno que elige pagar una deuda no contraí­da, ilegal, ilegí­tima, que contrajo la dictadura y los grandes capitalistas. Hay un doble mensaje de la Presidenta, uno puede entender que nos está tomando el pelo pero también no hay que ser ingenuo y ver que está tratando de imponer esto del 20%.
“La otra cuestión, lo que falta hoy en este debate, porque estamos hablando del salario, es volver a insistir que una familia tipo de dos adultos y dos escolarizados, el cálculo más acotado, y dejando afuera algunos rubros que deberí­an incorporarse, pero dejando afuera esos rubros, estamos hablando de 7.640 pesos, que es la canasta familiar.
El anuncio de la Presidenta, para algunos sonará como una tomada de pelo, para otros peor que eso, para otros es el mensaje muy claro que es que hay una cifra que va a rondar y sobre la que se va a presionar, y algún sector de la burocracia también va a presionar, como para que se pacten aumentos del 20%, cuando en todas las previsiones para este año, lo que menos se plantea es un 25, 26 o hasta un 30% de inflación”.

{{Equipo de comunicación ATE CTA Rosario}}

“Hay ricos cada vez más ricos frente a sectores que están viviendo en la misma situación en la que viví­an en el 2001″

Lunes 28 de enero de 2013.- Gustavo Martí­nez, secretario general de ATE y adjunto de la CTA Rosario analiza una realidad feroz en una ciudad cada dí­a más desigual y violenta. Elude lo obvio y va profundo: “Santa Fe tiene 2 millones de hectáreas cultivadas, 43 terminales portuarias, riqueza natural, no puede ser que en una provincia como esta exista el analfabetismo, exista desnutrición, que haya un solo pibe que crea que no tiene futuro, o una sociedad que no le abre ese futuro”.

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Rosario, otrora ciudad de industria, puerto, exportación, luchas obreras y ascenso social está convulsionada. Durante años se fue convirtiendo en un ejemplo de desigualdad aplastante y de un tiempo a esta parte en fuente de noticias policiales para los medios nacionales. Narcotráfico, corrupción policial y muerte, un cí­rculo implacable. Pero además, las acusaciones cruzadas entre gobierno Nacional y los gobiernos de la provincia y de la ciudad respecto de la situación social no ayudan a encontrar soluciones.

Gustavo Martí­nez analiza esta dura realidad sin dejar abierta una puerta a la esperanza basada en la organización y la movilización.

{{- Queremos que nos hagas una reseña sobre los últimos acontecimientos -incluso muertes que están siendo investigadas- y cuál es el clima social que se vive en Rosario.}}

– Es importante ver en qué marco están sucediendo estos hechos que tienen trascendencia a nivel nacional. Creo que nadie duda que Rosario fue uno de los lugares donde existieron hechos de saqueo. Uno habla con las organizaciones populares y acuerdan con nuestra visión de que en alguna forma en nuestra ciudad, se unificaron los discursos de los voceros del gobierno nacional en nuestra zona con los del gobierno provincial y municipal en un punto: que la causal de esos hechos fue la presencia de bandas vinculadas al delito, en particular al tema del narcotráfico y la distribución.

Creemos que si bien eso tuvo algo de incidencia y se manifestó en las calles, en realidad lo que hay es eso que decí­amos parados en Tribunales al conmemorar los once años del 19 y 20 de diciembre del 2001. Allí­ con los familiares y las organizaciones, decí­amos que las causas que originaron esta violenta represión -en la que Santa Fe tuvo el triste récord de tener la mayor cantidad de ví­ctimas fatales del paí­s en relación a la población-, siguen vigentes.

No con la misma dimensión, quizás más focalizado, pero los hechos sucedieron con gran virulencia en los lugares más postergados. Y esto no lo decimos nosotros, la violencia social y estos hechos no están directamente ligados con la pobreza, están vinculados –como se ha demostrado en nuestro paí­s-, con el crecimiento de la desigualdad. Y en los últimos años esto se está haciendo más evidente, creo que no solamente en nuestra ciudad sino en todo el paí­s. Hay ricos cada vez más ricos frente a sectores que están viviendo en la misma situación en la que viví­an en el 2001.

Es en ese marco que se están dando hechos que antes sucedí­an a escondidas y a la noche y ahora a la luz del dí­a. La instalación visible de un búnker para la venta y distribución de drogas, que son destruidos por el gobierno o los vecinos que saben que luego se instalarán otro; o lo que antes terminaba en peleas, después en puntazos, hoy con la cantidad de armas y la baja edad de quienes las portan, por causa de la desigualdad terminan con más frecuencia en homicidios.

Uno de los hechos que más ha conmovido fue el asesinato de Mercedes Delgado, una compañera del comedor del Centro Comunitario San Cayetano, una de las tantas comunidades cristianas del barrio Ludueña que es uno de laos barrios de mayor urbanización. Y en esta última semana hubo otras tres nuevas ví­ctimas, afortunadamente no fatales, compañeros del Movimiento Evita. Y también el asesinato en un robo de una madre de 23 años con una hija de 4. Que la gente identifique que roban los pibes del barrio, creo que hace que la movilización esté creciendo junto al reclamo de que se investigue no sólo a los autores materiales sino que hay que empezar a investigar los manejos bancarios, el lavado y la participación que tienen algunos abogados que se están enriqueciendo a partir de ser los defensores fijos de quienes por estos delitos son juzgados en tribunales provinciales o federales. Estos abogados están vinculados con estas bandas y han multiplicado su patrimonio.

Si los distintos gobiernos se unen para descalificar las demandas populares, también serí­a bueno que se unifiquen a la hora de combatir estos flagelos. No ir sólo tras el eslabón más débil, de estas bandas con muchos jóvenes y pibes, sino que también comiencen a investigar a todos lo que en el imaginario colectivo son gente de bien, cuando en realidad son quienes lavan la plata sucia y hacen que este flagelo social que está siendo la venta de drogas sea considerado como un negocio, pero obviamente detrás de ese negocio hay mucha sangre.

{{- ¿Ustedes creen que lo que crece es el delito organizado o el raterismo producto de la exclusión de la descomposición social?}}

– A partir de entender que lo que ha crecido es la desigualdad, de que hay sectores que no existen ni para los medios, ni para los gobiernos, ni para la Iglesia, ni para una parte importante de las organizaciones, que están absolutamente excluidos, entonces evidentemente adquieren otra lógica, de alguna forma salen a decir que también existen.

{{- El malestar social se expresa de distintas maneras en esos sectores.}}

– Saber que uno vive en situación precaria y que hay que resolver eso, violenta mucho al ver que se construyen grandes edificios en zonas absolutamente privilegiadas. O cuando al lado del carro pasan autos de alta gama –como dicen ahora-, cuando se ve concretamente que crece la desigualdad. Y creemos que tanto el gobierno Nacional, como el Provincial, como el Municipal no tienen polí­ticas firmes y decididas como para abordar esta problemática. Estos años ha habido un retiro sistemático de las polí­ticas nacionales, provinciales y municipales de estos sectores.

Hay una gran soledad, un gran sentimiento de impotencia de los trabajadores que en su momento eran mayoritariamente precarizados, que son los trabajadores que salen a recorrer el territorio.

{{- ¿Qué polí­ticas sociales tiene el gobierno socialista? Tengo entendido que en diciembre la intendenta habí­a pedido a la Nación que mande a Gendarmerí­a.}}

– Se pueden reconocer intentos de los gobiernos nacional, provincial y municipal, lo que estamos cuestionando es la efectividad. Y los gobiernos están muy permeables a esta cosa autoritaria, a creer que en un momento determinado la cosa pasa por recurrir a las fuerzas de seguridad, llámense Gendarmerí­a, refuerzos de las fuerzas provinciales, grupos especiales, Policí­a Aeronáutica, Prefectura… Pero en realidad lo que hay es un bache muy grande de polí­ticas que tiendan a devolverles el futuro a los pibes.

Te dirí­a que en Santa Fe hay un hecho mucho más grave que el de los homicidios, es que hay una tasa muy alta de suicidios de pibes, de suicidios de jóvenes, de viejos. No se trata solamente de cuestionarnos por qué uno sale a terminar con la vida del otro, para tener un diagnóstico completo también tenemos que preguntarnos qué es lo que lleva a estas personas a terminar con la propia vida. Creo que esto cuestiona a aquellos que se han embanderado en que todo está bien. Eso contrasta con el punto de vista de la necesidad de armar estrategias electorales en las que cada uno de los oficialismos salen a plantear lo bien que se hicieron las cosas.

Creo que frente a esa publicidad, que uno puede entender ante las elecciones, para estos sectores suena como obscena, como una provocación. No está todo bien ni en Rosario ni en ningún lugar del paí­s donde siga existiendo hambre, donde siga existiendo desamparo.

{{- ¿Qué reacciones ha habido desde las organizaciones, desde la Central, frente a todos estos problemas?}}

– Hay un estado de mayor movilización, de mayor exigencia y creo que se va creciendo en esto de reclamar todos por igual. De reclamar más presencia de la Justicia Federal. En Santa Fe y Rosario a la vez que se denuncia la polí­tica de impunidad, la connivencia de jueces federales y provinciales con estos sectores que lucran a costa de la vida.

Hemos crecido en cuanto a que decimos claramente que todo aquél que tenga algo que ver con la democracia, que ha salido electo por mecanismos democráticos y que esté representando al pueblo en alguno de los niveles del Estado, tiene algo para hacer.

Acá no vale decir que el gobierno municipal no tiene nada que ver con la justicia, porque no estamos hablando solamente de la justicia de los tribunales. Por ejemplo, uno puede reconocer en algunos barrios que hay cinco playones para práctica de deportes en la Municipalidad de Rosario; nadie se puede enojar, hemos aplaudido esa polí­tica, pero por falta de polí­ticas esos playones están vací­os. En la intendencia hacen falta polí­ticas mucho más integradas y no hacia adentro de cada uno de los estados sino dentro de los estados, porque creo que la responsabilidad es de todos.

{{- ¿Qué posibilidad de salida ves para esta realidad tan difí­cil?}}

– Hay un dato y es que en este marco, los jóvenes que deciden ingresar a la casa de alguien, -no solamente de Mercedes, una militante de un barrio comunitario, si no el otro caso de la madre de 23 años asesinada junto a su hija de 4-, son jóvenes que no ven un futuro, lo que genera una desesperanza, una sensación de impotencia.

Lo que verdaderamente genera la sensación de que hay esperanza, y que se puede revertir esta sensación de impotencia es la reanimación de la movilización. Y hay sectores que están saliendo, intentando unirse para tomar la calle, manifestarse y exigir que los gobiernos se pongan de acuerdo, implementen las polí­ticas que terminen con esta cotidianeidad cada vez más presente de padres velando a sus hijos.

Creo que junto a la cantidad de homicidios y de suicidios, esta es otra cosa que nos cuestiona a todos, sin distinción de sectores polí­ticos ni de ningún tipo. Es algo que invierte la ley natural de la vida. Los padres velando a sus hijos marcan el grado de responsabilidad que tenemos todos y la responsabilidad y culpabilidad de aquellos que contribuyen a la continuidad de polí­ticas de saqueo.

Santa Fe tiene 2 millones de hectáreas cultivadas, 43 terminales portuarias, riqueza natural, no puede ser que en una provincia como esta exista el analfabetismo, exista desnutrición, que haya un solo pibe que crea que no tiene futuro, o una sociedad que no le abre ese futuro.

{{* Equipo de Comunicación de la CTA Nacional}}

Décadas de luchas y sueños compartidos

De un compañero, como el Colorado, es difí­cil elegir un momento de su larga trayectoria, para plasmarla en algunas lí­neas. Y lo es, porque pasó su vida con los trabajadores, que lucho codo a codo con ellos, que soñó con ellos, que sufrió represiones con ellos, que tuvo alegrí­as y penas con ellos.Compartir Facebook




{{Introducción}}

En esta ocasión, nos inclinamos por destacar el papel que jugó en los convulsionados años 1968 y 1969. Años que fueron claves para la historia de los trabajadores, para la dictadura de Ongania y marcarí­an al paí­s por décadas.

A partir de esos años, la Argentina, no volvió a ser lo que era. Surgió la CGT de los Argentinos, el pueblo fue protagonista de los “AZOS”, se inicio el derrumbe de los sueños de eternidad de la dictadura del 66, mientras miles de trabajadores y estudiantes se incorporaban a la lucha por una sociedad más justa y solidaria.

Y Quagliaro, en esos años estuvo en las trincheras con el proletariado rosarino, y a ello nos vamos a referir

{{Surge la CGT de los Argentinos}}

Luego del golpe cí­vico-militar al presidente Arturo Illia, en 1966, que fue apoyado entre otros, por varios jerarcas sindicales como Coria, Alonso y Vandor, en el mundo de los trabajadores, la designación del “dialoguista” Rubens San Sebastián para la Secretarí­a de Trabajo, a mediados de octubre 1966, constituyó un rudo golpe para los sectores “rupturistas”, y a partir de ese instante se ratifico y robusteció el compromiso de “conciliación”. Dentro de la CGT el compromiso fue piloteado por Vandor, que estaba al frente de las 62 Organizaciones, y de esa manera lograba consenso entre los gremios “no alineados” e “independientes”. El gobierno buscaba un “pacto social”, pero cuando se promulgo la ley de arbitraje obligatorio, muchos creyeron ver un acto de fuerza, pero la CGT lo recibió con serenidad.

Tras del fracaso de las medidas de la CGT a comienzos del 67, creció la relación de los sindicatos colaboracionistas encabezados por Coria, con el gobierno. Posteriormente, en el Congreso Normalizador “Amadeo Olmos” de la CGT, del 28 al 30 de marzo de 1968, se produjo la fractura del sindicalismo, y surgió la “CGT de los Argentinos” (CGTA), siendo elegido Raimundo Ongaro, como Secretario General, al que apoyaron un amplio arco ideológico de gremialistas. Mientras que se retiraron del congreso tanto vandoristas como colaboracionistas, constituyendo la “CGT de Azopardo”, que paso a ser la “CGT oficialista y colaboracionista”, que en las discusiones con la CGTA, levantaba la consigna “Primero la unión, después la lucha”, mientras que la central comandada por Ongaro, les respondí­a planteando “Primero la lucha, después la unión”.

El Congreso Normalizador de la CGT, se transformo en una verdadera batalla contra la dictadura, contra el participacionismo y el colaboracionismo de algunos sindicalistas. En él tuvieron cabida las aspiraciones de lucha de los trabajadores, y su voluntad de impulsar la lucha antidictatorial.

Se habí­a unificado un conglomerado de fuerzas polí­ticas, sindicales y estudiantiles, y lo hicieron tras un programa antiimperialista, antimonopolista y anti oligárquico. Los principios económicos, sociales y polí­ticos, de la CGTA quedaron de manifiesto cuando dieron a conocer su “Mensaje a los trabajadores y el pueblo. Programa del 1º de Mayo de 1968″, que siguió el camino de otros documentos del sindicalismo como el de La Falda (1957) y el de Huerta Grande (1962). El que pasarí­a a ser un documento histórico de la clase obrera, fue ampliamente divulgado entre los sindicatos, activistas gremiales y polí­ticos. Fue redactado por Rodolfo Walsh, mientras que Ongaro le dio los últimos retoques.

{{Héctor Quagliaro y la CGT de los Argentinos Regional Rosario}}

Un sector del movimiento obrero de Rosario y del Cordón Industrial, encabezados por Quagliaro, en Abril de 1968, lanzo una convocatoria titulada “Por una CGT sin compromisos o ataduras espurias” en donde se afirmaba “Asumimos la responsabilidad que el momento nos exige, Unir en torno a esta Regional de la CGT, a todos los que, sin compromisos o ataduras espurias, entendemos que a los trabajadores se los arma de fe y de ansias de lucha, con posiciones claras, que no dividen, sino que unifican y sirven para hacer surgir dirigentes leales a las ideas e intereses del pueblo trabajador”.
Posteriormente, el 17 de ese mes 27 gremios, eligieron al Colorado, para presidir esa asamblea de trabajadores. En la apertura se leyeron entre otras las adhesiones del Sindicato de Prensa, del reverendo padre Santiago MacGuirre, de la Unión de Mujeres Argentinas, del Centro de Estudiantes de Ciencias Medicas, Bioquí­mica, Farmacia y Ramas Menores, del Movimiento de Liberación Nacional, Rama femenina del Justicialismo y Frente Estudiantil Nacional.

Luego, Quagliaro, dado el clima de efervescencia entre los delegados obreros, los invito a debatir el tema que los convocaba, y se aprobó la conformación de la CGTA Regional Rosario, designándolo secretario general.

Un nuevo puesto de lucha, para el compañero de ATE, que habí­a sido elegido por los representantes de estos: Asociación Trabajadores del Estado (ATE), filial Rosario y filial Borghi, FOETRA Rosario, Sindicato de Minerí­a, Asociación Bancaria, Federación Gráfica Rosarina, La Fraternidad, Sindicato del Seguro, Sindicato de Jaboneros y Afines, Sindicato de Obreros ceramistas, Sindicato de Viajantes, Luz y Fuerza, Gas del Estado. Unión Ferroviaria del Ferrocarril Mitre, Belgrano de Puerto Rosario, de Santa Fe y Villa Constitución, Sindicato Quí­mico Papelero, Sindicato de Panaderos, Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOE CYT) Sindicato de Marí­timos, Industrias Quí­micas, Sindicato de Obreros Mosaí­stas, Sindicato de Operadores Cinematográficos y Sindicato de Obreros de Calzado.

{{La CGTA de Rosario y el 1° de Mayo de 1968}}

A solo dí­as de su constitución, la CGTA Regional Rosario, anuncio que un plenario de gremios habí­a decidido realizar un acto público en Plaza Pringles, para conmemorar el 1º de mayo, al cual asistirí­an dirigentes nacionales
El comunicado puntualizaba que “Se reafirman los objetivos del movimiento obrero y del pueblo argentino, sintetizados en los siguientes puntos:

1.-Por la Justicia Social.

2.-Por el imperio de una democracia sin falsificaciones y la soberaní­a nacional.

El acto de Rosario, fue el más importante del movimiento obrero en ese año. El 1º de mayo, el clima en la ciudad era de tensión, que se puso de manifiesto en las primeras horas de la tarde, al apostarse una fuerte vigilancia policial en la zona céntrica y especialmente en la Plaza Pringles, lugar elegido para la concentración. La Jefatura de Policí­a en forma reiterada habí­a advertido que el acto estaba prohibido y que solo iba a permitir su realización en un local cerrado, por lo cual debí­an abstenerse de realizarlo en dicha plaza. La central obrera, habí­a presentado un recurso de amparo, y el juez Veiga, autorizó la realización del evento programado, indicándole a la policí­a que “debí­a abstenerse de obstruir, impedir u obstaculizar de cualquier forma su realización”.

El dispositivo policial incluyo un amplio despliegue de la Guardia de Infanterí­a, Comando Radioeléctrico, Guardia de Seguridad de Caballerí­a, policí­as de civil y uniforme que recorrí­an las calles, desviando el tránsito de automóviles y peatones, impidiendo que se acercaran a la Plaza Pringles o al local de la CGT. Los primeros incidentes se produjeron cuando la policí­a agredió a un periodista de La Capital. En el local de la central obrera se congregaron dirigentes nacionales y locales, a los que se sumaron militantes sindicales y polí­ticos.

A las 16hs, Héctor Quagliaro, se dirigió a los presentes, señalándoles que dadas las condiciones creadas y la prohibición policial, se dirigirí­an por calle Córdoba hasta donde se produjera el contacto con la policí­a para notificarse de la orden oficial y que existí­a el propósito de labrar un acta haciendo constar ese medida policial en contraposición con la sustentada por la justicia.
De tal modo, encolumnados en grupos, marchando al frente los dirigentes y los asesores letrados, se encaminaron hacia la plaza, por la vereda impar. El paso por la Plaza San Martí­n y la cuadra restante se hizo sin que surgieran inconvenientes, pero a la altura de Córdoba al 1700, en un rápido despliegue se hizo presente la policí­a, al mando del comisario Inspector Jorge A. Barrionuevo, Subjefe de la División Seguridad, quien a viva voz ordeno a los manifestantes a dispersarse y retroceder.

El Colorado, le respondió que “se iba a ejercer el derecho establecido por la Constitución Nacional y que estaba autorizado por una resolución judicial”, a lo que el funcionario policial contesto “yo le doy una orden y hay que cumplirla”. En ese momento comenzaron a entonarse los estribillos “Viva el 1º de mayo”, “Patria si, colonia no”, lo cual motivo que los efectivos policiales de infanterí­a y caballerí­a con sables y bastones cargaran sobre los manifestantes, deteniéndose a varios dirigentes.

Ante la imposibilidad de concretar el acto en la Plaza Pringles, se decidió realizarlo en el interior del local de la central obrera. Fue así­ que en el patio se concentraron los presentes y se improviso una tribuna que ocupo en primer término el secretario de la CGTA de Rosario, Héctor Quagliaro, quien manifestó “Este conjunto de hombres y mujeres aquí­ reunidos está demostrando ante propios y extraños que el 1º de mayo no lo impedirá jamás ni la policí­a ni los guardianes de la reacción. Aplaudimos la valiente actitud de los compañeros que hacen poco momentos fueron detenidos y estamos dispuestos a continuar con nuestra labor, porque esta pelea, iniciada en las calles a de proseguir junto a todo el pueblo argentino. Una vez más la CGT está al servicio de los trabajadores”. Pidió a continuación un viva por el 1º de Mayo”. Luego ocuparon la tribuna otros dirigentes que exaltaron la significación de la fecha.

Luego del acto, fuerzas policiales se apostaron ante las puertas de la central obrera, impartiendo la orden de permanecer dentro del local e impidiendo la salida, incluyendo a los abogados laborales y a los periodistas. Se trato de localizar al juez de turno a los efectos de lograr la libertad de las personas reunidas, que sumaban más de cien. Al comunicarse con el Dr. Jorge Dana Crespo, Juez de Instrucción de turno, quien prometió hacerse presente de inmediato. Al no hacerlo, los abogados de la central obrera, se comunicaron con el presidente de la Corte Suprema, Dr. Raúl Sala, el cual contesto que “la corte no puede intervenir en dicho conflicto porque lo impide la Constitución”.
Los asesores letrados Dr. Eduardo Zanella, José E. Beristain, íngel Font, Jorge M. Amiune, se comunicaron con la secretaria del Juzgado del Trabajo, de la 2da Nominación, Dra. Celeste Bugní­, quien se hizo presente para comprobar la situación. Mientras tanto, la Unión Viajantes Rosario, habí­a presentado un recurso de “Habeas Corpus” ante el Juez del Trabajo, solicitando la libertad de los detenidos en la Jefatura de Policí­a y el local de calle Córdoba.

Pese a la resolución judicial la situación no varió en nada, y luego de varias negociaciones entre los sindicalistas y la policí­a, se llego a un acuerdo, por el cual los obreros y polí­ticos comenzaron a abandonar el local, siendo conducidos a la seccional quinta para su identificación y posterior puesta en libertad. El juez del Trabajo, Dr. Eduardo Veiga apercibió el Jefe de Policí­a, señalando que su actitud lesionaba el debido respeto a la magistratura al no acatar la orden judicial firme y consentido, y que de acuerdo a la legislación vigente la policí­a debe ser auxiliar de la justicia y tiene la obligación de acatar los fallos judiciales”.

Al ser sancionado el Jefe de Policí­a justifico en un comunicado su accionar y menciono al Colorado “que tras ser debidamente identificadas las personas que se hallaban en el interior de la central obrera local, se estableció que todas ellas no representaban al gremialismo en sí­, sino que entre las mismas estaban numerosos elementos endilgados e integrantes de activas células y fracciones extremistas y polí­ticas como ser, Héctor Quagliaro, polí­tico gremial, (sigue la lista), los cuales evidentemente persiguen fines totalmente opuestos a la fecha y con los fines de perturbar la tranquilidad, el orden y confundir a la ciudadaní­a como lo prueban los panfletos arrojados en la oportunidad”.

Producida la liberación de los detenidos, el Colorado, le dio forma a la redacción de este comunicado de la CGTA, manifestando que “La fuerza policial ha desconocido una orden judicial, una sentencia firme, que garantizaba el derecho de reunión. Se pregunta si existe el poder judicial o si vivimos bajo el gobierno de la comisión policial. Se ha visto como la furia desatada de la reacción no pone coto a sus abusos, cerrando el local de la CGT, y privando ilegí­timamente la libertad a quienes se encontraban en ella y agrediendo a ciudadanos y periodistas”.

{{El periódico CGT y la Regional Rosario}}

El 7 de noviembre de 1968, en el Nº 28 del periódico CGT, bajo el tí­tulo de “Regionales”, se informaba de lo que sucedí­a con la delegación que presidia Quagliaro: “El 7 de octubre se realizo en el local de FOETRA Rosario una asamblea de todos los gremios establecidos de la CGT de los Argentinos. En su transcurso las bases convalidaron la lucha contra el congelamiento de salarios y contra la racionalización que significa lisa y llanamente la cesantí­a masiva de compañeros que se incorporan a la legión de desocupados. Así­ mismo se decidió reclamar por el régimen jubilatorio y por las conquistas laborales que desde 1966 se viene avasallando una tras otra. Los trabajadores estatales de Rosario denunciaron cierta provincialización como paso previo a la privatización, pues no tiene sentido que no tiene sentido que servicios públicos económicamente rentables pasen a las administraciones provinciales”. (Periódico CGT, N° 28, 7 de noviembre de 1968).

Al año siguiente, el periódico de la CGT de los Argentinos en su Nº 53, publico una nota titulada “Rosario en la encrucijada”, en la que se comentaba la situación de la Regional Rosario, y de su origen. Se destaco el trabajo de Héctor Quagliaro, y por ser un documento histórico, es que lo compartimos “Rosario no paró el 29 y 30 de octubre. La ciudad que este año ha pagado junto con Córdoba las cuotas más altas del heroí­smo, parecí­a abandonar momentáneamente la lucha. Pero la sangre de Bello y Blanco no ha terminado de secarse, ni se han borrado de la memoria las jornadas de mayo y setiembre. Una rabia sorda late en las bases y en los dirigentes más lúcidos que por esta vez han debido morder el freno y aguardar su oportunidad.

Para explicarse en parte lo sucedido, hay que reconstruir la historia de la regional. Aquí­ como en el resto del paí­s, el vandorismo resultó ser la variante más peligrosa del colaboracionismo, que por su aptitud para disfrazarse como corriente nacional a pesar de una década de entregas y traiciones, para recoger con una mano los resultados de una lucha en la que no participa y con la otra los favores oficiales.

El 9 de abril de 1968, la regional Rosario dio un paso decisivo en la rebelión de las bases iniciada diez dí­as antes en Buenos Aires. El secretariado, que encabezaba Héctor Quagliaro, resolvió que son autoridades legí­timas de la CGT las surgidas del Congreso Normalizador cuyo consejo directivo encabeza el compañero Raimundo Ongaro. Y agregaba que “esta posición equivale a repudiar todo lo que signifique actitudes de participación, colaboración o realismo con quienes son los ejecutores de una polí­tica antinacional y retrógrada”. Esta posición fue ratificada el 17 de abril por un plenario de veintisiete gremios encabezados por ATE, Unión Ferroviaria, Seguros, Fraternidad, Gráficos, a los que después se agregarí­an SMATA Y FOETRA.
El vandorismo desconoce ese plenario reúne veintiséis gremios, de los que algunos son simples sellos de goma. Sus voceros son Osvaldo Patalagoití­a del Vidrio, y el metalúrgico Galván.

Ellos dan pie a que el 6 de mayo, la Comisión Delegada de Azopardo “disuelva” la regional Rosario. Los fundamentos de esta medida merecen repetirse, porque demuestran el desprecio que tení­an por los trabajadores del interior los jerarcas del colaboracionismo. Veamos, por ejemplo, lo que sostuvo en el Confederal azopardista del 17 de mayo de 1968 el ladrón de gallinas y delator de la SIDE José Alonso: “Y yo comienzo por decir que las que están afiliadas a la CGT no son ni las regionales ni las filiales, son las entidades centrales.

Las regionales son solamente delegadas de lo que resuelva el Consejo Directivo. Las discrepancias que pueda haber en alguna filial, ya sea Córdoba o Rosario con su Federación, deben resolverse en el seno de sus federaciones. Y no lo digo porque dentro de los sesenta y tantas regionales haya tres que discrepen; es que no pueden discrepar”
Como las regionales “no podí­an discrepar”, Vandor y Alonso, después de disolver la regional, nombraron una comisión provisoria integrada precisamente por los gremios colaboracionistas y vandoristas del Vidrio, Metalúrgicos, Vestido, Gastronómicos, Construcción y Aguas Gaseosas.
La auténtica regional ignoró a estos usurpadores. El 10 de mayo de 1968, el secretariado separó al subdelegado Lossada, del Vidrio, y al prosecretario tesorero, del SUPE. Una semana después, la mesa coordinadora de las 62 organizaciones íšnicas expulsó de su seno a Osvaldo Patalagoití­a “por mantener en los últimos tiempos una conducta que dista mucho de ser peronista”. En esa resolución, se explicaba que el representante del Vidrio habí­a prometido apoyar al secretariado, pero que en el momento de hacerlo alegó que no podí­a sumarse a la CGT de los Argentinos porque tení­a “la amenaza cierta de Maximiano Castillo” de que le intervendrí­an la organización y lo expulsarí­an como afiliado.

Maximiano Castillo era entonces uno de los grandes cómplices de Vandor, a quien secundó en el tiroteo del “La Real” de Avellaneda. Hoy, es uno de los candidatos de Onganí­a a secretario de la CGT.

Repitiendo los argumentos de Alonso, la regional azopardista iba a quedarse quieta durante catorce meses, sin intervenir en ninguna de las luchas de los trabajadores rosarinos. Entretanto, el 1º de mayo de 1968 la verdadera regional enfrentó a la policí­a que repartió palos a mansalva y detuvo a doscientos trabajadores, entre ellos los dirigentes Quagliaro, Mario Aguirre y Luis Mansilla. A mediados de junio se repitió el enfrentamiento, en apoyo de los estudiantes, y el 23 aparecieron por primera vez las barricadas y las bombas molotov, que un año más tarde iluminarí­an las jornadas de mayo y setiembre.

En la huelga de Electroclor, la CGT de los Argentinos estuvo nuevamente sola, lo mismo que en la explosión de Villa Ocampo, que en abril de este año reanudó las luchas populares. (Quagliaro, estuvo junto a los compañeros en los lugares de los acontecimeintos)

Solamente cuando la gran agitación obrero-estudiantil de mayo cambió el clima de la ciudad, los azopardistas resolvieron plegarse. La dosis de oportunismo que habí­a en esa actitud se verí­a más tarde. El 17 de mayo la policí­a asesinó al estudiante Bello. La CGT de los Argentinos convocó entonces a un plenario al que invitó a los distintos sectores no adheridos. El plenario declaró una huelga general de 24 horas, y en plena euforia ante el ascenso de la marea popular concretó el 21 de mayo la unidad de las dos regionales.
No hay duda de que esa unidad se realizaba bajo el signo de lucha de la CGT de los Argentinos. La resolución conjunta reproducí­a párrafos enteros del Programa del 1º de Mayo, denunciaba al imperialismo norteamericano y proponí­a la liberación nacional como meta del movimiento obrero.

Mientras se realizaba este plenario, el 21 de mayo, era asesinado Luis Blanco, y el pueblo derrotaba a la policí­a en las calles.

La unidad, pues se estaba consiguiendo en la lucha, con las bases y con el programa, que eran las exigencias permanentes de la CGT de los Argentinos (…)”. (Periódico CGT, Nº 53, noviembre de 1969).

Esa fue la regional, que encabezo Quagliaro. La lucha continuo, con luchas antidictatoriales, de recuperación de derechos laborales perdidos, de sindicatos recuperados, con la represión asesinando a Santiago Pampillón, en Córdoba, Elsa Molina de Guerrero, en Tucumán, Cabral, en Corrientes, y Blanco y Bello en Rosario.

Vendrí­a después su destacada participación durante los Rosariazos y el Correntinazo.

Y en esos convulsionados años fue que el COLORADO QUAGLAIRO, no dudo en estar en la primera lí­nea de la defensa de los derechos de los asalariados, cuando muchos dirigentes gustaban como ahora, de los privilegios de estar junto al poder polí­tico y económico de turno.

Por eso y por lo hizo durante su vida, por las enseñanzas que dejo a quienes lo conocieron y para aquellos que hoy se acercan a su historia, es que volvemos a decir como el año pasado, que fue EL COMPAí‘ERO.

{{Leónidas Noni Ceruti Historiador
Integrante del Equipo de Formación ATE Rosario y CTA Rosario}}

Comunicado Trabajadores de Promoción Social

Rosario, martes 22 de enero de 2013.- Ante la realidad cada vez más alarmante que se vive en los barrios de nuestra ciudad, marcada por la violencia y la disputa territorial entre bandas ligadas a la mafia del narcotráfico, los/as trabajadores/as Municipales de Promoción Social tenemos mucho qué decir. Trabajamos en los barrios más castigados de nuestra ciudad, en los que las familias pelean todos los dí­as para sobrevivir haciendo frente a la pobreza, la desnutrición de sus niños, la falta de acceso a un trabajo digno, las pésimas condiciones habitacionales, la desidia del Estado. Como si esto fuera poco, la violencia crece al mismo tiempo que crece la presencia cada vez mayor de los quioscos de droga y de economí­as delictivas que involucran a jóvenes y niños cada vez más pequeños, seducidos por el consumo de drogas o utilizados como “soldaditos” de los narcos.
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Se trata de familias atravesadas por historias de vida complejas, que soportan la sistemática vulneración de sus derechos, niños/as y jóvenes que han transitado por escuelas y otras instituciones del estado, las cuales tampoco han logrado ofrecerles proyectos de vida que los contengan y que brinden la posibilidad de construir identidades que no sean aquellas ligadas a la violencia, al consumo de sustancias y a las economí­as delictivas.

Trabajo estable y acceso a una vivienda digna son dos í­tems en esa larga lista de derechos que no tienen, ante lo cual las instituciones estatales no dan respuesta. Tampoco se cuentan con equipos en los barrios que aborden especí­ficamente la problemática de consumo de sustancias y las adicciones, siendo que ésta es en la actualidad una de las problemáticas más relevantes que deteriora profundamente a las familias. Por otro lado, en los barrios escasean propuestas que sean acordes a los intereses y a las diferentes realidades de lo/as jóvenes, cuando se trata de la franja etárea más susceptible a implicarse en el consumo de drogas o en circuitos delictivos.

Condiciones de vulneración, fragilidad, precariedad están siempre presentes a la hora de hacer diagnósticos sobre la población con la que trabajamos. Del mismo modo, estas palabras están también presentes cuando caracterizamos los programas sociales, las condiciones de trabajo y el salario de quienes trabajamos con esta población, reflejando la poca prioridad que se le otorga a la polí­tica de Promoción Social y las dificultades para abordar las problemáticas sociales que se agravan cada vez más:

1-La dinámica inestable y en permanente crisis de los programas sociales
Diferentes funcionarios se sucedieron en la Secretarí­a de Promoción Social, y cada gestión que asume, implementa modificaciones en los programas que conllevan cambios de lineamientos de trabajo y de prioridades, en donde los/as trabajadores/as no somos considerados y ni siquiera consultados a pesar de que -por estar cotidianamente en contacto con las familias- conocemos de cerca las necesidades de las mismas y la realidad de los barrios.

De acuerdo a lo que cada gestión en su momento define como prioridad, se focalizan recursos en un área u otra, en un barrio u otro, o en la atención de una franja etárea u otra, pero estos cambios siempre responden a una lógica de “hacer lo que se puede” con lo que se tiene, y “no lo que se debe” de acuerdo a las necesidades de la comunidad, ya que no se destinan los recursos necesarios y adecuados para garantizar programas sociales de calidad y con una direccionalidad polí­tica clara.

La inestabilidad de los programas producto de los cambios y recambios, que también implican reubicaciones de personal, no permiten sostener la continuidad necesaria de los procesos de trabajo, dificultan la planificación a mediano y largo plazo, no son respetuosos de los ví­nculos creados con los niños/as, jóvenes y sus familias, y disminuye la posibilidad de incidir positivamente en las problemáticas sociales que se abordan. Esto sucede no sólo en los programas municipales, sino también en dependencias del estado provincial y nacional. En todos los niveles del Estado existen programas inestables que se sostienen con trabajadores/as precarizado/as, sin estabilidad laboral o mediante proyectos que tienen un tiempo acotado de duración.

2-Menor presencia, insuficiencia de personal en los equipos e inexistencia de reemplazos por licencia

En lo que respecta a la Subsecretarí­a de Acción Social, durante el año 2010 se creó la Dirección General de Infancias y Familias, pero esta decisión no fue acompañada del presupuesto acorde para dichas modificaciones. En vez de crear cargos que garantizaran la cantidad de personal necesaria en cada equipo y reforzaran el trabajo en los barrios, hubo una redistribución del personal existente (fusionando el Programa Crecer y el írea de la Niñez).

Luego del acampe que sostuvimos los/as trabajadores/as durante el 2011, reclamando pase a planta y mejoras en las condiciones de trabajo, se cerraron dos CTR (antes Centros Crecer) y la nueva gestión que asumió redistribuyó nuevamente personal mediante traslados a otras áreas y a otras funciones (entre ellos Trabajadoras Sociales, Psicólogos/as y Agrotécnicos que ya no están en los CTR).

Durante el año 2012 se conformó la Dirección de Promoción Familiar de la cual dependen los 31 Centros Territoriales de Referencia (CTR) de los cuales los dos mencionados anteriormente siguen cerrados y en el resto la mayorí­a de los equipos están incompletos (algunos sólo cuentan con tres o cuatro trabajadores/as por Centro). Esto dificulta la posibilidad de garantizar espacios que incluyan a todas las franjas etáreas y sostener un Proyecto Institucional de calidad y acorde a las demandas sociales que se presentan.

Además, en estas instituciones no se cuenta con espacios edilicios acordes para las actividades, ya que en la mayorí­a de los Centros no es posible desarrollar actividades simultáneas debido a la insuficiente cantidad de salas.

Por otro lado, durante el año pasado se conformó también la Dirección de Situaciones en Vulnerabilidad Social y dentro de dicha dirección se comenzaron a conformar equipos distritales con Trabajadoras/es Sociales, Técnicas en Minoridad y Familia, Abogadas y Psicólogas/os, muchas/os de los/as cuales fueron trasladados de los CTR a estos nuevos equipos distritales.

Actualmente dichos equipos están conformados por no más de cinco o seis profesionales por distrito (incluyendo a los que se encuentran de licencia) para abordar la complejidad y la cantidad de situaciones familiares que estallan en todos los barrios. Al tener menor presencia de estos profesionales en los CTR, la demanda llega con muchas dificultades a estos equipos, lo cual no significa que no haya demanda, sino que ésta se concentra en los Centros y las demás instituciones que están ancladas en dichos barrios.

Por otra parte, en la Secretarí­a de Promoción Social no existen los reemplazos por licencia (nos referimos por ejemplo a licencias por maternidad o por enfermedad de larga duración). Esto genera muchas dificultades y resiente el trabajo de los equipos siendo un viejo reclamo de los/as trabajadores/as ante el cual los funcionarios nunca dieron respuesta.

3-Los salarios en Promoción Social siguen estando entre los más precarios de la Municipalidad, persisten aún los contratos basura y aumentan los pedidos de traslado.

Es de público conocimiento que la Secretarí­a de Promoción Social, y por ende la promoción social, entiéndase con mayúscula, no es ninguna prioridad para esta gestión como tampoco lo ha sido para las anteriores.

Esta situación el trabajador la ve reflejada duramente en el salario percibido, el cual no alcanza y esta muy lejos de cubrir la canasta básica familiar, que es de $7.640. Por el contrario, el sueldo promedio de un trabajador social, o bien de un psicólogo, es de $4.900, en lo que respecta a esta Secretarí­a, mientras que la asignación familiar de los/as trabajadores/as municipales es de $112 cuando el valor de ésta en la actualidad deberí­a ser de $570 por hijo.

Siendo conscientes de esta situación tan desfavorable, la comparación con otras Secretarí­as de la Municipalidad resulta inevitable, ya que encontramos por ejemplo en la Secretarí­a de Salud Pública una diferencia de alrededor de $3.000 sobre nuestros sueldos. Es por esto que los/as trabajadores/as venimos reclamando un adicional que permita mejorar nuestro salario, sabiendo que esto no implica una solución de fondo.

Por otro lado, existe desigualdad salarial dentro de la misma Secretarí­a, encontrando diferencias salariales entre trabajadores/as que cumplen una misma función debido a la irregularidad en la asignación de categorí­as y a que no se reconocen categorí­as acordes a las funciones.

Por otro parte, aún hay contratos basura en Promoción Social. A partir del 1ero de Enero deberí­an haber pasado a planta transitoria los/as trabajadores/as que ingresaron en el año 2010. Sin embargo, luego de que nos informaran con seguridad que los/as trabajadores/as iban a pasar a planta, el ejecutivo municipal retrocedió con esta decisión renovando los contratos de locación de servicio (monotributistas) por dos meses más y faltando de esta manera al compromiso que habí­an asumido de blanquear a los/as trabajadores/as.

La complejidad de la tarea que desarrollamos y la gran responsabilidad y exposición que implica, sumado a ello las pésimas condiciones laborales, la inestabilidad de los programas y el no reconocimiento de nuestro trabajo, generan desgaste afectando incluso nuestra salud. Esto provoca que muchos/as trabajadores/as soliciten trasladados a otras áreas u otras secretarí­as en búsqueda de condiciones de trabajo más estables o mejores salarios. Cuando esto ocurre, se pierde a un/a compañero/a que tiene formación y experiencia por su trayectoria en el trabajo, y se pierde también el conocimiento y el ví­nculo que ese/a compañero/a tiene en el barrio y con las familias con las que trabaja. Además, se resienten los equipos y peor aún cuando esos cargos no son cubiertos por nuevo personal, tal como está sucediendo en esta Secretarí­a.

Todas éstas son cuestiones que los/as trabajadores/as venimos desde hace años planteando en cada reunión institucional y en cada reunión gremial que tenemos, pero no nos sentimos escuchados. Son las mismas razones por las cuales venimos organizándonos y saliendo a la calle a reclamar y a denunciar, tratando de hacer visible la necesidad de poner en valor el trabajo que se realiza desde esta Secretarí­a a través del reconocimiento de nuestra tarea mediante una contratación y un salario acorde al trabajo que desempeñamos y a las necesidades que tenemos como trabajadores/as, así­ como a través del presupuesto necesario para fortalecer el trabajo en los barrios y desarrollar una polí­tica de promoción social y de protección de derechos que esté a la altura de la circunstancias, que esté a la altura de lo que los/as niños/as, jóvenes y sus familias hoy necesitan.
El Lunes 21 de Enero a las 18 hs. los/as trabajadores/as municipales de Promoción Social realizaremos una asamblea en ATE (San Lorenzo 1879) para seguir reclamando:

{{-PASE A PLANTA

-ADICIONAL DEL 40% Y CATEGORIAS POR FUNCIí“N

-SALARIO IGUAL A LA CANASTA FAMILIAR Y AUMENTO DE LAS ASIGNACIONES FAMILIARES

-MAYOR PERSONAL PARA LOS EQUIPOS Y SISTEMA DE REEMPLAZOS

-FORTALECIMIENTO DE LA PROMOCIí“N SOCIAL EN LOS BARRIOS

-LIBERTAD Y DEMOCRACIA SINDICAL!

Junta Interna de ATE – Promoción Social}}

Contactos:

Laura Rodrí­guez Costello (0341) 156386663
Patricio Rourich (0341) 156958895

Tercer aniversario del fallecimiento de Héctor Quagliaro

Rosario, 17 de enero de 2013. El próximo 25 de enero a las 19,30 en la Sede de ATE Rosario, San Lorenzo 1879, los convocamos a un nuevo homenaje a Héctor Quagliaro a tres años de su desaparición fí­sica.

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Es nuestro deseo invitarlos a compartir un momento de recuerdo de quien fue uno los pilares fundamentales de nuestra ATE y uno de los fundadores de la CTA. El próximo 25 de enero a las 19,30 en ATE Rosario, los convocamos a este homenaje, para que, como en los últimos años, podamos recordar su presencia y hacer un merecido homenaje a este protagonista de la lucha de los trabajadores.

{{
Homenaje en ATE Rosario}}

El próximo 25 de enero a las 19,30 horas en la Sede de ATE, San Lorenzo 1879, recordaremos a una a un gran dirigente sindical, a una buena persona y a un tipo que “viví­a como hablaba”.

{{“Canayón, tanguero y peronista”}}

Se cumplí­a el primer aniversario de la partida de Héctor, era una tarde de calor y estaba cortada la luz en La Toma (Ex-Tigre), una empresa recuperada y lugar emblemático de los laburantes. Los más de 300 que nos congregamos hicimos un homenaje como Quagliaro se merecí­a, en la calle, lugar de lucha de los laburantes. Aquella vez, Carlos Del Frade, recordó la figura del Colorado Quagliaro: “desde las Cuatro plazas en el oeste de la ciudad de Rosario, siempre le dio una mano a quien la necesitara (…) con Héctor aprendimos a pensar, que habí­a otro sindicalismo posible, esa patriada enorme y hermosa que sigue siendo la Central de Trabajadores de la Argentina. Esa maravilla de dignidad que dice en el punto dos de su estatuto que “cualquier laburante que quiera tendrá defensa y representación de la CTA, tenga o no trabajo”. Del Frade recordó el amor incondicional del “Colorado” por Rosario Central, club del cual fue jugador, por el tango, por barrio Belgrano y su significativo papel en la Resistencia Peronista.

{{Biografí­a:}}

Héctor Quagliaro Quagliaro nació en Rosario en 1933, cursó sus estudios en la Escuela Nº 565 y a los doce años comienza a trabajar como ayudante de un lechero. A los 20 años ingresa a trabajar en los talleres del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, lugar desde donde comenzó a desarrollar su actividad sindical. Fue electo secretario general de ATE Rosario en 1959 siendo reelecto en 1961 e integra las 62 Organizaciones desde donde surgieron los documentos liminares de la La Falda (1957) y de Huerta Grande (1962), antecedente histórico del Programa de Huerta Grande enarbolado por la CGT de los argentinos a finales de los años `60. En 1963 fue electo por primera vez Secretario General de la CGT Rosario, cargo que ocupó en reiteradas oportunidades.
{{
CGT de los argentinos y los Rosariazos}}

Asimismo resulta insoslayable recordar aquí­, el protagonismo de la CGT de los Argentinos regional Rosario presidida por Quagliaro en su enfrentamiento al Onganiato, impulsando verdaderas gestas de resistencia popular a la tiraní­a militar que se expresaron las históricas jornadas de los Rosariazos ( de mayo y septiembre de 1969), en el marco de la lucha que el pueblo argentino llevó adelante a favor de las libertades democrática y que culminaron con la renuncia de Onganí­a.
Sin lugar a dudas Héctor Quagliaro, junto a innumerables luchadores sociales, protagonizó una de las etapas más rica de la historia del movimiento popular en argentina, que tuvo como referentes a Agustí­n Tosco, Rodolfo Walsh, Elpidio Torres, Raimundo Ongaro, Julio Guillan, entre otros, que contribuyeron decididamente a la construcción de una sociedad edificada sobre la ética de la igualdad, la solidaridad y la democracia.

Quagliaro padeció el accionar del terrorismo de Estado, siendo cesanteado en setiembre del año 1976 por la dictadura militar y en diciembre del mismo año separado de la conducción nacional de ATE y siendo finalmente expulsado del gremio en un congreso claramente fraudulento. Supo generar los espacios de resistencia civil a la dictadura militar, junto a jóvenes militantes sindicales y polí­ticos como Germán Abdala y Ví­ctor de Gennaro organizando la Agrupación Nacional Solidaridad en ATE (ANUSATE), agrupación que en el año 1984 recuperó la conducción nacional de la Asociación de Trabajadores del Estado.

En 1987 fue elegido secretario general de ATE de la provincia de Santa Fe, cargo en el que fue reelecto hasta 1999. Posteriormente volvió al secretariado de la ATE rosarina siendo en 2003 nombrado presidente del Centro Nacional de Jubilados de ATE y de la Federación de Jubilados de CTA, cargo que ocupó hasta su fallecimiento.

{{Ciudadano Distinguido}}

En el año 2006 el Concejo Deliberante de la ciudad de Rosario lo declaró Ciudadano distinguido de la ciudad en una jornada de las más emotivas de su vida y de la de su familia, amigos y compañeros.

Falleció el 25 de enero de 2010.

{{Se agradecerán adhesiones a [aterosario@aterosario.org.ar->aterosario@aterosario.org.ar]
Los invitamos a leer el artí­culo del Historiador Leónidas Ceruti, sobre la vida de Héctor Quagliaro}}

{{Más info:}} Imperdible

[{{“Décadas de luchas y sueños compartidos” por Noni Cerutti}}->http://www.aterosario.org.ar/article2264.html]

Exigimos Liberación Inmediata de los Presos Polí­ticos de Bariloche

Ante la embestida polí­tica y privación de la libertad a militantes del
Movimiento Social y Cooperativo 1° de Mayo, -proveniente de los barrios
humildes de El Alto de Bariloche-, exigimos liberación inmediata de los 5
detenidos por razones polí­ticas: Catalina Lineros, Haide Grande, Gisele Poblete, José Paredes y Miguel Mansilla.
Los mismos fueron acusados injustamente de “instigación” de saqueo.

Exigimos su inmediata restitución a sus hogares y familiares. Los mismos
mantienen desde hace mas de 10 años un trabajo social en los barrios El
Frutillar, 34 hectáreas, KM 20, Onelli y otros, que apunta a sacar a los
pibes de la calle -asediados por el narcotráfico en cada barrio- y
reintegrar a la población adulta discriminada por la edad para formar parte
de un trabajo autogestivo que brinde el sustento diario a cada familia. Movilizamos Jueves 17 de enero, 18 horas desde la Plaza San Martí­n (Dorrego y Santa Fe), Rosario

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Así­ cerca de 120 personas pueden llevar el pan a sus casas. Estas cooperativas que impulsan estos militantes sociales se realizan sin recurrir al clientelismo polí­tico, a los favores con los funcionarios o al punterismo reinante en la polí­tica nacional. Algunos de los proyectos que el Estado quiere frenar son el de piscicultura, turismo alternativo y económico y guarderí­as para hijos de cooperativistas entre otros. Esas formas de funcionamiento y la decidida acción directa en la calle para reclamar trabajo digno –acampes y movilizaciones- son las causas del ensañamiento de los polí­ticos locales, provinciales y nacionales.

Responsabilizamos por esta embestida contra los sectores populares, por la persecución polí­tica y social, por la desatención social evidenciada en
Bariloche y por la privación de la libertad a militantes sociales
cooperativistas NO SOLO AL al juez de instrucción Ricardo Calcagno y a toda la justicia rionegrina sino también al Gobierno Nacional de Cristina
Fernández de Kirchner, al gobierno Provincial de Rio Negro Weretilneck y al
gobierno Municipal de Goye. Estos hechos se enmarcan en una avanzada del Estado en no solo mas precarización laboral y ajustes salariales sino en el intento de aplicación de la Ley Antiterrorista y una sucia campaña de
persecución a los pobres y a los que luchan.

Por consiguiente saldremos a denunciar por todos los medios todos y cada uno de los dí­as que pasen nuestros compañeros detenidos en los penales de Viedma y Fiske Menuco (Gral. Roca) y a reclamar en las calles su Libertad definitiva sin condiciones. *

LIBERTAD A LXS PRESXS POLITICXS DE BARILOCHE!!!
BASTA DE PERSEGUIR A LA COOPERATIVA 1° DE MAYO!!!*
Basta de persecución de la protesta y la pobreza!*
¡Arriba lxs que luchan!

FOB – Federación de Organizaciones de Base* – *regional Rosario* *MSI –
Movimiento Solidario Independiente (Cabin 9 -Perez-, Los Humitos**, Camino del Indio, Godoy -Gran Rosario-), VEL – Movimiento Vecinos en Lucha (Barrio de la Carne, Molino Blanco, San Martí­n Sur, Villa Itatí­, Las Flores, -Rosario- Bº Cementerio -Villa Gdor.Galvez-), MILO – Movimiento Independiente “Los Olvidados” (El Eucalipto, Belgrano, Roca -Gran Rosario-), MI27 Movimiento Independiente 27 de Febrero (27 de Febrero y Santa Lucí­a -Rosario-)**,**, PTS Partido de los Trabajadores Socialistas, **CTA – Central de Trabajadores de la Argentina, ATE – Asociación Trabajadores del Estado, M26 – Movimiento 26 d**e Junio en el Frente Popular Darí­o Santillan, MST – Movimiento Socialista de los Trabajadores en Proyecto Sur, La Fragua en el Frente Popular Darí­o Santillán Corriente Nacional, CUBa-MTR – Coordinadora de Unidad Barrial Movimiento Teresa Rodriguez, AMSAFE – Asociación de Magisterio de la Provincia de Santa Fe Seccional Rosario, CEPRODH*

SEGUIMOS RECIBIENDO ADHESIONES

A CONTINUACIí“N CARTA DEL MOHICANO DESDE EL PENAL DE VIEDMA

*VIEDMA, 14 DE ENERO 2013.
EN ESTE MOMENTO NOS ENCONTRAMOS DETENIDOS EN EL PENAL PROVINCIAL Nº 1 DE VIEDMA, FUIMOS APRESADOS EN NUESTRAS CASAS E INMEDIATAMENTE TRASLADADOS AL PENAL, EN UN VIAJE DE 20 HORAS SIN COMIDA NI AGUA. HOY ESTAMOS EN BUZONES INCOMUNICADOS Y NO HEMOS RECIBIMOS ALIMENTO NI LA POSIBILIDAD DE IR AL A DUCHA O SALIR AL PATIO. QUEREMOS DENUNCIAR AL GOBIERNO PROVINCIAL Y LOCAL POR LA SITUACIí“N SOCIAL QUE SE VIVE EN LOS BARRIOS DE BARILOCHE, LOS FUNCIONARIOS HAN DADO LA ESPALDA AL JUSTO PEDIDO DE DIGNIDAD QUE QUIERE DECIR TRABAJAR, PEDIDO QUE HEMOS ESTADO HACIENDO HACE DIEZ Aí‘OS.
RESPONSABILIZAMOS DIRECTAMENTE AL GOBERNADOR WERETILNECK, AL MINISTRO PALLALEF Y AL SECRETARIO DE SEGURIDAD BERMEJO POR CUALQUIER INCONVENIENTE QUE PODAMOS TENER EN PRISIí“N CON RESPECTO A NUESTRA INTEGRIDAD FíSICA YA QUE SOMOS PRESOS POLíTICOS Y NUESTRA CAUSA ES POR LUCHAR CONTRA LA DESOCUPACIí“N Y EL HAMBRE QUE SE VIVE EN LOS ALTOS DE BARILOCHE.
LOS POLíTICOS CON LA COMPLICIDAD DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIí“N INTENTAN DESVIAR EL VERDADERO PROBLEMA, SOMOS LUCHADORES SOCIALES INDEPENDIENTE DEL OFICIALISMO O LA OPOSICIí“N POR ESO ESTAMOS PRESOS, PORQUE NO NOS PUEDEN
COMPRAR.
LOS SAQUEADORES SON LOS POLíTICOS QUE LE ROBAN A LOS TRABAJADORES LA DIGNIDAD.
DESDE EL PENAL PROVINCIAL Nº1, MIGUEL MANSILLA,COOPERATIVA DE TRABAJO “PRIMERO DE MAYO”

A CONTINUACION CARTA DE CATI LINEROS DESDE PENAL DE FISKE ENUCO (EX GRAL ROCA)

Fiske Menuko(General Roca) 15 de enero de 2013

Compas: mi nombre es Catalina soy una de las presas polí­ticas de este
gobierno, hace dos dí­as que me buscaron en mi casa y con pijamas y mi bebe en brazos me llevaron al juzgado. Allí­ me notificaron de la causa, me
hicieron prestar declaración y sin más nos subieron a tres mujeres en una
camioneta y a dos hombres en la otra y nos trajeron acá (Gral Roca) y a mi
compañero Miguel y a José los llevaron a Viedma. Allí­ los tienen en una
celda de castigo sin comida ni agua y sin poder ver la luz.
A mi me alojaron a 500 km de mi bebe que llora por mi. No se garantizan ni
sus derechos ni los mí­os.
Denunciamos al Gobernador Provincial Weretilneck corrupto que tiene la
desfachatez de llamar delincuentes a los luchadores sociales pero no hace
nada contra sus amigos los “trantantes”.
Nos tienen pres@s por que somos independientes, ni opositores ni
oficialistas y no nos pueden comprar.

¡¡¡¡Basta de tanta impunidad!!!¡¡¡ Solidaridad!!!

LIBERTAD A LOS PRESOS POLíTICOS YA.

CATI LINEROS

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) cumplió 88 años

Se cumplen 88 años desde la fundación de La Asociación Trabajadores del Estado un 15 de enero de 1925.Compartir Facebook




Resiste el pueblo acribillado

Sábado 12 de Enero de 2013, por Secretarí­a de Cultura de CTA Rosario | Ante el asesinato de Mercedes Delgado, militante histórica del centro comunitario San Cayetano de barrio Ludueña, desde la CTA Regional Rosario acompañamos la multitudinaria movilización que recorrió el barrio, desde el centro comunitario a la comisarí­a 12, reclamando justicia para Mecha. La jornada finalizó en la Plaza Pocho Lepratti.

Por el dolor, la voz callada
que nos golpea, que nos aplasta.
Resiste el hombre que está enjaulado,
resiste el pueblo acribillado…..

Sonaba fuerte en las calles de Ludueña, que ya sabemos que no es sólo un barrio de Rosario, sonaba tan fuerte que no se escuchaban las palabras de los que habí­amos ido una vez más a decir basta…. Hay que seguir andando, decí­an las palabras, que dejaban mudas a todas las otras palabras.

El viernes 11, por la tarde marchamos. Luego de haber perdido a Mecha, por esas balas que se reproducen, que crecen como maleza sobre la tierra arrasada por la miseria, regadas por los pedazos rotos del tejido social que como jardineros desquiciados destruyeron meticulosamente los responsables de décadas de neoliberalismo, procesista y “democrático”, cultivando la desesperanza, sembrando promesas instantáneas de placer blanco, de blanco poder para los abandonados y los perdidos, que echan raí­ces en las esquinas, los baldí­os, los pasillos de los barrios de Rosario; florecen con olor a podrido, esas balas que salen de los fierros que dolorosamente sostienen las manos de los mismos pibes a los que Mecha les dió la leche cuando la necesitaban, de repente esta violencia grotesca, esos mismos pibes a los que la Mecha acercó un cariño, una palabra. Este dolor.

En los barrios de Rosario las balas salen para todos lados y están encontrando a muchos, muchos como Mecha que apuestan dí­a a dí­a a cambiar un cachito esta realidad que toca, o no, que toca porque toca. Sabemos hoy que la bala de Mecha tiene el nombre y el apellido del que la tiró, del que gatilla mas allá del que pone el dedo, del pibe ví­ctima-victimario, el soldadito, el asesino, el boludo cabeza de turco; se llama narcotráfico y se apellida complicidad institucional, ese es el nombre de las balas que se disparan hoy en los barrios de Rosario.

Muchas veces con mucha gente, con Mecha, una de ellas, nos juntamos para hablar, pensar y buscar la forma de armar una red para poder laburar en los barrios, para caminar por Ludueña, y le buscamos la vuelta a esa red para trabajar juntos, hoy en Ludueña (que no es un barrio más) como en otros, hay muchas redes tendidas, algunas se parecen mucho a las que soñamos construir juntos; otras son las del narco, la policí­a, y los pibes ahí­ adentro atrapados, de la peor manera, con guita, terror y quí­micos, bien pegados, que no se suelten.

Y Mecha, como muchos, junto a muchas, laburaba en una de esas redes que soñamos, para vincular para liberar para vivir y una bala con ese nombre y apellido la alcanzó. Pero la cosa no va a quedar ahí­, eso está seguro, hay algo que hemos aprendido durante todos estos años, a no olvidar, a no perdonar, a no abandonar la lucha por juicio y castigo por tantos crí­menes contra el pueblo, a ver por dónde viene el dí­a cuando la noche es más oscura.

{{Hay que seguir andando nomás…}}

Nos duele amigos hasta los huesos,
y se endurecen nuestras entrañas
Por la injusticia, la cobardí­a,
nos va invadiendo la hipocresí­a.

Hay tanta bronca acumulada,
tanta traición disimulada
Que se nos ciegan nuestras miradas,
y el desencanto no va aquietando.

Hay que seguir andando nomás,
hay que seguir andando.
Hay que seguir andando nomás,
hay que seguir andando.

Muchos no están, hermano mí­o,
y el corazón siente el vací­o.
Corren lágrimas en nuestro rostro,
ellos están juntos a nosotros.

Por el dolor, la voz callada
que nos golpea, que nos aplasta.
Resiste el hombre que está enjaulado,
resiste el pueblo acribillado.

Hay que seguir andando nomás,
hay que seguir andando.
Hay que seguir andando nomás,
hay que seguir andando.

Y se nos ciegan nuestras miradas,
que nuestra historia no está cerrada.
Son nuestro llanto, nuestra alegrí­a,
semilla abierta de nuestra vida.

Al hombre nuevo Dios va creando,
con nuestro barro lo va engendrando.
También camina a nuestro lado,
no tengas miedo, suma tu mano.

Hay que seguir andando nomás,
hay que seguir andando.
Hay que seguir andando nomás,
hay que seguir andando.

Su espí­ritu sigue impulsando
a éste pueblo crucificado.
El pueblo libre será posible,
muchos testigos hoy nos lo dicen.

Padre Angelelli, Oscar Romero,
Carlos Mujica, mil compañeros,
Su sangre canta en nuestras cuerdas,
éste es el tiempo del hombre nuevo.

Hay que seguir andando nomás,
hay que seguir andando.
Hay que seguir andando nomás,
hay que seguir andando.

La Semana Trágica de enero de 1919: huelga, lucha y represión

Sábado 12 de enero de 2013.- Por Leónidas Ceruti, historiador. Debemos ver a la huelga de los metalúrgicos de los Talleres Vasena, la posterior represión y resistencia, que pasó a la historia como la “Semana Trágica”, como uno de esos heroicos hitos de la clase obrera, que nos ha dejado muchas enseñanzas. No sólo se reclamó y se luchó por los derechos de los trabajadores, sino que no se dudó en enfrentar a las fuerzas policiales, al Ejército y a la Liga Patriótica, en una clara muestra de autodefensa de clase.{Nota publicada en el sitio de la Agencia de Noticias Redacción, ANRed.}

Contra los indiferentes, los anormales, los envidiosos y haraganes; contra los inmorales, los agitadores sin oficio y los energúmenos sin ideas. Contra toda esa runfla sin Dios, Patria, ni Ley, la Liga Patriótica Argentina levanta su lábaro de Patria y Orden… No pertenecen a la Liga los cobardes y los tristes.”

{{Sumario:
– Panorama internacional y nacional
– El conflicto en la empresa Vasena
– Represión y resistencia
– La Liga Patriótica
– La Plaza “Martí­n Fierro”
– Perón en la represión: el debate
– Antisemitismo
– Donaciones de las familias patricias
– El tango: “Se viene la maroma!”
– A modo de conclusión}}

{{Panorama internacional y nacional}}

La situación internacional hacia fines de 1917 se distinguió por su conflictividad. Europa se vio envuelta en distintos conflagraciones como la Primer Guerra Mundial, la Revolución Bolchevique, la agresión imperialista de catorce paí­ses al naciente estado obrero ruso, los movimientos sociales en Alemania con el alzamiento espartaquista entre 1918 y 1919, la República Soviética de Bela Kun en Hungrí­a, y la agitación obrera en Italia, España y Francia. En América Latina llegaba a su fin la Revolución Mejicana, y en Nicaragua Augusto Cesar Sandino encabezaba la lucha antiimperialista.

En el paí­s, producto de la guerra del 14, la economí­a agroexportadora se vio afectada cuando los precios internacionales comenzaron a bajar y prácticamente se cerraron los mercados europeos. Por otra parte se redujo drásticamente el flujo de los productos manufacturados que el paí­s importaba. La situación empeoró al aumentar la inflación y la desocupación.

El primer gobierno de Hipólito Yrigoyen enfrentó un panorama económico signado por la depresión entre 1914 y 1917, con la interrupción de inversiones extranjeras, una baja del valor de las tierras, menores importaciones y desempleo. A partir de 1917 hasta 1921 hubo un incremento de las exportaciones, más alimentos para Europa y desde 1922 hasta 1929 se produjo una prolongada fase de recuperación, en donde las importaciones superaron a las exportaciones. En la industria frigorí­fica se agudizaron las disputas entre los capitales de EEUU y los británicos. Los primeros llegaron principalmente a través de Standar Oil, General Motor y Duperial.


12 de octubre de 1916 – Asunción de Yrigoyen como Presidente

Desde 1918 crecieron los puestos de trabajo en los puertos, ferrocarriles, en las industrias metalúrgicas, frigorí­ficos, construcción, etc. Antes de 1915, la sindicalización era baja, y en la segunda década se produjeron cambios estructurales, como el surgimiento de varias federaciones de industria, concentración de fuerzas, extensión de las organizaciones, sindicalización de sectores medios, mientras que el sindicato continuó siendo el lugar de participación de los inmigrantes.

La polí­tica que llevó adelante Yrigoyen hacia el movimiento obrero estuvo caracterizada por un intento de establecer una nueva relación entre el Estado y los trabajadores. Incluí­a en su proyecto la integración polí­tica de la clase obrera urbana, cambiando apoyo por votos, procurando limitar la influencia del Partido Socialista entre los trabajadores. A la vez el poder de policí­a se ejerció favoreciendo a unos y otros, intentando una conciliación entre el capital y el trabajo, con una polí­tica destinada a que los sindicatos tuvieran “acceso y comunicación con el gobierno”, con claras actitudes de “paternalismo obrero”. Las posiciones del gobierno radical oscilaron entre el arbitraje, las negociaciones y la represión.

Los arbitrajes se dieron en la huelga de los obreros marí­timos en 1916 por mejores salarios, donde peligraban las exportaciones de las cosechas de cereales, y el gobierno se mantuvo neutral; posteriormente, durante la huelga de los municipales de Buenos Aires, el gobierno accedió al reclamo de la reincorporación de los obreros de origen español; la misma metodologí­a se aplicó durante 1917-18 en el conflicto de los ferroviarios. Mientras que la represión apareció abiertamente en la disputa en los frigorí­ficos en 1917-18, en los Talleres Vasena, en enero de 1919, durante la masacre de la Semana Trágica. Los sucesos continuaron con la represión y las muertes proletarias durante 1921 en la Patagonia y en el norte santafesino en territorios de La Forestal.

Desde 1916 hubo huelgas de obreros portuarios, municipales, agrarios, frigorí­ficos, ferroviarios. En 1917 hubo 136.000 trabajadores en huelga; al año siguiente fueron 138.000, pero en 1919 la cifra subió a más de 300.000. El 70 por ciento de los huelguistas pertenecí­a al sector de los transportes, lo que también marcó una diferencia con los movimientos de la primera década del siglo, que en su mayorí­a se daban en pequeñas empresas.


Patagonia Rebelde: Detención de obreros

{{El conflicto en la empresa Vasena}}

La firma “Pedro Vasena e Hijos”, convertida poco después en los “Establecimientos Metalúrgicos San Martí­n-Tamet”, poseí­a un gran establecimiento metalúrgico que empleaba a 2500 trabajadores. La fábrica estaba ubicada en Cochabamba y Rioja (donde hoy está la Plaza Martí­n Fierro). Su titular era descripto como un “burgués próspero y despiadado”, y en 1919 estaba necesitado de proteger sus ganancias de las causas que la primera guerra mundial habí­a engendrado: suba de precios de las materias primas y del petróleo.

El 2 de diciembre de 1918, los operarios se declararon en huelga. Sus reclamos eran: aumentos de salarios, jornadas de ocho horas, premios para el trabajo los domingos y horas extras, abolición del trabajo a destajo y reincorporación de los compañeros despedidos a causa de las actividades gremiales.

El Departamento Nacional del Trabajo habí­a hecho lugar a los reclamos y dispuso satisfacer las demandas que fueron desoí­das por la patronal. La empresa intentaba seguir funcionando con obreros rompehuelgas provistos por la Asociación Nacional del Trabajo, una asociación de empresarios que junto con el embajador inglés quiso entrevistarse con Yrigoyen, quien no los recibió y los hizo echar de la casa de gobierno (1).

Los directivos no recibieron a la comisión de huelga, rechazaron el petitorio, y en cambio contrataron a carneros y rompehuelgas, con los que lograron mantener cierta actividad en los talleres. Inmediatamente se instalaron piquetes obreros en las inmediaciones de la fábrica. La patronal respondió reclutando a numerosos matones para “proteger los bienes de la empresa” y les proveyeron armas.

Los huelguistas enfrentaron a los “guardias blancos” de Vasena y se sucedieron incidentes, cada vez más frecuentes y violentos, sobre todo en el trayecto recorrido por los carros que transportaban materiales desde los depósitos ubicados en Santo Domingo y Pepirí­ hasta los talleres de Cochabamba y Rioja. Presionado por la empresa, el gobierno nacional ordenó que fuerzas policiales custodiaran esos convoyes. El conflicto entró en una espiral de violencia y el 24 de diciembre se incendió el auto del propio Jefe de policí­a.

Luego, se conoció la clásica declaración de un funcionario policial: “La restricciones y prohibiciones a la policí­a para proceder con energí­a aun en el caso de ser injuriada o atacada a pedradas, y la conducta insolentemente provocativa de los especulativos turiferarios del obrerismo, fueron engendrando un fuerte encono y una cólera sorda en los hombres de la repartición, que se desbordó en forma implacable, inexorable, vengativa”. La dirección de Vasena despidió a los huelguistas.


Entrada a los Talleres Vasena

{{Represión y resistencia}}

El 7 de enero de 1919, por la tarde, 6 chatas que salí­an de los depósitos eran seguidas por gran número de huelguistas, quienes acompañados de sus mujeres y de sus hijos reclamaban a los carreros que abandonaron su papel de rompehuelgas. “La caravana pasó frente a la escuela situada en la esquina de Alcorta y Pepirí­, donde desde algunos dí­as antes habí­an quedado acantonados veinte bomberos armados y diez “˜cosacos’ de la guardia de seguridad. Se inició entonces un violento tiroteo, de origen incierto -ya que huelguistas y uniformados se achacaron mutuamente la agresión-, que duró más de una hora. La llegada de tropas de refuerzo que establecieron una lí­nea de tiradores de seis cuadras y patrullaron intensamente toda la zona puso fin al incidente. Un obrero apareció muerto a sablazos en medio de la calle y otros cuatro fueron ví­ctimas de los disparos -algunos en el interior de su propia casa-; entre veinte y cuarenta heridos escaparon con vida y no hubo detenciones. Las fuerzas armadas no registraron más que un herido leve”. (2)

Estos hechos provocaron en los medios obreros una enorme indignación, que la prensa anarquista de La Protesta se encargó de divulgar haciendo un llamado a los trabajadores “Sin falta, trabajadores, vengad este crimen. Dinamita hace falta ahora más que nunca. Esto no puede quedar en silencio. No! Y mil veces No! El pueblo no se ha de dejar matar como mansa bestia. Incendiad, destruid sin miramientos obreros; Vengaos, hermanos! El crimen de las fuerzas policiales embriagadas por el gobierno y por Vasena clama el estallido revolucionario. Espantemos las gallinas, camaradas, y manos a la obra . . .”. (3)

Alfredo Vasena “se dignó a reunirse con los delegados gremiales en el Departamento de Policí­a y les ofreció la reducción de la jornada laboral a 9 horas, un 12 % de aumento de jornales y admisión de cuantos quisieran trabajar. Como la reunión se hizo larga, se decidió continuarla al dí­a siguiente en la propia fábrica. Los obreros llegaron puntualmente a las diez, pero don Vasena se negó a reunirse argumentando que entre los delegados habí­a activistas que no pertenecí­an a su plantel”. (4)


Imagen de la Semana Trágica

Los obreros armados de cierta paciencia conformaron otra delegación que presentó el pliego de condiciones de los huelguistas. Vasena prometió contestar al dí­a siguiente y, a pedido de los obreros, ordenó que dejaran de circular las chatas de transportes. Pero los hechos se iban a precipitar.

Parte de la jornada del 9 de enero quedó reflejada en La Prensa, en una crónica que planteaba que “todas las organizaciones obreras manifestaron su protesta. La Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos fue más lejos, proclamando la huelga general, y lo mismo hicieron al otro dí­a la FORA (5º C.) y muchas federaciones de oficio. Los piquetes que recorrieron las calles en la mañana del 9 terminaron por imponerla a toda la ciudad. Los comercios y las fábricas cerraron sus puertas, el tráfico fue suspendido totalmente, y en medio de la curiosidad y la sorpresa del vecindario recorrieron las calles, enarbolando banderas rojas y negras, las comisiones de huelguistas”. (5)

Según las crónicas periodí­sticas, “las delegaciones gremiales y una enorme multitud, en la que abundaban las mujeres y los niños, se iba reuniendo alrededor de los locales donde eran veladas las ví­ctimas: el de los metalúrgicos, en Avda. Alcorta, y el centro socialista de la calle Loria. Hacia la una de la tarde, el enorme cortejo -estimado por fuentes obreras en 200.000 personas- se puso lentamente en movimiento tras los ataúdes, conducidos a pulso y cubiertos por banderas rojas. Una vanguardia de 150 hombres, formaban la “˜autodefensa obrera’, iban armados con revólveres y carabinas.


Imagen de la Semana Trágica

“Al acercarse a los talleres de Vasena los disparos que desde allí­ se realizaban provocaron corridas y escenas de pánico entre los manifestantes, exacerbando la excitación general. Mientras algunos grupos se desprendí­an, otros se sumaban a los que desde la mañana sitiaban los talleres y se tiroteaban con sus ocupantes. El resto siguió la marcha, uniéndose con los que esperaban el paso de la columna de la calle Loria. La creciente agitación de los manifestantes se iba transmitiendo a los barrios que atravesaban en su largo trayecto hacia la Chacarita. Numerosos incidentes, tiros, alarmas y corridas, mantení­an la tensión y fragmentaban la marcha. Los grupos más exaltados se armaban saqueando las armerí­as, otros prendí­an fuego a los tranví­as abandonados en las calles.

“Al pasar por Corrientes y Yatay estalló un nuevo tiroteo: algunos señalaron que los disparos provení­an del colegio anexo a la iglesia ubicada en esa cuadra. Entonces la muchedumbre, dando muestras en sus exteriorizaciones de gritos y ademanes de gran irritación, prendí­a fuego a un colegio y parte de la capilla. Otros que habí­an conseguido penetrar en el interior, arrojaban al aire hechas pedazos las imágenes y cuantos objetos de uso religioso o privado encontraban a su paso Los sacerdotes que ocupaban el establecimiento se defendí­an entretanto del asalto y, parapetados adonde aún no habí­an llegado los asaltantes, hací­an fuego contra estos y contra los que pretendí­an continuar perpetrando en el local”. (6)

La llegada de una dotación de bomberos, que desde las ventanas del edificio hicieron cerradas descargas sobre la multitud, terminó por dispersarla produciendo numerosas ví­ctimas.

El resto de la columna -que ocupaba aún tres cuadras- continuaba su accidentado recorrido desbordante de furia, incendiando coches y tranví­as, un camión de bomberos y los vagones de un tren que intentó cortar su paso.


Imagen de la Semana Trágica

Aproximadamente a las 17 horas, la interminable columna obrera llegó a la Chacarita, la gente se fue acomodando como pudo entre las tumbas. Y se encontraron con un destacamento del Ejército y gran cantidad de policí­as. Comenzaron los discursos. En primera fila estaban los familiares de los asesinados. Madres, padres, hijos, hermanos desconsolados. Mientras hablaba el dirigente Luis Bernard, surgieron abruptamente detrás de los muros del cementerio miembros de la policí­a y del ejército que comenzaron a disparar sobre la multitud. Era una emboscada. La gente buscó refugio donde pudo, pero fueron muchos los muertos y los heridos. Los sobrevivientes fueron empujados a sablazos y culatazos hacia la salida del cementerio. Según los diarios, hubo 12 muertos y casi doscientos heridos. La prensa obrera habló de cientos de muertos y más de cuatrocientos heridos. Ambas versiones coinciden en que entre las fuerzas militares y policiales no hubo bajas. La impunidad iba en aumento. No habí­a antecedentes de semejante matanza de obreros. (7)

Otro foco de graves disturbios se dio alrededor de los talleres Vasena. Desde la mañana habí­an sido rodeados por nutridos grupos de obreros, y sus pedradas -contestadas por armas de fuego- iniciaron un combate que duró todo el dí­a, los sitiadores trataron de voltear los portones de la fábrica y al no lograrlo comenzaron a prenderles fuego. En el interior del edificio se encontraba el director-gerente Alfredo Vasena con otros miembros del directorio y una delegación de la Asociación Nacional del Trabajo, encabezada por el presidente de la Bolsa de Comercio. Los empresarios encerrados pidieron protección al ministro del Interior y al de Guerra, y uno de ellos, súbdito británico, solicitó la intervención del embajador de su paí­s.


Imagen de la Semana Trágica

Hacia las tres de la tarde llegó el recién designado jefe de policí­a, Elpidio González, figura prominente del radicalismo. Este intentó arengar a los huelguistas, que reaccionaron violentamente, incendiando incluso el coche en que viajaba. La llegada de más de 100 bomberos armados, reforzados por policí­as y “cosacos” y de un piquete de soldados de infanterí­a con una ametralladora, desencadenó finalmente una batalla campal que se prolongó hasta la noche, dejando -según fuentes policiales- un saldo de 24 muertos y 60 heridos. Como episodios semejantes se multiplicaban por todas partes, ante la imposibilidad de controlar la situación y temiendo que los hechos respondieran a un complot revolucionario, el gobierno dispuso el acuartelamiento de todas las fuerzas represivas, dejando prácticamente las calles en poder de los obreros. Un diario de esa tarde llegaba “al triste convencimiento de que no tenemos gobierno” y de que “el poder, pues, está en la huelga, no en el gobierno”. (8)

Tras haber recibido la noticia de que la huelga se habí­a extendido a Rosario, Santa Fe, Mar del Plata, Bahí­a Blanca, hacia el noroeste de la provincia de Buenos Aires y de que la Capital Federal estaba aislada del resto del paí­s a causa del paro de los ferroviarios y de la Asociación Obrera Marí­tima, el presidente, Hipólito Yrigoyen, citó al dí­a siguiente en su despacho a don Pedro Vasena (su correligionario Leopoldo Melo era abogado .de la empresa) y lo instó a aceptar los reclamos sindicales. El conflicto se resuelvió por la rendición incondicional del empresario. Así­ lo entiende la FORA del IX Congreso, que da por terminado el movimiento. La FORA V, en cambio, cree que ha sonado la hora de la revolución social y deciden continuar la huelga.

El general Luis J. Dellepiane, comandante de la división con asiento en Campo de Mayo, se habí­a constituido en la ciudad, y procedió a ocupar con sus tropas distintos puntos estratégicos. Los enemigos a combatir eran los trabajadores en huelga y aquellos que se solidarizaban. Convoca a la prensa. “Es seco y categórico. Amenaza “˜emplazar la artillerí­a en la plaza del Congreso y atronar con los cañones toda la ciudad’.” La Nación de esa fecha subraya en su crónica otra advertencia del jefe militar: “Hacer un escarmiento que se recordará durante 50 años”.


Imagen de la Semana Trágica

Finalmente el 11 de enero el gobierno radical llegó a un acuerdo con la FORA IX basado en la libertad de los presos que sumaban más de 2.000, un aumento salarial de entre un 20 y un 40 %, según las categorí­as, el establecimiento de una jornada laboral de nueve horas y la reincorporación de todos los huelguistas despedidos. Poco después las autoridades de la FORA y del Partido Socialista resolvieron la vuelta al trabajo.

El vespertino La Razón titulaba: “Se terminó la huelga, ahora los poderes públicos deben buscar los promotores de la rebelión, de esa rebelión cuya responsabilidad rechazan la FORA y el PS”. Pero el dolor y la conmoción popular continúan. Los trabajadores se muestran renuentes a volver a sus trabajos. En las asambleas sindicales las mociones por continuar la huelga general se suceden. Por su parte, la FORA V se opone terminantemente a levantar la medida de fuerza y decide “continuar el movimiento como forma de protesta contra los crí­menes de Estado”.

Finalmente, el general Luis Dellepiane, recibió el martes 14 de enero por separado a las conducciones de las dos FORA y aceptó sus coincidentes condiciones para volver al trabajo que incluí­an “la supresión de la ostentación de fuerza por las autoridades” y el “respeto del derecho de reunión”. Pero pasando por encima del general, la policí­a y miembros de la Liga Patriótica se dieron un gusto que vení­an postergando: saquearon y destruyeron la sede de La Protesta.

La rebelión social duró exactamente una semana, del 7 al 14 de enero de 1919. La huelga habí­a triunfado. No hubo sanciones para las fuerzas represivas. Dellepiane, el jefe de la represión, dictó la siguiente orden: “Quiero llevar al digno y valiente personal que ha cooperado con las fuerzas del ejército y armada en la sofocación del brutal e inicuo estallido, mi palabra más sentida de agradecimiento, al mismo tiempo que el deseo de que los componentes de toda jerarquí­a de tan nobles instituciones, encargadas de salvaguardar los más sagrados intereses de esta gran metrópoli, sientan palpitar sus pechos únicamente por el impulso de nobles ideales, presentándolos como coraza invulnerable a la incitación malsana con que se quiere disfrazar propósitos inconfesables y cobardes apetitos”.

El embajador de Yrigoyen en Gran Bretaña, ílvarez de Toledo, tranquilizaba a los inversores extranjeros en un reportaje concedido al Times de Londres y reproducido por La Nación: “Los recientes conflictos obreros en la República Argentina no fueron más que simple reflejo de una situación común a todos los paí­ses y que la aplicación enérgica de la ley de residencia y la deportación de más de doscientos cabecillas bastaron para detener el avance del movimiento, que actualmente está dominado. [Agregó que] la República Argentina reconoce plenamente la deuda de gratitud hacia los capitales extranjeros, y muy especialmente hacia los británicos por la participación que han tenido en el desarrollo del paí­s, y que está dispuesto a ofrecer toda clase de facilidades para otro desarrollo de su actividad” (9).

¿Cuántas fueron las ví­ctimas de la represión? El escritor Diego Abad de Santillán computa 1.500 muertos y 5 mil heridos Hubo, además, 55.000 prontuariados, con la accesoria, para muchos, de una quincena de confinamiento en la isla Martí­n Garcí­a.

En su libro “La Semana Trágica”, el comisario A. Romariz (oficial de la seccional 34a. de la Boca, durante los sucesos), agrega detalles escalofriantes: los cadáveres eran rápidamente incinerados conforme a indicaciones del general Dellepiane. El mismo pudo comprobarlo en la Morgue, cuando acudió a reclamar el cuerpo de un suboficial. “Entretenga a la viuda hasta que se olvide”, le dijo el funcionario que lo atendió, escudándose en esa orden.


Imagen de la Semana Trágica

{{La Liga Patriótica}}

Las huelgas del año 1918 a los miembros “más destacados de la sociedad” les dio un fuerte ataque de desesperación. La Revolución Bolchevique se habí­a producido hací­a menos de dos años y el simple recuerdo de los soviets de obreros y campesinos decidiendo el destino de un paí­s hací­a temblar a los dueños de todo en la Argentina. Habí­a que frenar el torrente revolucionario. Comenzaron a reunirse para presionar al gobierno radical, al que veí­an como incapaz de llevar adelante una represión como la que ellos deseaban y necesitaban.

Según el empresariado, se hací­a necesario terminar con la ola de huelgas, recuperar el “orden” y la “paz social”. Habí­a que emplear “mano dura” y disciplinar a los huelguistas. Un grupo de jóvenes de las familias “patricias” se reunieron en la Confiterí­a Parí­s y decidieron “patrióticamente” armarse en “defensa propia”. Las reuniones continuaron en los salones del “Centro Naval” de Florida y Córdoba, donde fueron recibidos por los contralmirantes Manuel Domecq Garcí­a y Eduardo O’Connor, quienes se comprometieron a darles armas e instrucción militar. O’Connor dijo aquel 10 de enero de 1919 “que Buenos Aires no serí­a otro Petrogrado e invitaba a la “valiente muchachada” a atacar a los “rusos y catalanes en sus propios barrios si no se atreven a venir al centro”. Partieron del centro naval con armas y dispuestos a “romper cabezas de agitadores anarquistas”.

Ese grupo se conformó como Liga Patriótica Argentina el 16 de enero de 1919. Domecq Garcí­a ocupó la presidencia en forma provisional hasta abril de 1919, cuando las brigadas eligieron como presidente al abogado rosarino Manuel Carlés. (10)


Manuel Carlés y Monseñor Botaro, arzobispo de Bs. As., quien recibe de la Liga Patriótica la medalla de oro al mérito

Eran jóvenes, impregnados por una combinación de nacionalismo y catolicismo, que habí­an formaron dos organismos civiles terroristas: “Orden Social” y “Guardia Blanca”, transformados posteriormente en “Liga Patriótica Argentina” y “Comité Pro Argentinidad”, que crearon brigadas armadas con el visto bueno de la policí­a y el Ejército y el apoyo financiero de la “Asociación Nacional del Trabajo”, entidad patronal presidida por Joaquí­n S. Anchorena. Los integrantes provení­an de la Asociación de la Juventud, Asociación del Trabajo, Jockey Club, Cí­rculo de Armas, Asociación Damas Patricias y la Iglesia.

Durante la “Semana Trágica” sembraron el terror en las calles. Atacaron sedes sindicales, locales anarquistas, incendiando bibliotecas, imprentas, apaleando militantes.

La “Liga Patriótica” se “cubrió de gloria”, según La Prensa, en numerosos ataques a centros y reuniones obreras. Una de esas “proezas” fue el asalto a un local de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), cerca de Plaza Once, donde resultaron dos muertos, uno de ellos el chofer Bruno Canovi. Con el tiempo, también atacó una pací­fica manifestación obrera en Gualeguaychú (Entre Rí­os), con diversos muertos y heridos como saldo. Por otra parte, en 1928, asesinó en Rosario a la obrera anarquista Luisa Lallana, y en el puerto de Buenos Aires fue muerto de manera similar el trabajador íngeles Améndola.


Luisa Lallana, obrera portuaria, fue asesinada en 1928 por un miembro de la Liga Patriótica Argentina.

La burguesí­a luego de esas jornadas, hasta nuestros dí­as siguió creando grupos parapoliciales para reprimir a los trabajadores. En la década del 30, los nacionalistas se organizaron en cuerpos armados, como la “Legión Cí­vica Argentina”, inspirados en el ejemplo de la Italia Fascista de Mussolini, a la cual se le concedió por decreto carácter oficial. Ese cuerpo paramilitar, tuvo corta vida, pero entre otras manifestaciones, desfilaron en la celebración del 25 de mayo de 1931. Vendrí­an luego los “Comandos Civiles” tras el golpe del 55, asaltando sindicatos y apaleando gremialistas. En los años 70, parieron la “Triple A”, que sembró de muerte y terror las calles del paí­s. Y hoy se terceriza la represión, y es así­ como asesinaron a Mariano Ferreyra.

{{La Plaza “Martí­n Fierro”}}

Una vez demolidos los establecimientos de la metalúrgica Vasena, se levantó en esos terrenos una plaza, que se propuso llamar “Parque Mártires de la Semana Trágica”, y el dirigente metalúrgico Augusto Vandor se opuso y decidió que se llamara “Plaza Martí­n Fierro”. Nombre que hoy lleva.

Para el 1° de mayo de 1952, en Buenos Aires, el presidente Perón participó de un acto organizado por la UOM en dicha plaza para colocar una placa en honor a los caí­dos en enero de 1919. En la ocasión, pronunció un discurso en el cual expresó: “Es este un episodio de la vida argentina que representa una época de oprobio y de injusticia para los trabajadores argentinos. La semana de enero no fue sino la culminación de una lucha entre el capital y el trabajo cuando los obreros metalúrgicos se lanzaron a la calle después de aguantar muchos años de vergí¼enza y esclavitud. Se ha dicho en la campaña electoral que yo tuve intervención en esta zona en la semana de enero. Yo era teniente y estaba en el arsenal de guerra. Hice guardia acá precisamente, al dí­a siguiente de los sucesos. Pude ver entonces la miseria de los hombres, de esos hombres que fingen y de los otros que combaten a la clase trabajadora. Allí­ una vez más reafirme el pensamiento de que un soldado argentino, a menos que sea un criminal no podrí­a jamás tirar contra su pueblo”. (11)

{{Perón en la represión: el debate}}

Por suerte, son muchos los que han escrito y lo siguen haciendo sobre la Semana Trágica. Pero son varios los que no dicen ni una palabra de que Perón participó de la represión, cuando el mismo lo cuenta y lo confirma. ¿Por qué ese silencio? Denuncian a todos los responsables de la represión, y eso está muy bien, pero ¿por qué ocultan ese dato, tan importante? Mientras que otros historiadores, ensayistas y actores de esas jornadas dan cuenta de ese detalle que no es menor en la vida de nada menos que el Gral. Perón.

Roberto C. Neira escribió: “Pero, el que mejor puede relatar estos hechos y sus implicancias fue un teniente de apellido Perón (Juan Domingo) que habí­a ingresado en el Ejército Argentino en 1911 y los vivió estando a cargo del arsenal militar Esteban de Luca. Los siguientes párrafos pertenecen a “La novela de Perón” del escritor Tomás Eloy Martí­nez: “En 1918, cuando me destinaron al arsenal Esteban de Luca, el capitán Bartolomé Descalzo, uno de los mejores jefes que ha tenido nuestro ejército dijo al despedirme: “estamos entrando en la oscuridad, teniente Perón. A las puertas de nuestra casa golpea la más atroz de las tormentas, y el presidente (Yrigoyen) no quiere o no sabe oí­rla. En Europa, la guerra ha terminado con la derrota del mejor ejército del mundo. Los anarquistas vuelven ahora sus ojos hacia nosotros.


Juan Perón y Ma. Estela Martí­nez de Perón junto a López Rega, quien organizó la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A)

“Sus palabras me emocionaron. “Voy a pedirle un favor personal”, dijo Perón. “Cuando llegue la hora de hacerle frente a ese enemigo, llámeme. Quiero pelear a su lado, mi capitán.” La profecí­a del capitán Descalzo se cumplió antes de lo pensado. Los anarquistas volvieron sus ojos hacia nosotros, 1918 habí­a terminado con unas escaramuzas de huelga en los talleres metalúrgicos de Pedro Vasena. Algunos operarios, alentados por los ácratas, exigieron salarios más altos y condiciones de trabajo más relajadas. Hubo muchos que no quisieron plegarse y el movimiento fracasó, pero ya estaba sembrado el descontento. El 3 de enero de 1919 se armó la maroma.

Luego Perón relató las jornadas de represión y concluyó: “Mi función en el arsenal consistí­a en asegurar la provisión de municiones para la tropa. Tuve muchí­simo trabajo porque solo en la ciudad de Buenos Aires estaban acuartelados entre ocho y diez regimientos. Tal como se esperaba los funerales degeneraron en combates callejeros. Murieron más de 600 personas. El general Luis J. Dellepiane convocó el 11 de enero a Sebastián Marotta, uno de los jefes anarquistas, y aplacó los ánimos. Los obreros de la fábrica Vasena consiguieron algún beneficio de aquella tragedia: la empresa redujo la jornada de trabajo a 8 horas y aumentó los salarios en un 30 por ciento.

“Pero las heridas, cuando son profundas, no cicatrizan de un dí­a para otro. Hay que estar vigilándolas. Mi antiguo profesor Manuel Carlés, apoyado por el vicealmirante Domecq Garcí­a, fundó la “Liga Patriótica Argentina”, en la que se inscribieron muchos jóvenes católicos y nacionalistas. Disponí­an de una tropa de choque cuya misión principal era poner en vereda a los agitadores extranjeros. A veces usaban métodos violentos, pero eran bien intencionados….”. (12)


Domecq Garcí­a ocupó la presidencia en forma provisional de la Liga Patriótica

Por su parte, Milciades Peña en su obra “Masas, Caudillos y Elites. La dependencia Argentina de Yrigoyen a Perón” escribió que “frente a la fábrica donde se habí­a iniciado la huelga (los Talleres Vasena), un destacamento del ejército ametralla a los obreros. Lo comanda un joven teniente, llamado Juan Domingo Perón”. (13)

Según el testimonio de Diego Abad de Santillán, dirigente de la FORA del V Congreso, en un reportaje de la revista Panorama, al evocar los acontecimientos, expresó: “entre los oficiales del ejército que reprimieron a las manifestaciones en esa sangrienta jornada, se encontraba un joven teniente: Juan Domingo Perón. Quizás ahí­ afirmó su polí­tica demagógica, al ver que la represión sólo produce el divorcio del gobierno con el pueblo”. (14)

Norberto Galasso en su libro “Perón, Formación, ascenso y caí­da (1893-1955)” se pregunta cuál fue la participación de Perón en esos acontecimientos. Cita a la obra colectiva “El hombre del destino” dirigida por Enrique Pavón Pereyra, luego a Fermí­n Chávez, la opinión de Tomas Eloy Martí­nez en la novela mencionada y en “Las Memorias del General”, y la opinión del mayor Vicenta Aloe. Finalmente concluye que “aunque no es posible asegurar la veracidad de una u otra de las distintas versiones parece más creible el relato que el propio Martí­nez adjudica a Perón -colaborando en la entrega de material en el Arsenal de Guerra- que la opinión de Aloe, así­ como más probable que las otras conjeturas de Pavón Pereyra. Es decir, se tratarí­a de un teniente, sometido a la disciplina castrense, en su tarea de aprovisionamiento de material bélico. Por otro lado, su evidente animadversión hací­a los anarquistas -en aquellos tiempos,”los anarquistas tirabombas” en el lenguaje común- no sorprende en un hombre del Ejercito, habida cuenta de que el anarquismo profesa la abolición del Estado y de la Fuera Armada….”. (15)

Por su parte, Luis Alberto Romero, en su libro “Breve historia contemporánea de la Argentina”, se explaya sobre esta temática.

La versión peronista, en cambio, sostiene “que Perón no tiró contra los obreros, por el contrario, habrí­a dialogado con ellos, en el tono paternal que caracterizarí­a treinta años más tarde su relación con el movimiento sindical”.

Por lo que hemos investigado, luego de conocer la opinión del propio Perón y de distintos investigadores, y como surge de estos relatos, Perón no sólo participó de la represión a los trabajadores en aquellas jornadas de 1919, sino que elogió a su profesor “Manuel Carlés, apoyado por el vicealmirante Domecq Garcí­a, fundadores de la “Liga Patriótica Argentina”.


“Una arenga patriótica”, escrito de Manuel Carlés, publicado en Caras y Caretas

{{Antisimetismo}}

Herman Schiller nos comenta que “El antisemitismo estaba muy arraigado en las clases altas de entonces. Algunos ejemplos: en 1890 apareció en La Nación, en forma de folletí­n, una furiosa novela antisemita llamada La bolsa de Julián Martel; en enero de 1888 (apenas ocho meses antes de morirse), el mismí­simo Domingo Faustino Sarmiento publicó varios artí­culos antijudí­os en El Nacional; el diario La Prensa, en distintas oportunidades, manifestó su oposición a que los judí­os formen comunas agrarias en Entre Rí­os y Santa Fe; y, sobre todo, la “acción” del 15 de mayo de 1910, diez dí­as antes del Centenario, cuando jóvenes de clase alta, salidos de la muy exclusiva “Sociedad Sportiva Argentina” bajo la conducción del barón Demarchi, asaltaron las sedes del Avangard, órgano del “Bund”, agrupación obrera socialista judí­a, y la denominada “Biblioteca Rusa”, para quemar luego sus libros en Plaza Congreso.

“El ensañamiento de esos sectores vinculados con el poder contra los trabajadores judí­os durante la “Semana Trágica” produjo en América latina el primer “pogrom” (vocablo ruso de antigua data que significa matanza de judí­os). Muchos lo consideraron una suerte de venganza por la acción del joven judí­o Simon Radowitzky diez años antes, aunque el régimen, ya en ese entonces, inmediatamente después de producirse la ejecución del coronel Falcón el 14 de noviembre de 1909, se habí­a cobrado una buena dosis de revancha al encarcelar a más de 3000 obreros y deportar a Europa a centenares de anarquistas y socialistas.

“En aquellos dí­as fue detenido un joven periodista judí­o -Pedro Wald- que también ejercí­a el oficio de carpintero. La acusación, tan burda que parecí­a tragicómica, fue aceptada durante bastante tiempo por los voceros del régimen: Wald estaba destinado por los maximalistas a convertirse en el primer presidente del Soviet argentino. Wald fue salvajemente torturado en la 7ª (ubicada en el mismo lugar donde está hoy: Lavalle, entre Paso y Pueyrredón), pero se negó a “confesar”. La intensa movilización popular logró que se lo dejara en libertad y, diez años después, en el libro titulado Koshmar (Pesadilla), relató algunos episodios de la represión durante la Semana Trágica. Uno de ellos decí­a: “Salvajes eran las manifestaciones de los ‘niños bien’ de la Liga Patriótica, que marchaban pidiendo la muerte de los maximalistas, los judí­os y demás extranjeros. Refinados, sádicos, torturaban y programaban orgí­as. Un judí­o fue detenido y luego de los primeros golpes comenzó a brotar un chorro de sangre de su boca. Acto seguido le ordenaron cantar el Himno Nacional y, como no lo sabí­a porque recién habí­a llegado al paí­s, lo liquidaron en el acto. No seleccionaban: pegaban y mataban a todos los barbudos que parecí­an judí­os y encontraban a mano. Así­ pescaron un transeúnte: ‘Gritá que sos un maximalista’. ‘No lo soy’ suplicó. Un minuto después yací­a tendido en el suelo en el charco de su propia sangre”. (16)


Jinetes de la Liga Patriótica “desfilan” por la calle 25 de Mayo

{{Donaciones de las familias patricias}}

Los miembros de la burguesí­a se mostraron muy agradecidos con los miembros de las fuerzas represivas y quisieron premiarlas con lo único que a ambas partes les interesa a la hora de los homenajes: dinero. Las empresas beneficiadas con la “disciplina social”, las “damas de beneficencia y otras entidades “de bien público” iniciaron colectas “pro defensores del orden”. Así­ lo detalla La Nación: “En el local de la Asociación del Trabajo se reunió ayer la Junta Directiva de la Comisión pro defensores del orden, que preside el contralmirante Domecq Garcí­a, adoptándose diversas resoluciones de importancia. Se resolvió designar comisiones especiales que tendrán a su cargo la recolección de fondos en la banca, el comercio, la industria, el foro, etc., y se adoptaron diversas disposiciones tendientes a hacer que el óbolo llegue en forma equitativa a todos los hogares de los defensores del orden. […] Un grupo de jóvenes radicados en la sección 15 de la policí­a ha iniciado una colecta entre los vecinos con objeto de entregar una suma de dinero a los agentes pertenecientes a la citada comisarí­a, con motivo de su actuación en los últimos sucesos”.

“La comisión central pro defensores del orden recibió ayer las siguientes cantidades: Frigorí­fico Swift $ 1.000, Club Francais 500, Eugenio Mattaldi 500, Escalada y Cí­a. 100, Leng Roberts y Cí­a. 500, Juan Angel López 200, Matí­as Errázuriz 500, Horacio Sánchez y Elí­a 7.000, Jockey Club 5.000, Cí­a. Alemana de electricidad 1.000, Arable King y Cí­a 100, Elena S. de Gómez. 200, Las Palmas Produce Cí­a. 1.000, Mac Donald 300, Frigorí­fico Armour 1.000.” (17)

{{El tango: “Se viene la maroma!”}}

Los hechos de la Semana Trágica fueron y siguen siendo investigados, se han publicado varios libros, documentales y pelí­culas. Además, varios años después se conoció el tango “Se viene la maroma!”, con música de Enrique Delfino y letra de Manuel Romero. Testimonios de esos dí­as dicen que el mismo se refiere a aquellas jornadas de huelgas, luchas y una terrible represión.

{“Cachorro de bacán,
anda achicando el tren;
los ricos hoy están
al borde del sartén.
El vento del cobán,
el auto y la mansión,
bien pronto rajarán
por un escotillón.
Parece que está lista y ha rumbiao
la bronca comunista pa’ este lao;
tendrás que laburar pa’ morfar…
¡Lo que te van a gozar!
Pedazo de haragán,
bacán sin profesión;
bien pronto te verán
chivudo y sin colchón.

¡Ya está! ¡Llegó!
¡No hay más que hablar!
Se viene la maroma sovietista.
Los orres ya están hartos de morfar salame y pan
y hoy quieren morfar ostras con sauternes y champán.

Aquí­ ni Dios se va a piantar
el dí­a del reparto a la romana
y hasta tendrás que entregar a tu hermana
para la comunidad…
Y vos que amarrocás
vintén sobre vintén,
la plata que ganás
robando en tu almacén.
Y vos que la gozás
y hacés el parisién,
y sólo te tragás
el morfi de otros cien…

¡Pa’ todos habrá goma, no hay cuidao…!
Se viene la maroma pa’ este lao:
el pato empezará a dominar…
¡cómo lo vamo’ a gozar!

Pedazo de haragán,
bacán sin profesión;
bien pronto te verán
mangando pa’l buyón.}


{{Imagen de la Semana Trágica}}

{{A modo de conclusión}}

Desde su origen en las últimas décadas del Siglo XIX, la clase obrera de nuestro paí­s fue protagonista de las más variadas experiencias, con derrotas y triunfos, con luchas en la legalidad y la clandestinidad, años de negociaciones y enfrentamientos, con poder creciente como clase y de sus organizaciones sindicales, sufriendo fuertes represiones y persecuciones. Pablo Pozzi en su libro “Oposición obrera a la dictadura” puntualizó que “este peso del movimiento obrero sobre la evolución socio-polí­tica y económica de la Argentina ha originado numerosas polémicas, análisis y discusiones. La clase obrera como factor de desestabilización y crisis social, como gestora de un futuro mejor; base del autoritarismo fascistoide o combativa y latentemente revolucionaria; una clase consciente y madura o poco desarrollada y aburguesada; estas son todas interpretaciones parciales del pasado social argentino”.

Debemos ver a la huelga de los metalúrgicos de los Talleres Vasena, la posterior represión y resistencia, que pasó a la historia como la “Semana Trágica”, como uno de esos heroicos hitos de la clase obrera, que nos ha dejado muchas enseñanzas.

Se reclamó por sus derechos, se fue a la huelga, se realizaron asambleas, se recibió la solidaridad de todos los trabajadores, se resistió, se luchó en las calles y no se dudó en enfrentar a las fuerzas policiales, al Ejército y a la Liga Patriótica, en una clara muestra de autodefensa de clase.

Y lo que quedó en claro fue la decisión de la clase dominante de recurrir a la represión, que fue despiadada y cruel, para solucionar un conflicto entre el capital y el trabajo. Esas jornadas forman parte de la larga lista de “Esa Maldita Costumbre de Matar”.

Esta nota es un homenaje a todos los que lucharon y perdieron su vida en esas jornadas heroicas de la clase obrera del paí­s.

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{{CITAS}}

– 1.- La Semana Trágica. Edgardo Bilsky. Ed. CEAL 1985.
– 2.- Godio, Julio, “La Semana Trágica de Enero de 1919”
– 3.- La Protesta 8/1/1919, 9/1/1919.
– 4.- Godio, Julio, opo. cit.
– 5.- La Prensa, 10/1/1919.
– 6.- La Prensa 10/01/1919.
– 7.-Babini, Nicolás, “La Semana Trágica”
– 8.- El Diario 9/1/1919. Historia Integral Argentina Tomo 6 La clase media en el poder. Pág. 72 a 76 Centro Editor de América Latina S.A. Buenos Aires. 1971.
– 9.- Babini, Nicolás, op. cit.
– 10.-Revista Primera Plana, 29 de abril de 1969. Tomado de Mágicas Ruinas
– 11.- La Capital, 2 de mayo de 1952, pág. 4.
– 12.- Roberto C. Neira, cita a “La novela de Perón” del escritor Tomás Eloy Martí­nez (Legasa – 1985),
– 13.- Milciades Peña, “Masas, Caudillos y Elites. La dependencia Argentina de Yrigoyen a Perón”, Pagina 8, Ediciones Fichas, Bs.As 1973
– 14.- Diego Abad de Santillán
– 15.- Norberto Galasso, “Perón, Formación, ascenso y caí­da (1893-1955)”. Tomo I, paginas 56, 57,58. Ediciones Colihue)
– 16.- Herman Schiller, “El primer “pogrom” en la argentina”.
– 17.- Agencia Walsh de “La Semana Trágica de Enero de 1919”, Julio Godio.

{{FUENTES CONSULTADAS}}

– Luchas obreras y represiones sangrientas, de Diego Abad de Santillán.
– La Semana Trágica, de Hugo del Campo.
– La Semana Trágica de Nicolás Babini.
– La Semana Trágica y los judí­os, de Nahum Solomisky.
– La clase media en el poder. Centro Editor de América Latina S.A. Buenos Aires. 1971.
– El primer “pogrom” en la Argentina, Herman Schiller.
– Agencia Walsh de “La Semana Trágica de Enero de 1919”, Julio Godio.
– “La novela de Perón”, Tomás Eloy Martí­nez, Legasa – 1985.
– “Breve historia contemporánea de la Argentina”, Luis Alberto Romero. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1994.