En el último informe, el quinto desde el mes de mayo del año 2010, que presenta en sociedad la Defensoría de la ciudad de Buenos Aire demuestra en cifras reales que la canasta básica familiar para los jubilados de todo el país debería totalizarse en $3519, 20.
Dicha cifra corresponde a valores comparativos de los dos últimos años y se enmarca en el 82% móvil real que ese sector de la población viene reclamando desde la décadas de los noventa. Cercanos a cumplir las 1050 marchas que vienen demandando al Gobierno Nacional y sentida por más de 4 millones de jubilados que cobran en promedio la irrisoria cifra de $1600 y que en terminos de porcentajes no es más del 50 % del haber que se devalua año a año desde el momento que una persona mayor de 60 años si es mujer o 65 años si es hombre, pasa a ser un jubilado en problemas para sus condiciones básicas de vida. CANASTA BASICA DE LOS MAYORES
Mayo/2012
En esta oportunidad presentamos el quinto reporte semestral de las Canasta de los Mayores, cuyo formato inicial data del mes de mayo del año 2010.
Durante estos dos años y medio nos han venido ocurriendo distintos sucesos en el contexto personal y en el escenario de lo colectivo.
Nuestros mayores atravesaron esos mismos procesos, con una sustancial diferencia, cual es la de pertenecer al grupo cronológico de los que tienen estadísticamente mayores probabilidades de enfermar y morir.
Durante este período los mayores escucharon múltiples explicaciones y recomendaciones referidas a su mejor calidad de vida, sobre las ventajas indudables de la recuperación del sistema previsional de reparto, así como sobre los beneficios derivados de la actualización periódica de sus haberes.
No obstante ello, se siguieron reproduciendo al interior de este grupo similares problemáticas que las protagonizadas por otros sectores excluidos, sintetizadas en términos de las desigualdades y privaciones presentes en el actual modelo social.
Poco servirían estos periódicos aportes si quedaran reducidos a una simple expresión vicariante y como manifestación de los mejores deseos para un sector poblacional postergado y silenciado.
Estas circunstancias demandan de consensos , acciones y decisiones que desbordan el ejercicio mediático y simbólico semestral que venimos protagonizando
En ese marco también recordamos que no prestamos ninguna conformidad para discutir la vejez en tanto preconfigurada como POBREZA y que al respecto, han sido las mismas organizaciones de jubilados los que han venido exigiendo la equiparación de los haberes mínimos con el salario mínimo vital y móvil de los trabajadores.
A la vez insistimos que la discusión metodológica es solo un aspecto del tema y que debe estar precedida indefectiblemente por una definición sobre los límites diferenciadores respecto de lo aceptable y lo inaceptable en lo que hace a la situación los mayores
Hoy no podemos sostener que los problemas de los mayores les ocurren a algunos “otros”, ajenos a nuestro acontecer, a quienes de ese modo, más tarde o más temprano terminamos discriminando o contribuyendo a discriminar.
No es la primera vez, ni tampoco será la última, que en nuestros reportes hablemos de la violencia simbólica de la que son objeto los mayores, pero corresponde despejar, en esta oportunidad, la producción social que convalida la exclusión de este sector de la comunidad, naturalizando el uso de determinadas categorías perceptivas y racionales productoras de: una baja en la autoestima, desvalorizaciones varias así como serios déficits en el autocuidado de los mismos mayores.
El uso masivo de dichas categorías terminan configurando una realidad que produce sujetos mayores excluidos, para los que solo quedan representaciones signadas por la carencia, la deficiencia y la insatisfacción ontológica de sus necesidades.
Los sucesivos reportes de la Canasta Básica de los Mayores colaboran con el objetivo ulterior de disolver esas representaciones cristalizadas a través del uso de herramientas simbólicas que promuevan un auténtico compromiso con la vida para con el total de integrantes de nuestra comunidad, tendiendo puentes donde hoy ocurren abismos.
Decimos finalmente, que este ejercicio de colectar precios y costos no cumple entonces con sus auténticos objetivos al quedar restringido a favorecer el reconocimiento del drama atravesado por la gran mayoría de los adultos mayores , si al mismo tiempo no reconstruye posibilidades ciertas de actuar modificatoriamente sobre los núcleos explicativos de los problemas denunciados.
Canasta Básica de los Jubilados
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1º de mayo del año 2012
Período Valor Canasta Básica Diferencia absoluta por período*
Diferencia relativa acumulada por período*
May-10 $ 2.053,00 –
Dic-10 $ 2.458,81 $ 405,81 19,76%
May –11 $ 2.691,48 $ 232,67 9,46%
Dic – 11 $ 3,059,17 $ 367,69 13,66%
May – 12 $ 3. 519,42 $460,25 15,03%
*Período de referencia Mayo 2010 Mayo del 2012
Dr. Eugenio Semino
Ombusdman de la Tercera Edad Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires