Democracia sindical y distribución de la riqueza

Martes 15 de noviembre de 2011, por Hugo “Cachorro” Godoy *
Hace pocos dí­as, junto con Orestes Galeano y Miguel Peirano, tuvimos la oportunidad de acompañar en representación de la conducción nacional de nuestro gremio ATE, una movilización y jornada de protesta que protagonizaron los trabajadores estatales de la ciudad de Rosario.

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Más precisamente de distintas localidades del sur de la provincia de Santa Fe, que se concentraron en esa hermosa ciudad de Rosario para reclamar unificando las demandas de los trabajadores de los estados municipales, provincial y nacional, aumento de salarios, desprecarización laboral, y fundamentalmente el reconocimiento de la personerí­a gremial para la Asociación Trabajadores del Estado en los diversos municipios, y particularmente en la ciudad de Rosario.

La movilización fue masiva, muy protagonizada por jóvenes de los distintos organismos, muy caracterizada por la unidad entre el trabajador municipal, provincial y de los distintos organismos del Estado Nacional, y desde ese punto de vista tuvo su importancia.

Pero el tema que resalta y trasciende los lí­mites de la propia demanda es el debido reconocimiento de los trabajadores estatales organizados en ATE en el Municipio de Rosario y en otros municipios de esa provincia. Porque este derecho conculcado a los trabajadores municipales no es novedoso, ya que diversos intendentes de distinta representación partidaria utilizan la misma receta de limitar la representación sindical.

En realidad de ponerle trabas, porque más temprano que tarde este derecho no puede ser conculcado: como nos ha sucedido en centenares de municipios en todo el paí­s, lo que primero es negativa se tiene que convertir en el reconocimiento del derecho a la corta o a la larga, y también va a suceder mal que le pese al intendente Miguel Lifschitz en este Municipio, que lamentablemente parece ser que quiere terminar su mandato con el triste bagaje de ser un intendente más que en vez de profundizar la democracia limita los derechos de los trabajadores.

Esperamos que reflexione. Pero más allá de esta implicancia directa para los intereses de los trabajadores municipales, en realidad la limitación de estos derechos tiene una larga historia en nuestro paí­s, y está vinculada con las caracterí­sticas mismas de la democracia y las perspectivas de desarrollarnos como sociedad.

Si uno rasca en la historia, fue allá por fines de los años ´60, en plena dictadura de Onganí­a, cuando en el intento de debilitar el crecimiento de la CGT de los Argentinos se materializó el acuerdo entre Rubens San Sebastián, el ministro de Trabajo de esa dictadura junto con el recordado burócrata Augusto Timoteo Vandor, que promovieron entre otras partes de su pacto la acreditación de personerí­as a sindicatos municipales y la negación de la misma a la Asociación de Trabajadores del Estado.

Quizás muchos intendentes o funcionarios gubernamentales no conozcan esta historia. Quizás otros la conozcan y no la quieran mencionar; y otros deliberadamente la tengan presente como un mecanismo de control social, como nació y como sigue siendo hoy, esta limitación del derecho de los trabajadores.

Porque la posibilidad de fortalecer la libertad y la democracia sindical, y ya no solamente para los trabajadores municipales o estatales sino para todos (recordábamos semanas atrás la burda operación que se perpetró contra los trabajadores ferroviarios que se oponen a Pedraza en la Unión Ferroviaria), lo que también va moldeando es un tipo de democracia, y una capacidad de la sociedad parar abordar los problemas que se presentan en su propio desarrollo.

Así­ como fue un instrumento de la dictadura de Onganí­a para fortalecer un modelo de organización sindical, e ilegitimar y reprimir a otro modelo de organización sindical, esta misma lógica subsiste hoy en la Argentina.

El no reconocimiento de la personerí­a gremial, la negación del derecho a tener convenciones colectivas de trabajo, el no reconocimiento a las convenciones colectivas libres y sin techo, afectan no solamente la libertad y la democracia sindical sino además la perspectiva de construir una sociedad más igualitaria. Porque cuando se limita un derecho de organización sindical, lo que se está limitando es la posibilidad de que un sector de nuestra sociedad, los más afectados por la injusta distribución de la riqueza que existe en nuestro paí­s, no solamente mejoren su capacidad de organización para disputar y mejorar su calidad de vida, sino también para poder materializar en la sociedad una más justa distribución de la riqueza que se genera.

La semana pasada decí­amos que la crisis del capitalismo en los paí­ses centrales necesariamente está afectando a nuestro paí­s, y que en este momento de la historia que vive la humanidad hay claramente dos caras de la respuesta de la sociedades a esta crisis del capitalismo: por un lado el ajuste en los paí­ses centrales como ya vivimos con crudeza en los años “˜90 en nuestro paí­s, la guerra como un mecanismo de control por los recursos estratégicos en las diversas naciones por parte del imperio. Y por otro lado Latinoamérica, donde diversos paí­ses vamos construyendo un laboratorio que da respuestas diferentes en estos momentos de crisis del capitalismo, para posibilitar el desarrollo de nuevas formas de organización productiva y nuevas formas de distribución de la riqueza en nuestro globo, y que esto también se expresa en nuestro paí­s.

Si la respuesta de las distintas expresiones dirigenciales es más ajuste, más control social, más limitación de derechos, vamos a construir un determinado modelo de sociedad. Si la respuesta es construir más espacios de libertad y de participación colectiva, una más justa distribución de la riqueza, una generación de riquezas en nuestras propias sociedades para distribuirlas equitativamente y de alguna manera mejorar la calidad de vida y la calidad misma de organización de las sociedades, es otra perspectiva de sociedad.

Entonces nos parece que es importante reflexionar sobre estas cosas, porque democratización y distribución justa de la riqueza están directamente relacionadas. Es una ecuación que importa a los trabajadores, pero que también importa al conjunto de la sociedad.

{{* Secretario General de la Agrupación Germán Abdala de la CTA de la provincia de Buenos Aires, Hugo Godoy es además secretario general adjunto de ATE nacional y ex secretario general de ATE Pcia de Buenos Aires}}

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