El Estado administrado por un estado de excepción

Si hablamos de Estado, hablamos de crear, conservar y comprometerse a materializar esos derechos para satisfacer las demandas y necesidades de sus habitantes para lograr el bienestar general. Cuando estos conceptos no se equilibran en parámetros tan elementales como la educación, la salud o el trabajo, estamos en un estado de situación que desequilibra los intereses más genuinos de una comunidad. Entonces es cuando el Estado está en deuda con el pueblo.

Compartir Facebook En Hughes, para dar un ejemplo concreto de ese desequilibrio, el Estado gestionado de manera absoluta por Daniel Sciamaro, está en deuda con los trabajadores y por ende con toda la comunidad hughense viviendo en su cotidianidad un estado de desastre en sus más elementales servicios. La demostración está a la vista. Falta de inversión en cloacas, agua potable o gas natural e insumos básicos para la educación y la salud.

Decimos esto porque pagar los salarios de los trabajadores durante un año fuera de termino en una zona tan rica de soja, maí­z, industria y comercio, es trazar un horizonte donde su ritmo “natural” se va desnaturalizando de las costumbres modernas que el Estado ha recibido, desde los grandes movimientos de masas que siempre buscaron en la movilizaciones un estado de bienestar donde los trabajadores siempre buscaron más y mejor calidad de vida. Esto podemos resumirlo en la búsqueda de un estado de derecho permanente.

Pasados tres grandes acontecimientos dolorosos para el pueblo argentino, uno el terrorismo de estado instalado a partir de 1976, donde la vida valí­a menos que una moneda, y la de la era menemista de los noventa, donde nada de lo que era del Estado iba a ser del Estado. La tercera referida a la masacre del 2001 marca un punto de inflexión en la lucha del pueblo por recuperar derechos elementales de vida. Otra nación se pone en pie para disputar y no perder más derechos sociales ligados a la salud, la educación y el trabajo en todas sus formas.

Pero quedan más que resabios de estos acontecimientos dolorosos marcados a fuego por el 76, 90,2001.

Son millones de trabajadores a lo largo y ancho del paí­s que padecen este tipo de polí­ticas blindadas por el posibilismo, la arbitrariedad, la decisión absoluta sin respetar los derechos constitucionales de igual remuneración por igual trabajo.

La comuna de Hughes es un fiel reflejo del Estado desigual en la que se encuentra nuestro paí­s. Geograficamente ubicada en la Provincia de Santa fe, provincia rica con superávit fiscal, recaudación mensual en alza, sus habitantes viven por estos dí­as un estado de excepción. Sin salarios, sin servicios y con las puertas cerradas por decisión unilateral del presidente comunal.

Urge a la legislatura provincial y al Poder Ejecutivo tomar decisiones polí­ticas que definan la intervención definitiva y así­ garantizar de una vez por todas, a sus trabajadores el salario en una comuna que recauda tres veces más que lo que corresponde en concepto de masa salarial al plantel compuesto entre permanentes y eventuales. Que de mediar una administración responsable sus trabajadores podrí­an percibir más y mejores salarios, más y mejores condiciones de vida. Porque llámese eventual o permanente el trabajador tiene derechos. La Constitución Nacional lo dice en todas y en cada una de sus formas.

{{Comisión Administrativa ATE Rosario}}

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