La CTA es una fuerza gravitante. Es un efecto concreto que se manifiesta en las movilizaciones, en las asambleas, en las reuniones, en su programa fundacional. Un cuerpo que fue solidificándose en casi 20 años. Primero un balbuceo, más luego una realidad organizativa.
Una fuerza sin pudor, sin vergí¼enza, sin mezquindad, con ideas que se visibilizan en el encuentro del conflicto. Lugar natural de su construcción política. Debate, delegados, organizaciones gremiales, federaciones, movimientos de chicos, de pueblos originarios, de organizaciones territoriales, de los estatales, de los docentes, de los trabajadores de la actividad privada.
Inconmensurable, contundente en su acción. Siempre iluminada en la estrategia de los sueños. Una fuerza donde la palabra es verosímil y el centro de su origen tiene directa relación con la autonomía. Un largo camino de construcción del poder para y por los trabajadores. Un espacio en el tiempo que deshilacha el oportunismo de las patronales. Y cuando se traduce al revés como en los años noventas, en el 2001, resurge con resistencia, con ponencia objetiva. Nada que ver con lo testimonial. Nada que ver con los empresarios, nada que ver con los gobiernos. Tipificando la voluntad del movimiento social y cultural de la historia argentina, latinoindoamericana.
Sin ismos. Llena de entes
La organización que va creciendo desde el pie. Su fuego sagrado hoy está en peligro. Debemos voluntariamente salvarlo. Libremente salvarla. De la grosería y de las mentiras. De las teorías que simplifican la complejidad de las teorías. De los que nos quieren dividir entre unos y otros, con falsos dilemas.
Trabajador de la vida, de las luchas y de las ideas, no olvides tu memoria, no olvides tu recorrido, consérvate en ese lugar incorruptible, que el día y la hora van asomando desde el pie y a la noche seguro que vamos a festejar la aurora que el pueblo quiere cantar.
“CTA de los trabajadores ni de los gobiernos ni de los patrones”
{{El 23 el sol se viene asomando. La 1 y la 7 cantaran victoria. }}