Son muchos los aspectos destacables de la vida de un hombre como San Martín, algunos son más conocidos y otros ignorados. En esta ocasión hemos de abordar la relación del Libertador con los pueblos originarios{{Preludio a la guerra por la independencia}}
Las nociones de libertad surgieron, en América Latina, para fines del siglo XVIII. Los principios de la Ilustración, la Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa ejercieron gran influencia en los territorios coloniales de España en América. Las ideas de libertad, igualdad, progreso y soberanía entre otras corrientes se difundieron rápidamente. A esos antecedentes, se le sumaron otras causas, que originaron las guerras por la independencia latinoamericana, como:
{{“¢ El fuerte control de los Borbones en todos los aspectos de la vida de las colonias.
“¢ El desarrollo de la burocracia como signo de centralización de las funciones administrativas de la colonia.
“¢ La exclusión de los criollos de los cargos públicos.
“¢ Un desarrollo económico fundamentado en la dependencia.
“¢ Los altos impuestos.
“¢ La falta de recursos para mantener el imperio
Además, ante la agobiante situación social, desde mediados del siglo XVIII, se desarrollaron serias convulsiones internas que pusieron de manifiesto la lucha de clases y la decadente administración colonial. Algunos de los movimientos más significativos fueron los siguientes:
“¢ La rebelión de los comuneros del Paraguay
“¢ El lanzamiento de Clatayud, en Cochabamba, un alzamiento mestizo y urbano contra la tributación obligada a los pueblos originarios y mestizos.
“¢ El levantamiento de los hermanos Catari, contra los abusos de los cobradores de los tributos y el repartimiento.
“¢ El alzamiento de José Gabriel Tupac Amaru, contra los abusos de la mita y del trabajo obligatorio.}}
{{La formación ideológica del libertador}}
José de San Martín, se embandero desde muy joven en el partido de la “Libertad, la igualdad y la fraternidad”. Las ideas revolucionarias de los franceses del ’89, imbuidos en el pensamiento de Rousseau, Montesquieu, Voltaire, D’Alembert, entre otros, más la influencia del pensamiento progresista español de Jovellanos, Campomanes y Flores Estrada formaron al Libertador en las ideas de la Declaración de los Derechos del Hombre, la soberanía popular, el rechazo a la nobleza, a la Inquisición y a todo tipo de privilegio de sangre, en la democracia y el concepto igualitario de ciudadanía.
En la lucha contra los ejércitos napoleónicos, no sólo aprenderá las técnicas militares modernas, sino que será su campo de aprendizaje en la lucha revolucionaria. Adoptara el concepto del “pueblo en armas” y sabrá valorar la táctica guerrillera como herramienta de lucha popular contra las fuerzas de ocupación.
Llegará a Buenos Aires en 1812, para sostener el proceso revolucionario que luchaba por liquidar el privilegio y la nobleza. Entendió, que el proceso emancipador americano tenía que apelar a las masas populares como principal protagonista, la movilización del pueblo, lo que imprimía así una característica particular, coincidente con la Declaración de los Derechos del Hombre y la soberanía popular.
Es por eso que para él la participación de los Pueblos Originarios en la guerra por la independencia toma una importancia mayúscula, no sólo por el factor numérico, sino como elemento estratégico en la conformación de la nueva sociedad a construir. Supo actuar en consecuencia con los principios democráticos y populares y en toda su gestión pública estará presente su preocupación por el destino de los nativos de estos territorios.
Son muchos los hechos concretos que lo demuestran, como:
{{1) La solicitud de incorporación de guaraníes de Yapeyú para la conformación del Regimiento de Granaderos a Caballo; 2) El intento de reeditar los Comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega durante su estancia en Córdoba en 1816; 3) Su entrevista con los caciques pehuenches en el fuerte de San Carlos antes del cruce de los Andes; 4) La proclama a los “indios naturales del Perú”; 5) Los decretos suprimiendo el tributo y la servidumbre como asimismo el otorgamiento de la ciudadanía peruana a todos los pobladores aborígenes; y 5) La reivindicación de las comunidades andinas por su sacrificio patriótico en la guerra emancipadora.}}
También se podrían mencionar otros hechos significativos, como la defensa del patrimonio arqueológico y la constante exaltación a la cultura precolombina.
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“La ilustración es más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la independencia”, marcaba José de San Martín, y agregaba que el fomento de las letras “es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los pueblos”, siendo su anhelo “de que todos se ilustren en los sagrados libros que forman la esencia de los hombres libres”. Entre los libros que “forman la esencia de los hombres libres”, el Libertador consideraba que tenía que estar incluido los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega.}}
Reivindico la cultura indígena y la incorporación de la historia precolombina como parte integral de la historia de los americanos. En su viaje a Córdoba en 1816, propuso reeditar la mencionada obra de Garcilazo de la Vega. Exalto su contenido y ataco a aquellos que habían prohibido su lectura. De ahí que el propio San Martín propusiera abrir una suscripción pública a efectos de reimprimirla, para que su lectura se difundiese. El emprendimiento no se concreto, pero vale rescatar la propuesta y el párrafo donde San Martín señala que es “un documento que hace tanto honor a los naturales del país…”.
Fernando Bossi, escribió que a su regreso al Río de la Plata y cuando se le asigna la tarea de conformar un cuerpo de granaderos a caballos, solicito la incorporación de trescientos guaraníes provenientes de las Misiones. Además, supo escribir y se advertirá el carácter igualitario que se desprende de estos conceptos: {{“todos los luchadores por la libertad están en igualdad de condiciones para conquistar la gloria”}}. (1)
Norberto Galasso en su libro “Seamos libre y lo demás no importa nada. Vida de San Martín, cita algunos nombres guaraníes de soldados del ejército sanmartiniano, rescatados por Ricardo Luis Acebal: Santiago Guaychá, Lorenzo Purey, Matías Abucú, Miguel Abiyú, Andrés Guayaré, Juan Bautista Cabral, Juan de Dios Abayá, Miguel Chepoyá, Félix Bogado, como asimismo Siyá, Pindó, Ybarapá, Ybayú, Mboatí, Pachoá, Periverá, Guaycurarí, Areguatí, Cumandiyú, Uré, Cuzú y Monduré”.
El ejército popular sanmartiniano se nutrirá primordialmente de los sectores populares de la sociedad y allí que los pueblos originarios jugaron un papel semejante al de los criollos, mestizos y negros.
Mucho se ha escrito sobre la relación de San Martín con las comunidades nativas, cuando estaba preparando el ejército para el cruce de la cordillera. {{“Es conocido que Mitre, padre de la historia oficial -la de las clases dominantes-, patrocinó la versión que San Martín había utilizado a los indios pehuenches sabiendo de antemano que lo iban a traicionar. No es extraño que el fundador de La Nación haya solo elegido algunas de las fuentes -la que favorecía su postura antiindigenista- para hacer hincapié en la posición que dejaba a los aborígenes caracterizados por su “natural perfidia”. Pero a la luz de otros documentos y los hechos mismos, se demuestra que San Martín realmente necesitaba una alianza con los indígenas. Más allá de estar comprobado que las tropas emancipadoras que cruzaron por El Portillo y El Planchón no fueron acosadas por los naturales, sino que recibieron apoyo; también hay que rescatar la carta que el Libertador le envía a Tomás Guido, donde dice: “concluí con toda felicidad mi Gran Parlamento con los indios del sur; no solamente me auxiliarán al ejército con ganados, sino que están comprometidos a tomar una parte activa con el enemigo”.}}
El problema radicaba en que el discurso que narra Olazábal sobre el mensaje de San Martín era sumamente irritante para la oligarquía terrateniente: los pueblos originarios son los verdaderos dueños de esas tierras. Era necesario imponer la versión que San Martín no hablaba en serio, que sólo se trataba de una artimaña. Fuera de la documentación existente, el análisis político/histórico deja demostrado que el Libertador, como en otros sucesos, buscaba incorporarlos a la lucha emancipadora.
{{Todo continuo en Perú}}
Ni bien llega San Martín al Perú con su ejército libertador, lanza la siguiente proclama en quechua, aymará y castellano: “A los indios naturales del Perú: Compatriotas, amigos descendientes todos de los Incas. Ya llegó para vosotros la época venturosa de recobrar los derechos que son comunes a todos los individuos de la especie humana, y de salir del estado de miseria y de abatimiento a que le habían condenado los opresores de nuestro suelo. Los nobles motivos que nos impelieron a sacudir el yugo de la España son demasiado notorios a todo el mundo. Vuestra misma sensibilidad cada día forzada a vejaciones nuevas, es el justificativo más tocante. La conducta pues, que han seguido los gobiernos independientes de América, acreditan que nuestros sentimientos no son otros, ni otras nuestras aspiraciones, que establecer el reinado de la razón, de la equidad y de la paz sobre las ruinas del despotismo, de la crueldad y de la discordia”.
“Guiado por estos mismos sentimientos, yo os ofrezco del modo más positivo hacer todo cuanto este a mi alcance, para aliviar vuestra suerte, y elevaros a la dignidad de hombres libres; y para que tengáis más fe en mis promesas declaro que desde hoy queda abolido el tributo, esa exacción inventada por la codicia de los tiranos para enriquecerse a costa de vuestros sudores, y para degradar vuestra facultad física y mentales a fuerza de un trabajo excesivo {{¿Y seréis insensibles a los beneficios que yo a nombre de la Patria trato ahora de proporcionaros? ¿Olvidareis también los ultrajes que habéis recibido sin número de los españoles?}}
No, no puedo creerlo: antes bien me lisonjeo de que os manifestareis dignos compatriotas y descendientes de Manco Cápac, de Guayna Cápac, de Tupac Yupanqui, de Paullo Tupac, parientes de Tupac Amaru, de Tembo Guacso, de Pampa Cagua. Feligreses del Dr. Muñecas y que cooperareis con todas las fuerzas al triunfo de la expedición libertadora, en el cual están envueltos vuestra libertad, vuestra fortuna, y vuestro apacible reposo, así como el bien perpetuo de todos vuestros hijos. Tened toda confianza en la protección de vuestro amigo y paisano el general San Martín”.
Bossi, destaca que de esa manera, comunico a la población autóctona los objetivos de la revolución, “establecer el reinado de la razón, de la equidad y de la paz…”, donde los pueblos originales deberían “recobrar los derechos que son comunes a todos los individuos de la especie humana…” y continúa decretando la abolición del tributo. La adhesión de los pueblos indígenas a la causa patriótica será inmediata. La lucha emprendida por los guerrilleros mestizos, indios y criollos en el Alto Perú se sincronizará con las de las fuerzas patrióticas del ejército libertador que desembarcaron en las costas peruanas.
También es dable destacar en la proclama la reivindicación de los mayores exponentes de la civilización quechua, como asimismo la del cura Muñecas, ferviente patriota que acaudilló a las masas originarias de Larecaja, legislando en favor de las comunidades y sublevándose junto al revolucionario andino Pumacahua.
Asimismo esta proclama no es meramente descriptiva, sino que apela a la conciencia de los indígenas para incorporarlos a la lucha patriótica, a la revolución y a la conquista de sus derechos.
{{Del discurso a los hechos}}
Ya proclamada la independencia del Perú, el 27 de agosto de 1821 San Martín decreto: “después que la razón y la justicia han recobrado sus derechos en el Perú, sería un crimen consentir que los aborígenes permaneciesen sumidos en la degradación moral a que los tenía reducido el Gobierno Español, y continuasen pagando la vergonzosa exacción, que con el nombre de tributo, fue impuesta por la tiranía como signo de señorío. Por lo tanto declaro:
{{1. Consecuente con la solemne promesa que hice en una de mis proclamas del 8 de setiembre último, queda abolido el impuesto, que bajo la denominación de tributo, se satisfacía al Gobierno Español.
2. Ninguna autoridad podrá cobrar ya las cantidades que se adeuden por los pagos que debían haberse hecho hasta fines del año último, correspondientes a los tercios vencidos del tributo.
3. Los comisionados para la recaudación de aquel impuesto deberán rendir las cuentas de lo percibido hasta esta fecha al Presidente de su respectivo Departamento.
4. En adelante no se denominarán los aborígenes, indios o naturales; ellos son hijos y ciudadanos del Perú, y con el nombre de Peruanos deben ser conocidos”.}}
Estas, y otras medidas que tomo el Libertador en Perú, motivará el odio de la oligarquía peruana que conspirará hasta derrotarlo políticamente. Una vez apartado del escenario político, los decretos y proclamas democratizadoras serán archivadas para beneplácito de las clases dominantes.
San Martín gobernó en el Perú como lo hizo durante su mandato en la Gobernación de Cuyo. Su norte era terminar con la dominación española, consolidar la libertad de estos territorios y avanzar hacia la confederación de estados hispanoamericanos. Para esto apeló a la movilización social, al protagonismo del pueblo y a la democratización de la sociedad. Continuó con la línea jacobina revolucionaria del Moreno de la Primera Junta y La Gaceta, apoyó las medidas progresistas de la Asamblea del Año XIII, fue el principal promotor de la Declaración de la Independencia de 1816 cuando los liberales españoles estaban derrotados tras la restauración de Fernando VII y la nobleza reaccionaria peninsular, y construyó un ejército popular de liberación con los sectores más humildes de la sociedad: negros, criollos, mestizos e indios. A todos ellos San Martín, desde el llano y desde el gobierno, los instó a luchar por sus derechos.
{{Los ideales sanmartinianos que hemos heredado son los de “independencia, libertad, felicidad y bienestar general”.}}
Leónidas F. Ceruti
{{1.- Bossi, Fernando R., “San Martín y los pueblos indígenas de nuestra América”.}}