Una marcha a pie. Caminando. A pata. Anunció el viejo una mañana.
Y la marcha sale desde acá, desde Rosario. Y hay mucho que “organizar”… sentenció. Y vaya si organizamos, si laburamos. Fueron casi tres meses donde la consigna, vaya si era así, era que “nada quedara librado al azar”.
Y cuando el viejo decía eso, era eso.
A Víctor se le había ocurrido a pata y era a pata nomás.
Algunos compañeros se enganchaban medio azorados ante la consigna.
{{A pata…}}
Y a organizar la llegada de los compañeros, la prensa, el acto, a pelear contra el tiempo que nos corría de cerca, como siempre.
¿Seguro de empleo y formación? nos decían.
¿Y a pata?
¿Un millón de firmas?
Y salía el viejo a repetir incansablemente lo que expresaba una volante que imprimimos miles de veces: trabajo sobra, lo que no quieren es pagarlo. Dinero hay, lo que no quieren es repartirlo.
Nítidamente vuelvo a vernos convocando para la Marcha.
A marchar para que no nos roben la alegría ni el futuro. Decía otro afiche.
Necesitamos mas pecheras! Y una bandera nueva! y a no olvidarse de…
Y llego el día. Y marchamos.
…………
Y hoy Carlitos nos trae su libro. El libro de la Marcha.
Carlitos. Ese diminutivo cariñoso que en ATE Rosario sólo corresponde a Del Frade.
-Llamalo a Carlitos, decía el viejo y no se necesitaba ninguna otra referencia.
¡Como que tiene radio a esa hora! Decile que lo hacemos un rato más tarde, que lo esperamos!!!
Carlitos. Compañero de tantas luchas. Compañero que como te escribió el viejo Quagliaro, allá por el 2003, ante la “bajada de telón” de un programa de radio: “honras el ejercicio de una profesión que debe estar – como vos lo haces – al servicio de la sociedad en su conjunto y no atada a intereses de ningún “patrón de estancia”…”siempre en un compromiso aferrado a la ética, la moral y los principios de quienes solo aspiramos a servir a la verdad, la justicia y a la promoción social y humana del hombre y de todos los hombres”
Y desfachatadamente parafraseando a Germán, con el orgullo que nos otorga el “vivir como hablamos”, una vez más podemos decir que “NO ABANDONAMOS LA PELEA, QUE SOMOS COHERENTES, Y NO NOS OLVIDAMOS DE DONDE VENIMOS”
{{Leticia Quagliaro – Rosario, agosto de 2010}}