El más allá de la figura de Salvador Allende

Por {{Antonio Oliva}}

A 36 años del derrocamiento de la Unidad Popular en Chile, las claves del golpe militar siguen la tónica del debate histórico. A continuación, algunas reflexiones sobre el particular proceso que llevó al golpe de Estado por las fuerzas cí­vico militares del 11 de Setiembre de 1973.

{{Avanzar o consolidar la “ví­a chilena al socialismo”. El más allá de la figura de Salvador Allende.}}

El trágico final de la experiencia de la Unidad Popular (1970-1973) en el gobierno chileno supuso la instauración de regí­menes de facto cí­vico-militares – los golpes de estado en América del Sur nunca fueron obra de las fuerzas armadas sin presencia civil con mayor o menor peso tanto en los golpes como en los diseños de gobierno y represión- en todo el Cono Sur, de los cuales la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), no sólo fue la más duradera – si exceptuamos el régimen de Stroessner en Paraguay, producto de un anterior y muy distinto proceso histórico-, sino que hacia la década del 90′ fue vivificada como un proceso “exitoso” desde el punto de vista económico por la casi totalidad de las derechas polí­ticas que hegemonizaron la plana intelectual de los estados sudamericanos, convirtiéndose en la primera experiencia “pura” de las polí­ticas neoliberales, no sólo en el continente, sino en el mundo, antes incluso de la reacción conservadora de Reagan y Tatcher en los paí­ses centrales del globo.

Esta inmensa propaganda justificatoria de los regí­menes más sangrientos y antipopulares de la historia de los paí­ses del Cono Sur, elevó al neoliberalismo por poco más de una década, a la categorí­a de “pensamiento único”, inaugurando así­, la polí­tica de “democracias controladas”, aún vigente, caracterizadas por el chantaje económico y el secuestro del voto polí­tico, bajo la consigna de “neoliberalismo o caos”.

En Chile, a la retirada de la dictadura pinochetista ya convertida en un anacronismo polí­tico hacia 1990, le siguió una democracia caracterizada por nuevas coaliciones de los tradicionales partidos polí­ticos. Así­ los principales partidos que conforman la Concertación de Partidos por la Democracia, que gobernó el paí­s a los largo de tres mandatos, son el Demócrata Cristiano, la Democracia Radical y el Partido Socialista. A estos se sumaron el Partido Democrático de Izquierda (PDI), el MAPU Obrero Campesino, el Partido Liberal y otros movimientos civiles de los años 1980, hoy, todos desaparecidos o fusionados en otros partidos. Desde el punto de vista electoral, la Concertación representó el eje central de la consolidación de una democracia controlada, cumpliendo, no sólo el papel estabilizador de la continuidad de las polí­ticas económicas neoliberales inauguradas con la dictadura, sino que retomando las antiguas caracterí­sticas del sistema polí­tico chileno, los partidos componentes de la Concertación funcionaron como la correa de transmisión de las demandas sectoriales de la población, otorgando una aparente estabilidad institucional a dicha democracia.

La estabilidad institucional y la apertura económica con sus relativos éxitos, no debe hacernos olvidar que se sustentaron sobre una “pacificación sangrienta” y una represión sistemática sobre la población chilena: La generalidad de las estimaciones hace ascender a más de 30.000 los muertos habidos con ocasión del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, si bien ellas varí­an en cuanto a las cifras exactas dadas las caracterí­sticas del paí­s y el pánico provocado por la represión. En mayo de 1975, el Ministerio del Interior reconoció que en Chile habí­a 41.359 personas detenidas por estado de sitio. Al 6 de febrero de 1976, esa misma fuente indicó que habí­an sido detenidas 42.486 personas. Se ha estimado en cerca de 2.000 los casos de detenciones seguidas de desapariciones practicadas en el paí­s entre 1973 y 1976. Según información manejada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, solamente en los dos primeros años del gobierno militar 20.000 chilenos tuvieron que exiliarse por motivos polí­ticos. A ellos hay que sumar decenas de miles que salieron por motivos económicos o imposibilidad de vivir en el paí­s. La Iglesia Católica estima en cientos de miles los afectados por situaciones de exilio forzoso o voluntario. A partir de 1983, ante el incremento de la represión, nuevos contingentes de chilenos abandonaron el paí­s. La represión desatada en los primeros años de la dictadura se intensificó a partir de 1983 cuando las protestas sindicales y la movilización democrática contra el régimen se intensificaron debido a la retirada de los gobiernos dictatoriales en los paí­ses de la región.

Por su parte la ortodoxia propagandí­stica de la estabilidad económica deberí­a recordar que pesar que durante los dieciséis años de la dictadura de Pinochet, de 1974 a 1989, el crecimiento de PBI, fue de 2.9 % y, en un perí­odo similar, en los dieciséis años de democracia, de 1990 a 2009, fue del 5.6 %, la distribución de la riqueza permaneció sumamente regresiva. En los setenta y ochenta, durante la dictadura de Pinochet, se deterioró notablemente la distribución del ingreso y se elevó la proporción de la población bajo la lí­nea de pobreza; ello tuvo mucha relación con el empeoramiento de los salarios, del nivel de empleo y la caí­da del gasto social por habitante. El peor año, en cuanto a pobreza y distribución, se registró en los ochenta y durante las gestiones económicas de los “Chicago Boys” se abandonó para siempre las polí­ticas de pleno empleo que durante casi medio siglo dieron a Chile la posibilidad de una democracia popular de inclusión social.

Por consiguiente, la secuencia golpe cí­vico militar-reacción económica neoliberal, deberí­a explicarse en Chile, como en otros casos sudamericanos, como la respuesta de una derecha, -que a diferencia de la coyuntura de 1970 se encuentra unida y a la ofensiva- a una notable intensificación de la protesta obrero-campesina y el desarrollo de un acalorado debate sobre los significados de la democracia de base popular ocurrido en los años previos al golpe de 1973.

Desde este punto de vista, el análisis debe intentar llevarnos más allá de la colocación de las causas del golpe y la reacción continental de los EEUU y la CIA para el caso chileno, en las acciones de gobierno de la Unidad Popular y en el tratamiento que las fuerzas reaccionarias dieron a la figura de Salvador Allende. Veamos este punto más de cerca.

Es innegable que el triunfo de la Unidad Popular el 4 de setiembre de 1970 en las urnas por el 36 % de los votos y su confirmación, ante las dudas de la Democracia Cristiana de apoyar una coalición de derechas y la consiguiente dispersión de éstas en marzo del mismo año en el parlamento, pusieron en alerta, no sólo a los grupos de poder nativos, sino al mismo Departamento de Estado norteamericano, representado en forma excluyente por Henry Kissinger que en ese momento era Asesor del presidente Richard Nixon para asuntos de Seguridad Nacional en el Pentágono y quien desde una mirada geopolí­tica declaraba luego del triunfo de la UP:

{“Yo pienso que no nos debemos hacer ilusiones. La toma del poder en Chile por Allende nos traerá grandes problemas, a nosotros y a nuestras fuerzas de América Latina y por consiguiente al conjunto del hemisferio occidental. Por otro lado, la evolución polí­tica de Chile se revela muy grave por sus implicaciones sobre la seguridad nacional de los Estados Unidos, en razón de sus efectos en Francia y en Italia”}

El impacto de la derecha ante el triunfo de la UP, pasó a ser inmediatamente algo más que un reguero de declaraciones de advertencia con visos de conspiración. A un mes del triunfo electoral, el 23 de octubre de 1970 se cerní­a el primer intento de golpe de estado de fuerzas cí­vico militares contra la democracia chilena, con el asesinato el general democrático y jefe del ejército, René Schneider.

Posteriormente se determinó que la conspiración estaba dirigida por el ultragolpista general Vieux, pero que las componendas abarcaban hasta algunos funcionarios de los ministerios del gobierno anterior. Aunque el golpe fracasó, el asesinato del general Schneider mostraba hasta que punto, un amplio sector de la derecha estaba comprometida con salidas sangrientas y autoritarias cuando la ví­a electoral podí­a comprometer la alteración del status quo, pese a que meses anteriores sostení­an en sus discursos el orgullo de la estabilidad democrática de las instituciones trasandinas. A pesar de las muestras de debilidad del gobierno recién asumido ante esta primer intentona castrense, es evidente que el golpe no logró consumarse, en gran medida gracias al apoyo social y sindical –en particular el apoyo irrestricto de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT)- del que gozaba la coalición de izquierda y a la escasa articulación lograda aún por el trí­pode que logrará llevar a cabo la devastadora polí­tica antidemocrática dos años y medio después: Las fuerzas armadas depuradas de cualquier división de tipo democratista, la derecha chilena, o sea el Partido Liberal y Conservador unificados en el Partido Nacional (PN) y articulando con un amplio espectro de la DC y por último la intervención decidida en el plano geopolí­tico del Departamento de Estado norteamericano.

En este sentido, la respuesta del recién elegido presidente Allende y de las fuerzas polí­ticas de la UP ante esta primera conspiración, fue la firma en concordancia con la DC de un documento conjunto- a cambio de los votos democristianos en el Congreso- en el que se respetarí­an las “Garantí­as Constitucionales”, esto es que el gobierno quedaba comprometido a respetar los tí­tulos de propiedad de las grandes empresas –básicamente del salitre y del cobre en manos de los norteamericanos-o, en su defecto, resarcir económicamente los posibles traslados de propiedad a manos del estado. Los lí­mites de un gobierno democrático con la mirada hacia un horizonte socialista –aunque su delineamiento no estuviera del todo claro-, se hací­a patente en el caso chileno, desde el primer dí­a de la asunción de la UP.

Por lo tanto, tampoco se debe sobrevalorar las estrictas medidas de gobierno de la Unidad Popular –sobre todo las más evidentes en 1971-, como causas de la definitiva consolidación del trí­pode golpista. Es evidente que la nacionalización del cobre chileno, la continuidad de la reforma agraria -y decimos “continuidad” por tratarse de disposiciones ya pergeñadas por el gobierno anterior de Eduardo Frei desde 1964- y el significativo aumento de salarios en el primer año de gestión, a la vez que propiciaron un estado de movilización y entusiasmo en los sectores populares que se reflejaron en el contundente triunfo electoral de la izquierda en los comicios municipales de julio de 1971, terminaron de confirmar el carácter “demoní­aco” que se le sospechaba, desde la mirada de la derecha, al punto que un año después, en 1972, los parlamentarios del PN informaban a la opinión pública con escaso disimulo, que la solución era un salida golpista exigiendo la reacción de las fuerzas armadas. Para éstos Allende y su gobierno:

{“…se encuentra bajo el control del comunismo internacional, no hay autoridad en el paí­s y el régimen del presidente Allende es un gobierno de colonos mentales manejados por la Unión Soviética”}

Sin embargo hasta octubre de 1972, las bravuconadas del espectro polí­tico de la derecha no pasaban de ser expresiones de deseo del más rancio anticomunismo. La relativa paz social de un comprometido movimiento obrero y las dudas en el seno de las fuerzas armadas que se confrontaban a cada paso con un pasado histórico no necesariamente antidemocrático no permitieron en ese primer año y medio articular a la derecha las alianzas que sustentarí­an el desplazamiento del gobierno de Allende. Las verdaderas alianzas golpistas sólo podí­an provenir de la decisión de las fuerzas armadas de comprender que habí­a llegado la “hora de la espada” y mucho más conciente se harí­a cuando las primeras lí­neas de acción del Plan Cóndor, con el general Pinochet ya en la Casa de la Moneda y la DINA y el Pentágono operando desde un punto de vista geopolí­tico en el Cono Sur, asesinaran al general Prats, que representaba el último escollo con visos republicanos en el ámbito de las fuerzas armadas.

Ni las acciones adscriptas a la “ví­a chilena” al socialismo del gobierno de Allende, ni los titubeos entre la acción armada y la participación legal en el movimiento de masas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), ni las vinculaciones comprometidas –evidentes y explí­citas- de la UP con la Cuba revolucionaria, alcanzarí­an por sí­ solas para explicar la posibilidad táctica de la derecha polí­tico-militar de unificarse a partir de 1972 en la idea de un golpe de estado; más bien, pensamos que fue a través de todas estas causas juntas pero con un aditamento central que las traccionaba: la enorme movilización de masas que a partir de una innovadora discusión sobre la ví­a chilena al socialismo se dieron los sectores populares desde 1972 y que trascendió con creces a la acción de gobierno de la UP.

Esta fue la cuestión central que discutieron los representantes polí­ticos de las organizaciones de la UP cuando se reunieron en la conferencia de El Arrayán, en febrero de 1972, y posteriormente en Lo Curro, en junio del mismo año. El debate sobre la estrategia futura de la UP estuvo centrado en la cuestión “Consolidar o Avanzar”.

El ala conservadora de la UP (el partido Comunista y la derecha del partido Socialista bajo la dirección de Allende) planteaba la necesidad de detener el proceso de reformas y consolidar lo que se habí­a ganado. Sostení­an que el gobierno no deberí­a seguir adelante en la expansión del sector estatal sino reafirmar su disposición a negociar con la burguesí­a, demostrando en la práctica que podí­a controlar a la clase trabajadora y concretando así­ un apoyo electoral más amplio antes de seguir avanzando. Esta maniobra suponí­a que los poderosos respetarí­an los avances ya adquiridos, aunque los hechos estaban demostrando que lo verdadero era lo opuesto. El ala radicalizada abogaba por acelerar el ritmo de las reformas, profundizar el proceso de nacionalización y ponerse al frente de las luchas. La clase trabajadora –argumentaban– habí­a mostrado estar presta para llevar adelante la lucha y la pregunta era si ¿sus dirigentes polí­ticos se atreverí­an a ponerse al frente de la clase? Estos argumentos fueron sostenidos por el MAPU, la Izquierda Cristiana –otra escisión del PDC ocurrida en los mil dí­as de Allende– y la izquierda del partido Socialista, con el apoyo del MIR, aunque esta última organización no estuviera presente en las discusiones. A la izquierda le urgí­a la necesidad de extender el sector público, reafirmar el compromiso original de la UP de nacionalizar las 90 mayores empresas –reducidas a 43 por decisión gubernamental–, y se enfrascó activamente en una lucha ideológica para ganar nuevos apoyos.

En ese mismo mes, el ala conservadora consiguió asegurarse una victoria en la conferencia de la UP sobre estrategia en Lo Curro. Al mismo tiempo, el Gobierno retomó sus conversaciones con los demócratacristianos –temporalmente suspendidas un mes antes– y reafirmó su compromiso de buscar la paz social y el cumplimiento de la ley.

La cara oculta de esta decisión fue develada dramáticamente en Melipilla durante el mes de junio de 1972. Allí­, estaban por expropiarse varias haciendas en base a la ley de reforma agraria de Eduardo Frei Montalva, pero un juez local, de apellido Olate, vení­a colocando reiterados obstáculos legales a la redistribución de la tierra, colaborando consistentemente con los propietarios locales. El 22 de junio, una manifestación terminó con 22 dirigentes de la organización de trabajadores rurales presos y, enseguida, ocurrió una serie de manifestaciones de protesta. El 30, todas las ví­as de acceso a Cerrillos fueron bloqueadas. El 12 de julio, una manifestación de masas marchó hacia el centro el Santiago, exigiendo la liberación de los dirigentes y la dimisión inmediata del juez Olate. El gobierno se negó a intervenir.

Los incidentes en Melipilla tuvieron un significado mucho más profundo de lo que podí­a verse a primera vista. En el curso de la protesta, los trabajadores del área industrial vecina a Cerrillos se sumaron a sus compañeros rurales en lucha. Cerrillos fue centro de una serie de disputas industriales no resueltas: al final de junio, las fábricas textiles Perlak y Polycron, más la fábrica de aluminio Las Américas y la aví­cola Cerrillos, estaban todas en huelga. Los huelguistas se juntaban con sus hermanos y hermanas de Melipilla. Los manifestantes, al mismo tiempo que expresaban su apoyo a Allende, afirmaban que el Congreso y otras instituciones estatales, eran el principal obstáculo para realizar el programa de la UP.

La acción mancomunada de los trabajadores agrí­colas e industriales abrió nuevas y diferentes posibilidades. De la lucha unida nació una nueva forma de organización, forjada en el curso de las huelgas de Cerrillos, que se autodenominó “Cordón Industrial”. El Cordón de Cerrillos publicó, a comienzos de julio, una declaración demandando el control de la producción por los trabajadores y la sustitución del Parlamento por una Asamblea de Trabajadores, decisiones mucho más alentadoras que cualquiera de los temas discutidos abiertamente por los partidos de izquierda. Sin embargo, su potencial como una base alternativa de organización social y polí­tica no pasó por la cabeza de nadie. Por otro lado, el partido Comunista y el ala derecha del partido Socialista sostení­an que se deberí­a coordinar la lucha a través de la dirección sindical oficial, la CUT, porque el acuerdo de Lo Curro estableció que no habrí­an futuras incursiones contra el capital privado ni más desafí­os al Estado y, por lo tanto, ordenaron a sus miembros no acercarse a los cordones.

Paradójicamente, el creciente apoyo popular a la UP, que se reflejó tanto en los resultados de una elección suplementaria en Coquimbo en julio y en las elecciones para el ejecutivo de la CUT, expresaba la visión de los trabajadores de seguir adelante. El ala derecha de la UP, entre tanto, la interpretaba de un modo diferente, como si representara la aprobación a su estrategia de alianza entre las clases.

Fue justamente el debate de Lo Curro y el control –y a veces la represión– de las actividades de trabajadores y pobladores lo que dominó la Asamblea Popular realizada en Concepción a finales de ese mes de julio, cuando delegados de organizaciones sindicales, populares y estudiantiles, así­ como también de organizaciones de izquierda, se reunieron para discutir la coyuntura polí­tica. El único ausente fue el partido Comunista, que describió a la Asamblea de Concepción de un modo que quedarí­a marcado en el tiempo, “una maniobra reaccionaria e imperialista, que usaba a elementos de ultraizquierda como escudos”. El propio Allende, en un comunicado del 31 de julio, desarrolló la misma idea:

{“Por segunda vez en tres meses, Concepción fue lugar para una acción divisionista cuyo efecto es minar la hegemoní­a de la Unidad Popular sobre el movimiento. No hay mí­nima duda de que es un proceso que sirve a los enemigos de la causa revolucionaria”.}

La pérdida del control polí­tico sobre la movilización de carácter asambleario de poblados y regiones enteras del paí­s, con su concomitante proceso de discusión sobre los atajos y ví­as a seguir, puso en órbita al gobierno con respecto a la sensación térmica social, desterritorializó las tácticas de las izquierdas, y a su vez –y paradójicamente- solidificó al trí­pode golpista que hacia mediados de 1973, tení­a tres cosas fundamentales para la consolidación de una nueva correlación de fuerzas a su favor: Unidad, el bloque de la derecha civil, encabezada por el PN y traccionanado al ala derecha de la DC, avocaba ya claramente por el golpe militar de unas fuerzas armadas que a diferencia de 1971 se encaminaba a la crí­tica al “caos” social dirigido desde la cúpula por el general Augusto Pinochet; la ideologí­a del golpe, el caos inflacionario y el caos social y por último el visto bueno de la polí­tica del Pentágono desde una mirada geopolí­tica.

La lenta agoní­a, la tragedia del gobierno popular, se consumará el dí­a 11 de setiembre, cuando los tanques y la metralla castrense ahoguen el grito del presidente Allende en el Palacio de a Moneda, e inicien el “largo invierno chileno”, la noche de la Dictadura.

{Recordis en latí­n, volver a pasar por el corazón…}

{{Antonio Oliva es historiador, docente de la Universidad Nacional de Rosario, militante polí­tico y social}}

La Constituyente social on line por el sitio digital de la CTA Rosario

El sábado a partir de las 10 se podrá seguir en directo las alternativas del encuentro de la Constituyente Social que se realizará en la ciudad de Rosario en el sitio de la Central de Trabajadores de la Argentina de Rosario: [www.ctarosario.org.ar->www.ctarosario.org.ar]
La transmisión estará a cargo del equipo de comunicación de la CTA rosarina, se podrá escuchar directamente desde la Web y también a través de la FM 105.5 (RED TL 105) por Propuesta Gremial, el programa de Gusatvo Chenevier.

Será la primera transmisión de estas caracterí­sticas que realizará nuestra Central en Rosario, siguiendo con lo comenzado a nivel nacional por la CTA en materia de comunicación.

Esto es posible gracias al Equipo de comunicación de la CTA nacional, a su secretario de comunicación, Pipón Giuliani, y a Sistemas de la CTA nacional, especialmente a Guillermo Acedo y a Sebastián Grenier.

Los invitamos a todos a participar de la Constituyente de Rosario con vistas al gran encuentro de Neuquén, y a visitar nuestro sitio:
[www.ctarosario.org.ar->www.ctarosario.org.ar ] para seguir paso a paso la Constituyente.

{{Equipo Comunicación CTA Rosario}}

Por la reapertura de la Escuela de Aprendices en la Fábrica Militar de Fray Luis Beltrán.

El concejo deliberante de la ciudad vecina a Rosario, Fray Luis Beltrán, declaró el dí­a 8 de setiembre pasado de sumo interés el pedido de la representación gremial Asociación Trabajadores del Estado Seccional Rosario, la reapertura de la Escuela de Aprendices para dicho establecimiento. En la misma cesión se apoyó incondicionalmente la iniciativa del Poder Ejecutivo Nacional de dar una nueva estructura jurí­dica a la Dirección de la Fábrica. El concejo deliberante de la ciudad vecina a Rosario, Fray Luis Beltrán, declaró el dí­a 8 de setiembre pasado de sumo interés el pedido de la Dirección de la Fábrica y de la representación gremial Asociación Trabajadores del Estado Seccional Rosario, la reapertura de la Escuela de Aprendices para dicho establecimiento, considerando que este tipo de espacios educativos sirve para que los jóvenes aprendan un oficio como herramienta de trabajo e integración social en contraste con el actual contexto de desamparo, desocupación y pobreza en la que se encuentra sumergido nuestro paí­s con la reciente crisis productiva que afecta considerablemente a los trabajadores en general.

Con la firma del Presidente del Concejo Deliberante, Oscar Negrí­n, la declaración de interés municipal destaca en sus artí­culos “la total adhesión por la conformación de al Comisión para la organización seguimiento y puesta en marcha de la Escuela de aprendices de Fábrica Militar Fray Luis Beltrán” y afirma con gratitud la iniciativa felicitando en especial “a los compañeros de ATE Seccional Rosario por los esfuerzos realizados en pos de la concreción de este importante proyecto educativo para los futuros trabajadores y para toda la comunidad local”

Alberto Labudia, dirigente de ATE y trabajador de la Fábrica desde el año 72, con alegrí­a afirma que “este proyecto revitaliza el trabajo, la educación para los jóvenes que hoy no tienen posibilidades de crecer con estabilidad, y pone de manifiesto la construcción de un espacio que en la década de los noventa, cuando Menem por decreto, decidió cerrar estos establecimiento educativos que eran pilares junto a las escuelas Técnicas, para el desarrollo nacional bajo total control del Estado. Lo que tanto costó construir el menemismo lo destruyó de un plumazo”.

En consonancia con lo que viene sucediendo en la Ciudad de Rí­o Tercero con la reapertura de la Escuela de aprendices Labudia ” bajo la denominación ahora de Centro de Capacitación Profesional, empezaron las clases 41 alumnos, que en dos años obtendrán los tí­tulos oficiales de operador tornero fresador o de operador en procesos quí­micos. Los tí­tulos son reconocidos por el Ministerio de Educación. Al igual que en Rí­o Tercerol la Escuela de Aprendices fue creada en Fábrica Militar Rí­o Tercero en 1947. En sus 42 años de funcionamiento, más de tres mil alumnos aprendieron un oficio industrial especializado. Los cursos duraban tres o cuatro años. Formó a varias generaciones que luego encontraron trabajo en industrias de Rí­o Tercero, la Provincia y el paí­s”

La historia dice que ya en 1994 no quedaba en pie ninguna de estas iniciativas de los años 40, produciéndose un fuerte achicamiento del presupuesto, el personal y la actividad en las fábricas militares estatales en diferentes ciudades de la Argentina.

Por último el dirigente gremial de ATE ve con mucho optimismo la concreción de este proyecto en lo inmediato ya que la iniciativa de un grupo de egresados y ex docentes en Rí­o Tercero sienta un antecedente favorable a nuestra histórica demanda que el menemismo con total impunidad trató de imponer definitivamente”.

{{{ {{Fábrica Militar y una nueva estructura}} }}}

En esta larga cesión realizada el dí­a de ayer, también se aprobó el total apoyo a la iniciativa que enviara en el mes de marzo de este año, el Poder Ejecutivo al Congreso de la Nación, con la finalidad de reorganizar la misma en una sociedad del estado, la cual pasarí­a a denominarse ” Fabricaciones Militares de Sociedad del Estado”. En este caso el congreso tiene la potestad de finalizar todo un proceso de privatizaciones que tanta incertidumbre ha generado entre los trabajadores que estoicamente han resistido el avance de las privatizaciones en las distintas fábricas o el cierre definitivo de sus fuentes de trabajo.

La copia, recita el último de sus artí­culos de la declaración de la ordenanza municipal fue remitida con copia a la señora Presidenta de la Nación, a las honorables Cámaras de Senadores y Diputados nacionales y provinciales, al Director de la Fábrica Militar Fray Luis Beltrán, al Consejo Directivo Nacional de la Asociación Trabajadores del Estado y a los Representantes y Delegados Gremiales de ATE.

Equipo de Comunicación ATE-CTA Rosario.



El II Rosariazo, 16 Y 17 de septiembre: “El hecho maldito de la historia rosarina”

Por Leónidas Ceruti

El 8 de septiembre de 1969, el cuerpo de delegados de la Seccional Rosario del Ferrocarril Mitre y la Comisión Coordinadora de la Unión Ferroviaria comunicaban que “se iniciaba una huelga de brazos caí­dos en los lugares de trabajo”, tras la suspensión del delegado administrativo Mario J.Horat por su negativa de notificarse de su suspensión por la adhesión a varios paros nacionales.
{{LA HUELGA FERROVIARIA}}

“La Unión Ferroviaria”, habí­a sido intervenida, anulándose convenios y conquistas, hubo rebajas de categorí­as y de sueldos, 116.000 empleados y obreros fueron castigados de diversas maneras por haberse plegados a varios paros, se aplicó la ley de represión al comunismo, y se encarceló a numerosos dirigentes. El 8 de septiembre de 1969, el cuerpo de delegados de la Seccional Rosario del Ferrocarril Mitre y la Comisión Coordinadora de la Unión Ferroviaria comunicaban que “se iniciaba una huelga de brazos caí­dos en los lugares de trabajo”, tras la suspensión del delegado administrativo Mario J.Horat por su negativa de notificarse de su suspensión por la adhesión a varios paros nacionales. Pararon ese dí­a los 1500 trabajadores de los Talleres de Rosario y los 2500 de Pérez, de Villa Diego, personal administrativo y del Galpón de Alistamiento de Máquinas Diesel. Por la noche en una masiva asamblea se voto continuar la huelga, esta vez por 72 hs, con la adhesión de La Fraternidad. La medida se extendió a las Seccionales de Arroyo Seco, Empalme, Villa Constitución, San Nicolás, Cañada de Gómez y Casilda. La empresa anuncio suspensiones masivas, los delegados ferroviarios contestaron declarando la huelga por tiempo indeterminado a partir del dí­a 12. La CGT Rosario se declaro en estado de alerta y convoco a un plenario. Mientras la solidaridad del resto de los ferroviarios se extendí­a por todo el paí­s a través de paros, la empresa continuaba amenazando y el gobierno nacional a través del CONASE (Consejo Nacional de Seguridad), advertí­a primeramente y luego por el decreto 5324/69 ordenaba la aplicación de la “Ley de Defensa Civil”, por el cual todo el personal ferroviario era movilizado, con convocatoria militar y les serí­a aplicado el Código de Justicia Militar. Los diarios titularon “Dispusose la movilización del personal ferroviario”, y el decreto no dejaba dudas de las intenciones represivas “el personal masculino convocado, mayor de 18 años queda sometido a las disposiciones del código de justicia militar, a su reglamentación, por lo que el incumplimiento de las órdenes que reciba para la realización de las tareas y las demás infracciones delictivas o disciplinarias en las que incurriere será reprimido”.

{{DEL ESTADO DE ALERTA AL PARO POR 38 HORAS}}

La solidaridad, ante el conflicto ya no provendrí­a solo de los ferroviarios, sino que tras el plenario de la “CGT Unificada de Rosario”, se resolvió realizar un paro por 38 horas, los dí­as 16 y 17. La convocatoria decí­a: “Los trabajadores rosarinos paramos 38 hs, en total solidaridad con los compañeros ferroviarios represaliados por el actual gobierno por ejercer un derecho Constitucional que la insensibilidad del régimen cercena. La nueva farsa de las paritarias donde se pretende legalizar un nuevo congelamiento de salarios, las leyes represivas y la de movilización son pautas elocuentes de que se nos quiere retrotraer a épocas que muy bien conocemos los trabajadores”. Los estudiantes universitarios y los más diversos partidos polí­ticos se sumaron al paro.

{{ COLUMNAS OBRERAS POR LAS CALLES ROSARINAS}}

El 16 desde las 10 hs las masivas columnas de los sindicatos comenzaron a marchar desde sus sedes sindicales o de los lugares de trabajo. Desde La Fraternidad (Crespo 163) más de 7000 ferroviarios, se dirigieron a la empresa Minetti (Molinos Harineros), se sumaron los obreros textiles de Extesa, luego se incorporan los trabajadores del vidrio, de la construcción. Partiendo de Bv. Oroño al 1300, marcho una columna de Luz y Fuerza, otra salió de la Usina de Sorrento. Del sur, vení­an los obreros del frigorí­fico Swift, y los metalúrgicos. Todos trataban de converger al local de la CGT, en Córdoba al 2100. Los estudiantes concentrados en las distintas facultades se uní­an a las columnas obreras. Al comenzar la represión policial, esta lograba parcialmente dispersar a los manifestantes, que resistí­an y al estar organizados para la autodefensa, se reagrupan y continuaban luchando. Por toda la ciudad, se levantaban barricadas en donde se encontraban peronistas, radicales, comunistas, socialistas. Los puntos de concentración aumentaban, se incendiaban los colectivos y troles que no paraban, y la policí­a se fue replegando, sólo tení­an aseguradas las manzanas que rodeaban y concentran distintas instituciones estatales, entre ellas la sede del Comando del II Cuerpo de Ejército, la Jefatura de Policí­a, los Tribunales y las radioemisoras más importantes.

{{EL ROSARIAZO OBRERO ESTABA EN MARCHA. TODOS A LOS BARRIOS}}

Con el correr de las horas, era cada vez mayor la cantidad de vecinos que se suman a la protesta, y la lucha se desplazo a los barrios, concentrándose principalmente en las zonas norte y sur. Se incorporan las amas de casa y los niños, que durante toda la jornada se turnaron para mantener en actividad las barricadas, donde se improvisaban espontáneas asambleas donde se discutí­a como seguir la resistencia y se controlaban quienes ingresaban a la zona. Las fuerzas policiales provinciales, de la federal, y de Gendarmerí­a, desbordadas, no conseguí­an penetrar en Empalme Graneros, en algunas zonas de Arroyito, en los barrios de la zona sur y oeste. El Ejército se hizo cargo de la represión, comenzó a recuperar el control de la ciudad, y emitió una serie de comunicados: Comunicado Nº 1. Advertí­a que se abrirí­a fuego sin previo aviso ante cualquier desmán o atentado. El Comunicado Nº 2 informó que la Agrupación de Combate G ocupó objetivos ferroviarios en reemplazo de la Gendarmerí­a Nacional. El Comunicado Nº 3, que habí­an abierto fuego en la zona de Sorrento contra grupos de activistas. La furia antidictatorial se extendió por toda la ciudad, y luego de dos dí­as de lucha por las calles rosarinas, el saldo de esas jornadas fue: Dos muertos, veinticinco heridos, centenares de detenidos. Daños materiales, 11 trolebuses y 15 ómnibus del servicio urbano e interurbano incendiados, otros 40 deteriorados; 3 estaciones ferroviarias incendiadas, 100 garitas, retenes y cabinas, vagones, vidrieras rotas, algunos incendios de galpones de fábricas.

{{UNA HISTORIA BIEN GUARDADA}}

Ante esa masiva protesta de la clase obrera y el pueblo de Rosario, por lo que significó polí­tica y socialmente en el desarrollo y crecimiento de distintos gremios, activistas sindicales, agrupaciones obreras y polí­ticas, muchos nos preguntamos junto con la historiadora Beba Balvé porque el “Rosariazo proletario sigue siendo el hecho maldito de la ciudad. De eso no se habla, no se recuerda, pareciera que el fuego antidictatorial continuara quemando”. ¿Por qué se sigue pensando que solo hubo un Rosariazo? ¿Por qué la movilización de masas en lucha más importe de la historia de la ciudad, los cálculos de la población que participó de esas jornadas van desde las 100.000 a las 250.000, no se recuerda, o se lo recuerda en pequeños cí­rculos?. ¿Porque? se hacen actos, notas, mesas redondas, por otros acontecimientos, y no de ese alzamiento popular. Pero la tozuda voluntad de varios militantes por recuperar y mantener viva la memoria histórica de ese acontecimiento, hizo que desde hace unos años de eso se Hable, se Recuerde, cada vez aparecen más publicaciones, videos, pelí­culas y jornadas de homenaje y debate. Y en este 40 Aniversario desde la CTA ROSARIO, se decidió realizar distintas actividades tanto en Mayo como en SEPTIEMBRE para recordar, recuperar y homenajear a quienes gestaron y participaron de los “AZOS DEL 69″. Y la apuesta de la CTA se debió a que debemos recordar a los dos Rosariazos, el de mayo y el de septiembre, porque si algo los caracterizo fue la decisión de luchar de cada columna de manifestantes, en todas las barricadas hubo solidaridad, bronca antidictatorial, y alegrí­a por la libertad conquistada en cada barrio.

{{¿QUE SIGNIFICARON LOS AZOS DEL 69?}}

La Marcha del Hambre de Villa Ocampo (Sta Fe), las protestas de los estudiantes correntinos, el “I Rosariazo”, el Cordobazo y el “II Rosariazo”, el alzamiento en Cipolletti, terminaron de derrotar el proyecto “sin lí­mites” de Onganí­a. Desde 1969, todo se acelero y constituyo un punto de viraje en la evolución del paí­s. Se vivió un proceso de cambios entre los trabajadores, estudiantes universitarios, partidos polí­ticos, y en las principales tendencias que se expresaban dentro de la dictadura.. El Cordobazo y los Rosariazos, expresaron la explosión de la bronca, acumulada en varios años de deterioro económico-social, opresión polí­tica y gremial, sumado a la proscripción del peronismo, perdida de conquistas históricas de los asalariados y deseos de cambios. Esos alzamientos populares tuvieron como protagonistas, fundamentalmente a la clase obrera y a los universitarios que fueron sin duda alguna las fuerzas con que contó el movimiento antidictatorial. Actuaron como factores de presión para cambios dentro del propio gobierno nacional y dejaron dos consecuencias: comenzó a enterrarse el proyecto que no tení­a plazos, y se inicio un proceso polí­tico en toda la sociedad. Las grandes movilizaciones demostraron la capacidad de lucha, creatividad, y solidaridad del pueblo. Las asambleas obreras populares, algunas espontáneas, que se realizaron en Rosario y Córdoba, en las jornadas de mayo y septiembre, reuniendo en su seno a los obreros, estudiantes universitarios y a gran parte de la población pobre de los barrios tomados, rodeados de barricadas, y en algunos lugares con la población ejerciendo el poder de policí­a, por ejemplo, el de permitir la salida de los bomberos tomados para sofocar incendios, controlar la entrada y salida de los barrios, también constituyeron una forma embrionario de los órganos de poder, con democracia directa abarcando ya a toda una ciudad. La clase obrera desde el 69 vivió uno de los periodo más rico en experiencias de su historia, con luchas en la legalidad y la clandestinidad, con derrotas y triunfos, etc. Enriqueció las vivencias de varias décadas anteriores, como los cuerpos de delegados, comisiones internas, el accionar de los sindicatos, el ejercicio de la democracia directa, tomas de fabricas, organización de huelgas, paros activos, movilizaciones, etc.. Se produjo un puente histórico entre generaciones con conocimientos y hábitos distintos, y la sí­ntesis de ese proceso llevo a nuevos intentos, y así­ se sucedieron acontecimientos algunos rescatables y otros no. Vale la pena mencionar las luchas que vení­an desde de la Resistencia en las fabricas y barrios obreros luego del golpe del 55; las importantes huelgas y conflictos durante el gobierno de Frondizi y la implementación del represivo Plan Conintes, los Programas de La Falda y Huerta Grande, el Plan de Lucha de la CGT entre mayo de 1963 y julio de 1965, que incluyo la ocupación simultáneamente de miles de fabricas en una jornada. Esa luchas se unen al surgimiento de la “CGT de los Argentinos” con su Programa del 1º de Mayo de 1968, el protagonismo en el Cordobazo y el II Rosariazo, las puebladas en Villa Ocampo (Santa Fe), Gral. Roca, Casilda, Malargue, pasando por el surgimiento de las Ligas Agrarias, la huelga en El Chocón, las posiciones antidictatoriales, el accionar de los gremios combativos de Córdoba, como Luz y Fuerza y SMATA, las experiencias de los gremios de la Zona Norte del Gran Rosario, como el SOEPU y la Intersindical de San Lorenzo, el SINTER, el nacimiento de los gremios clasistas, las luchas del SITRAC-SITRAM, el Viborazo, el Villazo del 74, la CGT clasista de Salta, el poder creciente de las comisiones internas, las tomas de fabrica con control obrero de la producción, las Coordinadoras de Gremios en Lucha que surgieron durante el “Rodrigazo” en el 75 que derrotaron el Plan de Rodrigo y el proyecto de López Rega, etc. De esa manera, el choque entre los intereses de las clases dominantes y la clase obrera, se fueron dando con distintos tonos, variadas formas de enfrentarse, con negociaciones, acuerdos, rupturas, represiones, consensos pasivos, insurrecciones populares, puebladas, congelamientos saláriales, distribución populista, pacto social, paritarias acordadas, otras no homologadas, planes represivos, movilizaciones militares de los trabajadores, leyes antiobreras, paros “materos” y paros activos, etc.

La clase obrera durante las décadas del 60 y 70, fue creciendo en conciencia, organización, nuevas formas de lucha, se fue dando la incorporación de nuevas camadas de jóvenes obreros, con grandes movilizaciones, con poder creciente al interior de las fabricas, la construcción de una intima relación con el movimiento estudiantil universitario, la practica constante de la democracia directa, con asambleas masivas al interior de las fábricas, en los sindicatos, calles y plazas, etc. Por todos estos motivos es que el objetivo central que tuvo el golpe militar del 24 de marzo de 1976, fue el ataque a la organización que la clase obrera habí­a venido gestando. La etapa abierta, fue de grandes cambios, en la que surgieron partidos polí­ticos con un claro planteo antisistema, gremios clasistas, combativos, grupos polí­tico-militares. Mientras que la movilización popular y la lucha de clase fue en ascenso. Un tiempo plagado de sueños, encantamientos y de esperanzas por quienes los protagonizaron. Años idealizados por algunos y descalificados por otros. Años en que apareció una verdadera contracultura en las artes, las letras, la vida cotidiana, la sexualidad, la vestimenta, las costumbres. Y como escribió Adolfo Gilly, años que marcaron una “esquina peligrosa, una de aquellas en donde la historia pudo haber dado un viraje”.

{LEONIDAS F. CERUTI HISTORIADOR}

{{Próximas Actividades}}

– 16 de setiembre a las 19 horas, presentación del libro de Amsafe en Marcha “Rosariazos: docentes en las barricadas”, en la escuela Manuel Belgrano, Jujuy 1963.

– 17 de setiembre, en el Centro Cultural de la Cooperación, San Martí­n 1371, a las 19.30 horas, presentación del documental “Los Azos del 69: Rosariazo – Cordobazo – Rosariazo”.

– 18 de setiembre en el salón de ATE Rosario, San Lorenzo 1879 a las 19.30 horas, presentación del libro “Mario “negro” Aguirre. Por el camino a la emancipación. Autobiografí­a”.

Encuentro de trabajadores en el campo de la salud mental

El sábado 19 de septiembre se llevará a cabo en la seccional Rosario de ATE, San Lorenzo 1879 un “Encuentro de Trabajadores en el campo de la salud mental”. El mismo se desarrollará entre las 9:30 y las 14 hs. con la participación de Efimia Lagiu y Norma Valentino. Integrantes del CIET (Centro de investigación y estudio del trabajo)
Juntarnos, poner en palabras nuestras prácticas, discutir ideas, compartir vivencias, nos ayuda a encontrarnos con el otro, nos fortalece

En un sistema de salud colapsado, con hospitales desmantelados, sin una polí­tica que enfoque integralmente las problemáticas. Precarización contractual, salarios bajos. Trabajadores expuestos en un sistema enfocado en la demanda, sin un marco que oriente hacia la promoción de la salud y permita una real discusión sobre una polí­tica y un trabajo en salud.

Encuentran a los trabajadores de salud solos, atropellados por polí­ticas neoliberales que, con el discurso de “achicar el Estado”, “dejar libre al mercado”, “reducir el gasto público”, han precarizado tanto el trabajo como la asistencia, avasallando nuestros derechos, intentando dispersar nuestras voces y la potencialidad transformadora de nuestras prácticas.

Se hace imprescindible romper con el aislamiento y poder pensar colectivamente nuestro lugar, nuestras condiciones de trabajo, nuestras condiciones de asistencia.

Entendemos que las reivindicaciones laborales van necesariamente de la mano de pensar las condiciones de asistencia.

Somos trabajadores de la salud de distintos sectores que nos juntamos en ATE, lugar históricamente que los trabajadores han construido para organizarse y luchar por sus reivindicaciones.

Los trabajadores de salud conocemos más que nadie los padecimientos cotidianos del sistema, que se ve colapsado

Es por eso que creemos necesario fortalecer este espacio, como forma de organización para revertir el avasallamiento de las condiciones de trabajo y para poder formular propuestas que aporten a mejorar las condiciones de asistencia.

{{Cronograma de actividades

9 y 30 hs Apertura

10 hs. Debate en comisiones
“condiciones de trabajo y de asistencia”

12 hs – Debate en plenario
Coordinación a cargo de Efimia Lagiu y Norma Valentino

– Cierre: conclusiones.

– Acciones gremiales a seguir.

– Planificación de modalidad para sostener el encuentro en el tiemplo, planificando nuevas actividades.}}

{{ Equipo de Comunicación ATE-CTA Rosario}}

Autobiografí­a de Mario el “negro” Aguirre

Rosario, 08 de septiembre de 2009. Se realizará el viernes 18 de septiembre a las 19.30 en ATE Rosario, San Lorenzo 1879. La presentación constará de un panel integrado por el propio Mario Aguirre; el histórico dirigente de ATE, Héctor Quagliaro, presidente del Centro Nacional de Jubilados de ATE y de la Federación de Jubilados de la CTA y Jorge Acedo, Sec. General de ATE Rosario y la CTA Regional.

Este es un merecido homenaje por sus sesenta años de militancia sindical y polí­tica en pos de construir una gran Patria Latinoamericana basada en la justicia social.

Será el viernes 18 de septiembre a las 19.30 hs, en el local de ATE Seccional Rosario, San Lorenzo 1879.

{{El libro es de Germinal Ediciones}}

{{Equipo de Comunicación ATE – CTA Rosario}}

El sábado 12 se lanza oficialmente el sitio de la CTA Rosario

En el marco de la Asamblea de la Constituyente Social que se realizará
este sábado 12 en Rosario se lanzará oficialmente el nuevo sitio digital
de la Central de Trabajadores de la Argentina. Seguí­ la Constituyente en Rosario y el lanzamiento de la página el sábado a partir de las 10 en Prpuesta Gremial, en la Red TL, FM 105.5.
La página de la CTA Regional Rosario intentará ser una herramienta útil
para todos los trabajadores de la región Rosario y reflejar las
actividades que realiza nuestra Central.

El dí­a sábado a partir de las 10:30, en Centro Cultural “La Toma”
conjuntamente con el programa radial {Propuesta Gremial} que se emite por la radio FM TL 105 en el 105.5, se hará el lanzamiento oficial de la Web y la cobertura de la Constituyente con la presencia de Ví­ctor de Gennaro, secretario de relaciones institucionales de la CTA; Pablo Micheli, secretario adjunto de la CTA; Juan Carlos “Pipón” Giuliani, secretario de comunicación de nuestra central; Hugo Godoy, secretario adjunto de la CTA Pcia de Buenos Aires; Jorge Acedo, secretario general de la regional Rosario de la Central; Gustavo Terés, secretario adjunto de la CTA rosarina, junto al equipo de comunicación de la CTA Rosario integrado por: Raúl Daz, David Muratore, Diego Mattos, Ernesto Torres, Gustavo Chenevier y Matí­as Ayastuy.

{{Las secciones actuales son:}}

– Noticias (con Sub-secciones: Entrevistas, Informes)

– Institucional

– Documentos (con Sub-secciones: Materiales para el debate, Nuestra Historia)

– Opinión

– Multimedia (con Sub-secciones: Video, Audio, Fotogalerí­as)

– Enlaces

– Juicios a Genocidas

Aprovechamos esta oportunidad para enviarle un fraternal saludo a todos nuestros compañeros de prensa de Rosario y la región invitándolos no sólo a vistar la página, sino a hacerse parte de este lugar de comunicación de los trabajadores rosarinos, y decirles que éste será también su sitio.

{{Ingresá a:}} [www.ctarosario.org.ar->www.ctarosario.org.ar]

{{También ingresá a:}}

[www.amsaferosario.org.ar->www.amsaferosario.org.ar] y [www.aterosario.org.ar->www.aterosario.org.ar]

{{
Equipo de Comunicación CTA Rosario}}