La Asignación universal por hijo y el 82 % Móvil

Por David Muratore*

Rosario, 03 de agosto de 2009. La idea de que sólo los trabajadores “son sujetos de derecho” es una idea perimida e injusta en un paí­s en el que más del 10 por ciento de la población económicamente activa carece de trabajo y más del 40 por ciento se encuentra en la más absoluta informalidad, careciendo de todos los derechos que tienen los trabajadores en blanco o formalizados, a saber: Asignaciones familiares, licencias o vacaciones pagas, convenio colectivo de trabajo, acceso a la salud (obra social), y los seguros correspondientes, por enumerar sólo algunos.Nos encontramos además con que una enorme cantidad de argentinos comprendidos en la Población Económicamente Activa no pueden acceder al mercado laboral, aunque se creen nuevos puestos de trabajo, ya que muchos sectores de la sociedad han sido abandonados, echados a los confines de la marginalidad y carecen de la más elemental instrucción para acceder a un “trabajo decente” en el marco de una revolución tecnológica que exige cada vez más saberes para integrar trabajadores/as al sistema- que cada vez ofrece menos cantidad de puestos de trabajo formales, hecho comprobado por todos los autores que han estudiado el trabajo en el perí­odo postfordista, es decir, desde principios de 1970 -. Y acá una aclaración: no existe ya un ejército de desocupados, sino una masa de personas cuya posibilidad de conseguir un trabajo es más que improbable aún en épocas de “bonanza” económica debido a su falta de calificación.

{{Una idologí­a nefasta}}

Esto es producto de una ideologí­a nefasta. El neoliberalismo ha logrado en algunos casos crecimiento económico a nivel macro, ha logrado mayor productividad en las grandes empresas globalizadas, pero ha sido mucho más efectivo en destruir puestos de trabajo, derechos sociales, y en generar desigualdad. El neoliberlismo ha llevado a extremos ridí­culos las ideas liberales, tanto que hasta Adam Smith los combatirí­a.

{{Un caso: Rosario}}

Si tomamos el caso especí­fico de Rosario, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del 1er trimestre de 2009 se observa que de las más de 600 mil personas que componen la Población Económicamente Activa, alrededor de 57 mil están desocupadas (10,8 por ciento). De las 530.811 personas ocupadas, 403.092 son asalariados. De estos asalariados el 39 por ciento no tiene descuento jubilatorio, lo que nos hace intuir que son trabajadores en negro (aquí­ no se cuentan los trabajadores cuentapropistas, lo que elevarí­a el porcentaje de personas que no van a poder jubilarse y que no tienen acceso una asignación familiar). A grandes rasgos podemos asegurar que el 51 por ciento de los rosarinos no tienen garantizado un salario mí­nimo, no tienen descuentos jubilatorios, ni son beneficiarios de polí­ticas sociales, como por ejemplo las asignaciones familiares.

Es entonces este 51 por ciento de trabajadores rosarinos quienes no han sido tenidos en cuenta por la reunión llevada a cabo por el Consejo del Salario, quen dispone un ingreso mí­nimo para los trabajadores, tomando sólo como sujetos de derechos a los trabajadores en blanco; que como se ve, constituyen una minorí­a.

{{El Consejo del Salario debe ocuparse de un ingreso para todos}}

La Central de Trabajadores de la Argentina fue a este Consejo del Salario no sólo con el mandato de no aceptar un salario mí­nimo inferior a los 1.800 pesos. Nuestra Central fue además a decir que quienes hoy no trabajan, siguen siendo trabajadores, que quienes trabajan en negro, son sujetos de derecho; fue a romper con el esquema tradicional argentino de polí­ticas sociales, basado en los modelos conservadores de “Estado de bienestar” en donde los derechos no son universales, sino corporativos; y en un modelo corporativo obtienen más beneficios quienes tienen la posibilidad de marcar la agenda, es decir, quienes acumulan más poder, entrando de esta manera en un cí­rculo vicioso y cada vez más chico que deja a millones afuera.

{{Asignación por pibe}}[ 1]

Lo que los gobiernos argentinos parecen todaví­a no haber comprendido es que el trabajo asalariado tal cual lo concebimos (aunque ya hay dos generaciones que nunca lo vieron) ha desaparecido; esto es: el pleno empleo, trabajadores en blanco, jefes de familia con trabajo que hacen llegar el bienestar al resto de la familia. Nos enfrentamos entonces a un desacople entre los mecanismos que deben garantizar los mí­nimos derechos sociales y la realidad concreta de una sociedad en la cual el pleno empleo es un cuento que contaban nuestros abuelos, y en el que el concepto de familia ha variado sustancialmente.

{{Los derechos son para todos}}

La respuesta, o una de las respuestas, es sin duda garantizar un ingreso universal, que rompa con la solidaridad corporativa transformando a los derechos sociales en universales; esto es, los ciudadanos tenemos derechos a una vida digna, a una vivienda, a un ingreso, al consumo, a la recreación por el sólo hecho de ser ciudadanos . Un ingreso universal por pibe, y el 82 por ciento móvil para los jubilados son demandas de la CTA que de llevarse a cabo contribuirí­an a terminar con la pobreza en la Argentina.

*{{David Muratore}}

{{ {Sec. Comunicación ATE – CTA Rosario} }}

[ 1] Algunos mese después de publicada esta nota el Gobierno Nacional implementó la Asignación Universal Por Hijo (AUH), que el autor de esta nota entiende como un avance. Sin embargo el “decreto” que implementó esta medida no es verdaderamente universal, y su financiamiento no sale de generar nuevos recursos, como reestablecer los aportes patronales o gravar a las entidades financieras.

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