Graves denuncias sobre intimidaciones a militantes sociales

Cuatro Militantes de la Agrupación Giros (Grupo Independiente Rosarino Organizado Solidariamente) denunciaron intimidación y presiones sobre sus personas por parte de policí­as de la Comisarí­a 20 de la Ciudad de Rosario. Hace un tiempo que la agrupación denuncia un gigantesco negocio inmobiliario en la zona norte de la ciudad, que desalojan vecinos de sus casas intimidándolos con patovicas y topadoras.Apenas pasaban de las 13 horas del sábado cuando seis integrantes de la agrupación Giros, se encontraban en la esquina de Génova y Cullen, en la zona noroeste de la ciudad de Rosario, esperando por más compañeros.
Un patrullero de la comisarí­a de la zona que pasaba por segunda vez por ahí­, frenó y los policí­as les dicen a los jóvenes: Tomás Monteverde, Ví­ctor Velásquez, Nahuel Bueno y Juan Manuel Lorda, que tení­an que revisarlos por una cuestión de rutina, y que los tendrí­an que acompañar por averiguación de identidad (“averiguación de antecedentes”, fueron las palabras que usaron los policí­as). Los militantes de Giros se identificaron como parte de la organización ya que conocí­an previamente a estos oficiales, que habí­an estado presentes cuando las topadoras derrumbaron el centro cultural que tení­a la agrupación en el barrio.
Sin posibilidad de mediación se dirigen con los 4 hombres a la comisarí­a. En el lugar quedan 2 chicas porque no habí­a oficiales mujeres presentes y los varones no pueden hacer el arresto. Estas compañeras momentos después pudieron avisar lo que estaba ocurriendo.

El camino hasta el calabozo

El trato en todo momento fue tenso, comenzaron a indagarlos preguntándoles por qué estaban ahí­ en el barrio, que cuál era el trabajo que hací­an. Los jóvenes explicaron cuál es el trabajo que realiza la organización Giros en el barrio de Nuevo Alberdi desde hace 3 años pero para su sorpresa escucharon cosas como “trabajo barrial, ¿en relación de dependencia con quién?” o “¿quién los manda para que trabajen acá?”.
En este momento un oficial comienza a decirle a uno de los muchachos que eran unos irreverentes, que “no puede ser que ahora tengamos (los policí­as) que pedir permiso para hacer una averiguación de antecedentes… yo te voy a enseñar como manejarse acá, como son las cosas…”. Ante la extrañeza de lo que estaban escuchando, esta persona comenzó a “explicarles” a manera de docente todos los pasos para manejarse por el barrio, diciendo cosas como “si te digo levanta las manos, las levantas y te callás…”.

Pero lo peor llegarí­a después, dentro ya de la comisarí­a.

Al llegar y bajo la promesa de que los enviarí­an a una celda común, les hacen sacar toda la ropa con la excusa de que habí­a que revisarlos para saber si tení­an alguna lesión, mientras continuaban preguntando qué estaban haciendo en la zona, “¿por qué hacen lo que hacen?”, “¿para qué?”, “qué hacen en el barrio, por qué en este barrio?” Al mismo tiempo comienzan a hacer referencia al conflicto de tierras que vienen librando con los vecinos en el barrio, “nosotros ya les explicamos como es lo de la propiedad privada”, “ustedes se piensan que porque son rubiecitos y universitarios van a tener trato preferencial, ya les vamos a enseñar”.

Desde la comisarí­a a los familiares que llamaban les decí­an que “tenemos la orden de levantar a todos los que no sean del barrio, porque los sábados a la mañana hay muchos robos a repartidores”. El titular de la comisarí­a 20, comisario Serra, confirmó a medios rosarinos que los cuatro militantes “fueron demorados por averiguación de antecedentes”.

A medida que llegaban más policí­as a la comisarí­a, comenzaron a escucharse frases como “estos son los barbudos”, “estos son los Pocho Lepratti”. Según nos aseguró uno de los detenidos “estas cosas nunca nos las dijeron a nosotros, pero todo el tiempo provocaban y las gritaban cerca nuestro, para que las escuchemos… cuando nos dijeron lo de Pocho, nos preocupamos mucho”.
Pocho Lepratti era trabajador no docente de una escuela en la zona sur de la ciudad de Rosario, y también un militante social comprometido con la realidad de los barrios de la ciudad. Lo mató un policí­a en la escuela en la que trabajaba durante la represión de diciembre de 2001.

Luego de trascurridas más de dos horas de que abogados y familiares llamaran y se hicieran presentes en la comisarí­a, los jóvenes, quienes no sabí­an que estaba pasando, notaron que el trato comenzaba a cambiar. Y finalmente llegó un médico a la comisarí­a y los revisó, aunque ninguno de ellos lo habí­a pedido.
El mismo joven militante nos expresó: “al salir de la comisarí­a me cruza el polí­cí­a que nos “explicó como moverse en el barrio”, y me dijo “acordate de todo lo que te enseñ锝.

Giros tiene como objetivo el cambio polí­tico y social desde la práctica en el trabajo barrial y apostando a la cultura para recomponer el tejido y los lazos sociales y cooperativos. Componen esta agrupación estudiantes de comunicación social, psicologí­a, arquitectura, odontologí­a, medicina, ingenierí­a en sistemas, polí­tica, trabajo social, letras y filosofí­a. Con el transcurso de los últimos años tiene un fuerte desarrollo en los barrios Nuevo Alberdi y Empalme Graneros en la ciudad, y también sus militantes realizan acciones que ponen en evidencia la lucha que necesitan llevar adelante los vecinos para defenderse contra un creciente negocio inmobiliario que los está dejando en la calle.

Horas después de ocurrido estos hechos la organización emitió un comunicado haciendo hincapié en los conflictos de tierras que dan lugar para que sucedan estas cosas: amedrentamientos a militantes y a vecinos con la connivencia policial. También el comunicado se pregunta qué es lo que pasa en nuestros barrios y sobre todo cómo evitar que se hagan infernales negocios inmobiliarios sobre los ocupantes legí­timos de lo que antes eran zonas periféricas o inundables.
“Desde hace ya 3 años Giros viene denunciando… la irregularidad y desprotección de los vecinos que habitan la periferia de la ciudad. Tanto los desalojos silenciosos de Nuevo Alberdi, con presiones de patovicas y agentes inmobiliarios, como las topadoras privadas de Empalme Graneros tienen como rasgo común la ausencia total y cómplice del Estado. Reclamamos en incontables instancias institucionales, en jornadas de protestas y en denuncias en los medios masivos, la presencia decidida del Estado”, dice el comunicado de la agrupación.

{{Desde la CTA Regional Rosario nos solidarizamos con los compañeros de agrupación ante las repetidas actitudes de intimidación que vienen recibiendo.}}

[Para más información click aquí­->http://www.ciudadfragmentada.com.ar/]

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