El significado del 9 de julio

Contra el olvido y poniendo énfasis en la memoria de nuestra historia argentina, el historiador Leonidas Ceruti, de gran protagonismo en los recuerdos de los Rosariazos, hace un pormenorizado escrito sobre la declaración de la independencia, con la finalidad que nuestros hijos, futuros de la patria, vean la historia como un lugar para construir una sociedad más justa, sin explotadores ni explotados. {{Un poco de historia}}

La Revolución de 1810 le quitó el poder al virrey del Virreinato del Rí­o de la Plata, para depositarlo en el pueblo. La mayorí­a de los instigadores de la revolución, perseguí­an la independencia de España, pero durante años se mantuvo la llamada Máscara de Fernando VII, que consistí­a en decir que sólo se estaba formando una junta que gobernaba en nombre del rey depuesto. Pero este rey volvió al poder a fines de 1813, y el antiguo virreinato no cumplió con la jura de fidelidad que le habí­a hecho, y siguió luchando contra las fuerzas españolas. Eso fue lo que se llamó la Guerra de la Independencia, si bien la independencia se declaró mucho tiempo después como ya veremos.

En 1813 el Segundo Triunvirato convocó a la Asamblea General Constituyente del Año 1813, con el apoyo de la jacobina Logia Lautaro, ya más propensos todos a hablar de independencia. Aquí­ ya se aclaró que la Asamblea asumí­a en nombre del pueblo, y no del rey de España, y afirmó la independencia sin declaraciones explí­citas. Se suprimieron todo tipo de signos de dependencia polí­tica de España en los documentos públicos y se adoptaron medidas realmente revolucionarias.

{{Se agudizó la lucha por el poder de las diferentes provincias, con Buenos Aires queriendo monopolizar todo. También creció el problema contra las fuerzas españolas, al sufrir varias derrotas militares.}}

La situación era grave, por lo que se convocó a una reunión de todas las provincias en Tucumán. Por esos tiempos habí­a dos posiciones encontradas sobre cómo debí­a gobernarse la nación que se negaba a nacer. Una decí­a que el gobierno debí­a ser centralista, y centrado en Buenos Aires, y la otra, apoyada por los que seguí­an a José Gervasio Artigas, un régimen federal, en el que la aduana fuese de toda la federación, y no de una sola provincia.

{{El congreso de Tucumán}}

La nueva asamblea, inició sus sesiones a comienzos del año 1816, y representaba una franja de opinión mucho más conservadora que la que habí­a tenido expresión el año XIII.

Los representantes del Alto Perú estaban presentes con una nutrida delegación. Sin embargo, hay que destacar que en la asamblea no estaban representadas varias regiones que actualmente son importantes provincias del paí­s y que, en cambio, participaron delegados de zonas que hoy ya no pertenecen a la Argentina. En el primer caso, estaban ausentes Santa Fe, Corrientes, Entre Rí­os y Misiones. En el segundo, se encuentran Charcas, Mizque, Chichas y Cochabamba, zonas del Alto Perú que actualmente pertenecen a Bolivia. Tampoco habí­a representantes de la Banda Oriental.

La amenaza exterior continuaba presente. Efectivamente, la expedición reconquistadora de que tanto se hablaba, dirigida por Morillo, en vez de dirigirse al Rí­o de la Plata se orientó a Venezuela. Pero los estragos que hizo en Venezuela y Colombia implicaban un espectro que amenazaba la independencia del continente.

El panorama se ensombreció más aún por la invasión que los portugueses volvieron a realizar en la Banda Oriental. El gobierno de las Provincias Unidas tuvo una actitud ambivalente ante este ataque portugués. Chile estaba nuevamente en manos de los realistas. Los españoles amenazaban Salta y Jujuy y apenas si eran contenidos por las guerrillas de Gí¼emes. Para empeorarlo todo, Fernando VII habí­a recuperado el trono de España y se preparaba una gran expedición cuyo destino serí­a el Rí­o de la Plata. Y en Europa prevalecí­a la Santa Alianza, contraria a las ideas republicanas.

{{ Así­ y todo el Congreso decidió la suerte de la naciente nación. Para evadir las indecisiones y poder ya actuar como una nación, el 9 de julio se declaró formalmente la Independencia de España. El acta dice: “Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos ví­nculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así­ lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad bajo el seguro y garantí­a de sus vidas haberes y fama. Comuní­quese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los graví­simos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración”.}}

Como en el Congreso también se evaluaba cómo iba a ser el gobierno de ahí­ en más, los diputados salieron del paso a la campaña de trascendidos, y se reunieron en sesión secreta el 19 de julio y ampliaron un párrafo del Acta de la Independencia, aquel que donde dice “una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli”, agregan la frase “y de toda otra dominación extranjera”.

{{El debate posterior }}

Una vez declarada la independencia, los miembros del Congreso se abocaron a tratar la posibilidad de dictar una Constitución que organizara al nuevo estado. Hubo distintas posturas, habí­a algunos que tení­an la idea de crear un protectorado inglés, otros buscar ayuda en la corona portuguesa, y hasta quien proponí­a crear una monarquí­a con un descendiente Inca en el cargo

Algunos estaban convencidos de que la monarquí­a constitucional era la mejor forma de gobierno; a lo que se sumaba el desprestigio del sistema republicano francés y el regreso de las monarquí­as absolutas en Europa. Manuel Belgrano, que acababa de llegar de Europa, expuso ante los diputados su convencimiento del sistema monárquico constitucional y aconsejó entronizar a un descendiente de los Incas, idea que captó la adhesión de los representantes del Alto Perú.

{{Hubo dos diputados que con sus posturas lograron retrasar una definición sobre este tema. Uno planteo que al no tener instrucciones de su provincia, manifestó su decisión de retirarse del Congreso si se determinaba una forma de gobierno sin consultar previamente a los pueblos. Otro impulsó el concepto de “Federación de Provincias”.}}

El estado moderno argentino logró su definitiva consolidación luego de terminados los enfrentamientos protagonizados por las diferentes facciones. La organización nacional no superó el principal problema de las relaciones institucionales planteadas desde 1810: la inexistencia de una estructura gubernamental que pudiera ejercer un poder efectivo en el paí­s.

Las instancias previas al afianzamiento de un poder polí­tico consensuado y centralizado se lo puede rastrear desde los inicios mismos de la Revolución de 1810. Es así­ que ya las Actas del Cabildo de Buenos Aires del 25 de mayo expresaban la esencia de la futura administración: libertad, igualdad y gobierno propio. El 22 de octubre de 1811, la Junta sancionó el Reglamento fijando las atribuciones prerrogativas y deberes de los poderes legislativos, ejecutivo y judicial, esbozándose la división de poderes.

En la Asamblea General Constituyente de 1813 se contó con tres proyectos de Constitución, aunque no pudo imponerse ninguno. Sin embargo los tres sostení­an un “estado indivisible, fundado en la voluntad general con absoluta y suprema soberaní­a nacional del estado”.

Si bien no se logró sancionar ésa “voluntad general” como ley, se decretaron medidas revolucionarias de las cuales se destacaron: la supresión de los tí­tulos de nobleza, la libertad para todos los hijos de esclavos nacidos en el futuro y para los que entraran desde el exterior, otras formas de servidumbre y privilegios y se profundizó la tendencia a la formación de la conciencia nacional (escudo, sello e himno nacional). Luego vendrí­a la Declaración de la Independencia de 1816 en Tucumán.

Estos fueron hitos fundamentales en los primeros años del proceso de la emancipación polí­tica.

{{Hoy sigue la polémica y debemos ser protagonistas }}

Y para ligar aquellos lejanos dí­as de la Revolución de Mayo y de la Declaración de la Independencia, con la actualidad del paí­s, hoy siguen con total vigencia aquellos debates sobre que paí­s queremos, que paí­s necesitamos, como debe ser la sociedad en que vivimos y vivirán nuestros hijos, sino la Historia es un “cuento de hadas, princesas y aventureros”.

Las polémicas siguen y nacen nuevos temas porque son muchos los intereses en juego, desde donde se habla y se proponen soluciones, las distintas posturas polí­ticas e ideológicas, o sea es la lucha de clases la que produce el debate y las diferentes posturas.

Por eso aparece claramente el paí­s que impulsan “los de arriba” y los polí­ticos que los representan: más explotación, más concentración de la riqueza, menos distribución, salarios insuficientes, marginación, desocupación, menos educación, y represión a los que luchan.

{{Por otro lado estamos los que a pesar de nuestras diferencias seguimos peleando “codo a codo”, que no nos resignamos a convivir con las injusticias, y luchamos por construir una sociedad sin explotadores ni explotados.}}

{{!!!Por todo esto la historia sigue, pero la lucha también continua¡¡¡.}}

{ {{ Leonidas Ceruti, historiador}} }


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