Juntarnos, poner en palabras nuestras prácticas, discutir ideas, compartir vivencias, nos ayuda a encontrarnos con el otro, nos fortalece.
Pensar colectivamente nuesrro trabajo en el hospital se hace imprescindible para romper con el aislamiento que nos lleva muchas veces a reproducir el manicomio y redoblar la alienación perdiendo así la posibilidad de pensar lúcida y estratégicamente nuestro lugar como trabajadores y nuestro hacer en el hospital.