Este 27 de mayo caminamos al grito de “unidad de los trabajadores”. Porque nosotros, con soberbia, prepotencia y prestigio, estamos en la esencia de la política: Luchar por las necesidades con herramientas claras. : Protestas, marchas, paros, solidaridad, ilusiones, utopías. Y esto y mucho más, que no podemos explicar en toda una síntesis, mostró la jornada de hoy a media mañana.
* Por Raúl Daz
La presencia una vez más de la CTA en las calles ha puesto en movimiento su origen fundador. La génesis de la clase obrera. El anticapitalismo. La consigna está traducida hace tiempo. “Que la crisis no la paguemos los trabajadores”. Y Que el hilo no se corte por el lado más grueso.
Sí, el más grueso de los hilos somos. Porque la riqueza no la producen los empresarios hambrientos de dinero, sino los millones de trabajadores que brindan su vida minuto a minuto. No hay que olvidar nunca que detrás de cada vida humana hay un trabajador que la produce.
Y sabemos que no es solo ideología, a la cual nunca debemos renunciar, es sentido común, gregario, integrador, de esa fuerza que muchas veces inconciente de su destino es capaz de cambiar el mundo en un segundo.
Y para que esto suceda es indispensable que el movimiento obrero sea acompañado sin prejuicio alguno por esa parte que nunca resigna las banderas de liberar, de salir del inconsciente que oprime miserablemente.
Este proceso está en marcha. Porque hacia fuera y hacia adentro de nuestra organización estamos con el sentido de autonomía. Porque somos recurrentes con la memoria y por el trabajo de re-trabajar la memoria.
Hoy se vio clarito: maestros, estudiantes, docentes, obreros de la industria, empleados de comercio, organizaciones barriales, estatales de todos los ámbitos, jubilados y pensionados, unificaron las consignas. Salarios dignos, salud digna, educación digna y para todos, vivienda digna y para todos.
La historia reciente no miente: El 22 de abril hablamos de voracidad empresaria, de menos plata a los ricos, y más plata a los pobres. El 1 de mayo frente a Mahle nos volvimos a oponer a los despidos y en defensa de los puestos de trabajo, generando una de las movilizaciones más grandes de estos últimos años, y este 27 recurriendo al mismo sentido contra esta realidad mezquina y oprobiosa, por no decir humillante, y a una semana nomás de recordar los que miles pusieron en la rebelión de los Rosariazos, hemos roto el malestar que a veces nos separa la impotencia de no poder hacer. Hoy pudimos estar más allá de nuestras realidades y unificamos una gran realidad., Que no estamos dispuesto a pagar nada si no hay justicia y dignidad.
Y para culminar esta breve síntesis entusiasta, me permito robarle la idea a alguien que allí entre los presentes, en pleno corazón de la plaza San Martín, decía, con mucha convicción y compromiso: “el paro es el más alto grado de conciencia que los trabajadores podemos construir para obtener el poder popular”.
La traza de una historia que nunca acaba: unificar conquistas que faltan conquistar. Nuestro norte está en la capacidad de construir más unidad. No permitamos que lo detengan.
*Secretario de Acción Política – ATE – CTA Rosario