“Ruidos Molestos”

El miércoles 18 de febrero a las cuatro de la tarde, la policí­a provincial acudió presurosa a detener a siete compañeros en Bulevar Oroño al 400, en el centro de la ciudad de Rosario, donde estaba internado el ex gobernador de la provincia de Santa Fe, Carlos Reutemann.
{{La policí­a sigue custodiando a Reutemann}}

Los compañeros que fueron arrestados eran familiares de los muertos por la represión de diciembre de 2001 en Rosario y los integrantes de la Carpa Negra de la ciudad de Santa Fe, quienes perdieron todo con la inundación de 2003 y que dejó un reguero de muertes, muchas de ellas nunca aclaradas, cuando Reutemann gobernaba la Provincia.

Ambos grupos de compañeros tienen en común el inescrutable dolor que produce en los cuerpos la muerte de los seres queridos, de los hijos, de los padres, de los hermanos, de los amigos, en fin, las marcas que la muerte deja en los que quedaron vivos, dolor que sólo es apaciguado en el pedido de justicia, dolor que transforman diariamente en lucha en contra de la impunidad, dolor que transforman en vida, en la vida de los que vienen, en el convencimiento que no puede haber olvido, que no puede haber impunes, porque no puede haber más un operativo represivo que se cargue en pocas horas a 7 militantes en la ciudad de Rosario como sucedió en diciembre de 2001, porque las aguas del salado (es fácil culpar al agua) no pueden otra vez arrasar con un tercio de la ciudad de Santa Fe.

Aparecen entonces preguntas tan molestas como los {{“ruidos molestos”}} que tanto perturbaban el descanso del ex gobernador. ¿Por qué la inmensa mayorí­a de quienes perdieron todo en Santa Fe, inclusive su vida, eran pobres?, ¿Por qué, quienes fueron asesinados en diciembre de 2001 tanto en Rosario como en Santa Fe, no sólo eran pobres, sino que eran todos laburantes y militantes sociales?, otra pregunta, ¿serán estas preguntas los ruidos molestos que molestan al ex corredor de fórmula 1? ¿Será la firme convicción de los compañeros de luchar en contra de la impunidad?

A los arrestados se los acusó de ruidos molestos y resistencia a la autoridad. Ellos se encontraban en el cantero central del Bulevar Oroño, frente al sanatorio. Entre ellos y los pacientes internados (gran preocupación de la justicia que presurosa envió a los uniformados a detener a los compañeros) media una calle de dos carriles, una amplia vereda, luego un jardí­n, la parte administrativa, y llegando al centro manzana las habitaciones. Otra vez la pregunta, ¿cuál ruido molestaba más a Reutemann?¿El de un redoblante, que ya no sonaba cuando llegó la policí­a o el ruido que genera su propia impunidad?

Los que podemos andar de a pié, con la cara descubierta por la ciudad, nos tropezamos todos los dí­as con movilizaciones y cortes de calles de compañeros que reclaman por sus derechos y por cosas materiales que el modelo les ha quitado. Reutemann no anda de a pié. Lo cuidan y protegen los beneficiarios del modelo del saqueo e impunidad, por eso no creemos que fueran los ruidos los que molestaron al actual Senador santafesino.

Después del arresto de los compañeros, se realizó una conferencia de prensa dentro del sanatorio, que movilizó a medios locales y nacionales y cambió el panorama del centro de salud, y sin duda, generó más ruido y perjuicio a los internados que nuestros compañeros reclamando justicia.

También es justo decir que los compañeros no pusieron en ningún momento resistencia, y con sus ruidos no molestaban a nadie. Lo que realmente molestaba, en este caso, era la presencia en la clí­nica de uno de los responsables del saqueo a nuestro pueblo y de la muerte de compañeros.

Los arrestaron porque no pueden soportar la verdad de las barbaridades que cometieron y no pueden mirar a la cara a los familiares de los muertos (asesinados).

Los genocidas son hoy juzgados y procesados como consecuencia de una silenciosa marcha de mujeres con pañuelos blancos alrededor de la Plaza de Mayo. Han pasado muchos años, pero la lucha por la búsqueda de verdad y justicia nunca cesó, y poco a poco, al menos algunos de estos esbirros del poder terminarán su vida más o menos de manera incómoda.

La lucha por la justicia en la provincia de Santa Fe va por ese mismo camino. No se terminará hasta que los responsables polí­ticos de la muertes en Rosario y Santa Fe enfrenten con sus culpas a la justicia, que en este caso no es tan rápida como lo fue el dí­a jueves 18 para ordenar la detención de trabajadores que pedí­an justicia.

Si hubiesen podido mirar a la cara a nuestros compañeros, habrí­a aprendido que no todo se compra y que no todo se vende, que no todo se hace por orden de algún patrón de estancia, y entonces entenderí­an que vamos a seguir hasta conseguir que se cumpla aquello que dice la Constitución Nacional y las leyes: que todos somos iguales ante la Ley, y que los crí­menes, deben ser juzgados. Por eso estaban los compañeros pidiendo justicia. Reutemann, como dice cada vez que tiene oportunidad, y últimamente se le presentan muchas, de hablar en un medio de comunicación, repite una muletilla que puede sonar más o menos demagógica, “soy un ciudadano más de Santa Fe”. Pareciera que no, que hay ciudadanos que no deben rendir cuentas de nada a nadie, y otros, los más vulnerables que tienen que sufrir por todos y pagar por todos. Seguiremos marchando, seguiremos pidiendo justicia, seguiremos vivos, no podrán…..No Pudieron.

{{Comisión Directiva}}

{{Central de Trabajadores de la Argentina C.T.A Rosario}}

{{Imagen:}} Indymedia Rosario

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