Lo que subyace

Por Raúl Daz*

El 3 de agosto, dí­a de reinicio de las clases, luego que la pandemia nos puso a todos distantes unos de otros, aparecen notas dando cuenta, de lo que parece ser la principal noticia del dí­a en varios diarios del paí­s: Crí­tica de Buenos Aires, La Nación y Clarí­n, reflejando que los maestros se quejan de la falta de materiales de higiene en las escuelas. Sobre un relevamiento que hicieron los gremios docentes porteños y bonaerenses en la mayorí­a de los establecimientos faltó alcohol en gel y jabón para el cuidado de los chicos. Por supuesto no faltó la palabra oficial pidiendo tranquilidad a los padres en la vuelta a clases de los chicos y que se están haciendo todos los esfuerzos posibles para sanear dicha faltante.

Lo que parece indicar una vez más es que este tipo de noticias y en la forma que subyace el discurso oficial de los medios y de los actores que aparecen en los medios, gremios y gobierno, en este caso, es la tan repetida polémica si estuvo bien o no reabrir las escuelas para el inicio de clases, luego de una atí­pica situación como lo fue en todo el paí­s la Gripe A sumando al receso invernal más dí­as de los quince habituales que se dan por ley año tras año. Dejando de lado la verdadera crisis del sistema educativo o de salud.

Si hay algo claro en estos dí­as es lo deficitario que ha sido el sistema sanitario argentino, tan postergados en nuestro paí­s debido al hegemónico imperio de criterios que el neoliberalismo o el liberalismo a secas impuesto sobre todo en la década de los noventa. Queda muy claro que estos dos sectores – salud y educación – no deben ser tenidos en cuenta porque no generan ningún tipo de ganancia.

Gran parte de los trabajadores del sistema de salud en nuestro paí­s tienen dos empleos o pluriempleo. Por ejemplo la mayorí­a del personal de enfermerí­a trabaja en dos lugares y con una carga horaria de 14 a 16 horas por dí­a. El sector de los residentes o de los médicos que también presentan una caracterí­stica similar, de pluriempleo ¿De qué forma se puede atender a un paciente en esas condiciones?

Por el lado de los docentes, que es el disparador de esta nota, hace años que los gremios vienen denunciando las condiciones edilicias de las escuelas. Es muy común escuchar de las voces de los maestros, falta de agua, de luz, insumos materiales para la enseñanza, roturas en los techos, humedad; mostrando el rostro más crudo del estado de la educación argentina. Sin contar los magros salarios que perciben, siendo notable año a año la pauperización o precarización de sus ingresos.

No se puede soslayar a los auxiliares de la educación, personal no docente de las escuelas, ecónomos ( trabajadores de los comedores) o porteros que ni por asomo se acercan a un salario que les garantice: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mí­nimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; tal cual lo establece el articulo 14 bis de la Constitución Nacional aprobada en 1853 y modificada definitivamente en el año 1994. La misma pregunta ¿ De qué forma se puede enseñar a los alumnos en estas condiciones?

Los escalofriantes números de la pobreza crecen dí­a a dí­a. Aunque el INDEC, de Moreno lo niegue todos los meses desde que ha sido intervenido, tanto los sectores de trabajo privado, como los estatales se han visto retraí­dos en sus ingresos. Tanto la escuela como el hospital público no han sido la excepción en esta geografí­a ultraliberal, que predomina en términos económicos, polí­ticos y sociales los destinos de la Argentina.

Qué aberración tan grande y cuantos costos sociales nos hizo deparar la vil mentira liberal de entender estos pilares básicos como una cuestión esencialmente de mercado, quitando de cuajo el criterio adquirido de derecho social. Tanto la salud como la educación o son un bien social o no son nada

Sin más dilaciones en nuestra conciencia debemos llevar a la práctica la gran campaña militante de que sin educación y sin asistencia sanitaria integral, el futuro de nuestros chicos y de nuestros abuelos y de los trabajadores estará en peligro.

*{{Secretario de Acción Polí­tica ATE – CTA Rosario}}

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