Según especifica la ley, sólo pueden pasarse del régimen de capitalización al de reparto los trabajadores que se encuentren afiliados a una AFJP al 11 de abril de 2007, y la solicitud debe efectuarse hasta el 15 de enero de 2008.
El interesado/a debe concretar este trámite con su Documento de Identidad y la documentación adjunta correspondiente que figura en esta misma página de Internet.
{{Las preguntas y respuestas más frecuentes son las siguientes:}}
{{1 ¿Cómo es el trámite?}}
–Para pasar de una AFJP al régimen de reparto, el trámite se realiza por Internet en el sitio [www.opcionjubilatoria.gov.ar->www.opcionjubilatoria.gov.ar ] desde cualquier computadora –con impresora–, ya sea personal o desde alguna de las que ofrecen la Anses, OCA, sindicatos o en la sede central de la Superintendencia de AFJP. En la página de Internet, luego de seleccionar la opción “ingresar”, el trabajador deberá escribir su Cuil y una clave de seguridad que aparece en la pantalla. A continuación se verán los datos personales que registra la Anses: Cuit o Cuil, nombre, DNI, fecha de nacimiento, sexo, dirección, código postal, teléfono y mail. Completado el registro hay que imprimir tres copias y llevarlas personalmente a cualquier sucursal del Correo Argentino, OCA o Anses, con DNI y fotocopias de la primera y segunda hoja. El empleado postal recibe la documentación, hace firmar al trabajador dos formularios y le entrega el restante sellado junto con un ticket donde figura fecha, hora y lugar de la operación. En ese momento finaliza el trámite y no hay posibilidad de arrepentirse.
{{2 ¿Cuándo se hace efectiva la opción?}}
–A partir del primero de enero de 2008. Aunque para quienes no lo hicieron el plazo se extiende hasta el 15 de enero de 2008.
{{3 ¿Qué pasa con los aportes?}}
–En reparto continúan en 11 por ciento, y desde enero en las AFJP suben de 7 a 11 por ciento. De esta forma, los trabajadores que aportan al sistema de capitalización contabillizarán una caída en el salario de bolsillo del 4,6 por ciento.
{{4 ¿Dónde quedan los aportes?}}
–El sistema no cambia. Conviven los dos sistemas: cuando el trabajador aportó a una AFJP, cobra la parte que acumuló en su AFJP, y también cobra por los aportes al Estado antes de 1994. Por lo tanto, los trabajadores no pierden sus aportes por pasar de un sistema a otro.
{{5 ¿Cuánto cuesta el trámite?}}
–La opción por el régimen de reparto es totalmente gratuita, tanto la presentación de los formularios como el envío de la documentación a la Anses.
{{6 ¿Quién puede optar?}}
–En esta oportunidad no existieron límites de edad para pasarse, pero cuando en 2012 se vuelva a abrir la posibilidad, el traspaso será posible hasta los 50 años para las mujeres y hasta los 55 para los hombres. Esto se debe a que son necesarios diez años de aporte consecutivos al mismo sistema. Por lo tanto ésta será para muchas personas la primera y única posibilidad para cambiarse de régimen.
{{7 ¿Los desocupados y los empleados en negro pueden elegir?}}
–Sí, siempre y cuando tengan una cuenta en alguna AFJP. Todo aquel que haya aportado alguna vez, aunque ahora no lo haga, puede optar por uno de los sistemas y cuando vuelva a trabajar en blanco sus aportes ingresarán al régimen que elija.
{{8 Jubilados y pensionados, ¿pueden realizar la opción por reparto?}}
–No es posible si es jubilado. Los pensionados que estén trabajando podrán realizarla.
{{9 ¿Quiénes no tienen necesidad de pasarse?}}
–Los trabajadores que pertenecen a regímenes con aporte diferencial (docentes, investigadores científicos, jueces de la nación) ya fueron pasados automáticamente a reparto.
{{10 ¿Cuándo vence el plazo?}}
–El plazo fue prorrogado hasta el 15 de enero de 2008. Llevar al correo personalmente los documentos es indispensable para finalizar el traspaso. Quienes pierdan o no recuerden dónde guardaron los formularios podrán volver a imprimirlos.
{{El 15 de enero de 2008 se cierra la posibilidad de opción por cinco años}}
El apuro de los últimos días de miles de personas tiene que ver con que después del 15 de enero de 2008 no habrá posibilidad de cambiar de régimen previsional por un período de cinco años. El Gobierno amagó varias veces con una campaña informativa para aclarar las dudas de los trabajadores que nunca concretó. Eso generó una situación de virtual desigualdad en el acceso a la información que influyó en la toma de decisiones. Como ocurrió tantas otras veces en Argentina, los sectores más vulnerables corrieron con desventaja. Eso se aprecia en que el 85 por ciento de los que eligieron volver a reparto son trabajadores en blanco, de clase media o media alta. Sólo el 15 por ciento restante son desocupados o se desempeñan en negro, a pesar de ser mayoría en las AFJP. Representan el 60 por ciento del total de sus clientes, 5,4 millones de personas, sobre un total de 10,9 millones.
Los desocupados o los trabajadores informales deberían ser los primeros en pensar en abandonar el régimen de capitalización. Aunque ahora no registren aportes, si alguna vez se anotaron o quedaron incorporados en una AFJP siguen enganchados en ese sistema. Pero, ahora sí, como no están aportando, su jubilación futura será muy magra. Incluso, corren el riesgo de no acceder ni siquiera a la mínima.
Hay un dato que sirve para orientar a los afiliados de las AFJP respecto a cómo van sus aportes. Les permite hacerse una idea de qué pasará con sus ingresos al momento del retiro: para cobrar 1 peso por la administradora, deberán haber acumulado 178. Es la cifra promedio para los hombres que utilizan las compañías de seguros para calcular las rentas vitalicias. Es decir, para acceder a un haber inicial de 400 pesos se deberán haber acumulado 71.200 al momento del retiro (400 multiplicado 178). Para llegar a una jubilación de 1000 se necesitarán 178.000 pesos en la cuenta. Y para 1500, el fondo deberá disponer de 267.000 pesos.
{{
Para las mujeres es más conveniente aun el sistema estatal}}
Las mujeres deben hacer todavía más esfuerzos para ganar lo mismo que los hombres. Por esa razón, en principio el régimen estatal es para ellas más conveniente que el privado. Esto es porque en capitalización un factor central para calcular el haber es la expectativa de vida. En la actualidad es de 82 años, contra 78 de los hombres. Esa expectativa es por género, no individual, y la define la Superintendencia de AFJP según cálculos actuariales. A la vez, las mujeres se jubilan antes: 60 años, contra 65 de los hombres. En consecuencia, el fondo capitalizado de las mujeres se divide por una mayor cantidad de años: 22 contra 18 años de los hombres. Al tener que prorratear el dinero capitalizado por más años que los hombres, a igual cantidad de aportes, las mujeres ganan menos.
Esto no ocurre en el Estado, ya que tanto para hombres como para mujeres la jubilación se calcula en función de sus aportes de los últimos diez años. No importa que ellas vivan más o se jubilen antes, a igual sueldo con un hombre en su etapa activa, la jubilación será idéntica. Y, en la mayoría de los casos, las mujeres ganarán más en reparto que en una AFJP.
Si un hombre necesita juntar 178 pesos para obtener 1 peso de jubilación en el sistema privado, la mujer debe acumular 200. Entonces, si aspira a llevarse 400 pesos de su AFJP tendrá que tener 80.000 en el fondo capitalizado (contra 71.200 del hombre), si sueña con 1000 tendrá que estirarse a 200.000 en su cuenta (contra 178.000) y si su meta es 1500 deberá llegar a 300.000 (frente a 267.000).
Comparar esas cifras con la realidad actual puede causar vértigo: el promedio de los fondos acumulados en el sistema es de 8000 pesos por afiliado. Está claro que recién van trece años de las AFJP, y aquellas cuentas toman la vida laboral completa de una persona. A más años, más capitalización. Con esa premisa, elegir una AFJP es muy arriesgado para los mayores de 40 años con pocos recursos en sus cuentas. Tampoco les conviene a quienes tengan una esposa joven o un hijo discapacitado, porque al calcular la renta vitalicia, la compañía de seguros estima los años que debería pagarle de pensión a la viuda o al hijo y la jubilación se diluye.
{{Fuentes:}} ACTA – CTA, Página/12 y Clarín