Las asambleas en los hospitales, municipales y provinciales, la carpa de Promoción Comunitaria con el pase a planta de los compañeros en negro, el paro de los médicos de cabecera del PAMI, el de los compañeros del IPEC, las luchas de los auxiliares de la educación, y la de muchos otros sectores del estado que tomaron estado público en estas últimas semanas, nos muestra claramente las necesidades reales para transformar esta historia que todavía no tienen miles compañeros / as y que necesitan un sindicato como herramienta principal para la defensa de sus derechos.
En distintas ciudades del país se vivieron conflictos similares, con mucha intensidad, que obligaron a los diferentes gobiernos a sentar a la ATE en la mesas de negociaciones colectivas. En esto lo fundamental fue organizar nuestra herramienta para las mejoras de nuestros magros salarios y condiciones de vida. {{Nuestra ATE tiene más de 50.000 trabajadores organizados en el ámbito de la salud en todo el país; municipales, provinciales y nacionales. Que seguimos reclamando a las autoridades gubernamentales, de salud y educación en particular, la responsabilidad pública en sus funciones. QUE NO SEAN UN PRIVILEGIO Y SE ENTIENDAN COMO UNA NECESIDAD DE TODOS.}}
Por eso salimos a la calle. Y nos movilizamos por lo que creemos justo. Porque no queremos un país rico con trabajadores pobres. Queremos nada más y nada menos que se respete lo que la Constitución Nacional marca en sus artículos 14 y 14 bis, salarios dignos.
Defender los salarios
Según nuestros cálculos, la canasta básica para una familia tipo ya supera los $2500, a pesar del “pacto de indigencia” acordado hace pocas semanas en el último Consejo del Salario, del que formaron parte éste Gobierno nacional junto a los empresarios y a la CGT, poniendo tope y techo a nuestros reclamos, violando una vez más la Constitución.
La mejor manera de defender a la salud pública es sin ninguna duda defender los salarios y los derechos laborales de sus trabajadores.
No hay duda de que es necesario reforzar estos procesos y darle un grado de organización más concreta. Por eso rompemos el silencio en las respectivas asambleas y llamamos a todos a que se sumen a esta pelea que sólo parece ajena a los intereses de los que gozan con tanto énfasis del uso de la política como beneficio personal y del protagonismo individual como salida. Por eso la ASAMBLEA es el lugar de expresión de todos los que creemos que luchar más que una utopía es una necesidad posible, palpable, realizable.
Las palabras de Germán Abdala siguen el camino que estamos forjando. Porque estamos convencidos de que “Va a haber dirigentes que van a ser mayoría en el movimiento obrero y que van a ser consecuentes con su mandato, va a haber dirigentes políticos que no van a tomar la política como una parte mas del jet-set y la frivolidad, que intentarán cambiar la sociedad en que se vive”.
Para esto es imprescindible organizarnos en ATE.