ATE Rosario recuerda su militancia y su compromiso con los trabajadores

Desde la Comisión Administrativa de ATE Rosario recordamos con orgullo a quien fuera una de las figuras destacadas de la década de los noventa contra las privatizaciones de las empresas públicas y un dirigente inconmensurable en el compromiso real sobre los intereses que siempre se ponen a fuego, de los trabajadores de nuestro paí­s. Este homenaje sencillo pero sincero, así­ como lo hicieramos hace pocos dí­as con nuestro querido colorado Héctor Qualgliaro, a tres años de su desaparición fí­sica, no podí­amos faltar al cumpleaños de Germán Abdala que hoy tendrí­a, si lo tuvieramos fisicamente entre nosotros tan solo 58 años. Desde nuestra querida ATE y desde tu querida ATE muy felí­z cumpleaños y vaya para los trabajadores recordar tu militancia y compromiso de clase para no olvidar que hay que seguir construyendo un camino autonomo, propio, aunque al principio doloroso que nos encontrará al final del camino construyendo una nueva sociedad con plena justicia social. Compartir Facebook




{{Refundación de ANUSATE

Festejo de su cumpleaños en el Birri Santa Fe el 12 de febrero de 2011

Abdala: Tan inmenso como el mar}}

“Germán Abdala es emblemático y están actuales y vigentes cada una de sus ideas, sus conceptos y valores, con los que intentó recuperar a la clase trabajadora después del proceso. No habí­a lugar que no recorrieran, no habí­a cantidad de Kilómetros que no hicieran con otros compañeros de ATE, Ví­ctor y don Héctor, Jorge Acedo y otros que ya lo hicieron y se vieron traicionados como el maestro de formación sindical y de la vida, Raúl Sufritti. Todos han recorrido Kilómetros para recuperar y convencer al compañero de la necesidad de recuperar todas las realizaciones posibles.

{{La dirigencia gremial que negocia en paritarias rifa los sueños de los trabajadores del Estado}}

“ATE ha hecho historia en este paí­s. La experiencia en distintas localidades como en Villa Constitución, Rufino, Rosario, Reconquista, Vera, San Javier, Santa Fe, demuestran la necesidad de transmitirla y replicarla. Sin duda el poder cuando negocia es cruel, es injusto y es muy fuerte pero si nosotros desde nuestra situación tenemos que empezarnos a juntar, a organizar y a multiplicar. No es poco lo que tenemos creo que falta encontrarnos”.

El 12 de febrero se hará extensivo en toda la provincia la necesidad de que los trabajadores encuentren ese lugar que durante años nos negaron con metodologí­as inconsultas, con paritarias parciales, en definitiva con acciones gremiales que no respetan las decisiones mayoritarias de los trabajadores que no solo sueñan un salario mejor sino un protagonismo autónomo de la UPCN, de los partidos, de los gobiernos y de los patrones.

Ese dí­a recordamos a Germán porque en la provincia de Santa Fe, ATE tiene que recuperar su historia, la identidad: la de Pocho, Héctor, el “negro” Aguirre; y la de todos los luchadores que dí­a a dí­a buscan profundizar con sus polí­ticas el Estado para que sirva a las necesidades de su pueblo trabajador.

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Fragmentos de Discursos

Villa Marí­a (junio de 1990)

“…lo que hoy termina sintetizándose es el principio de algo que tiene que lograr salir de la resistencia para poder plantear a esta sociedad que no sólo está el discurso de la derecha para explicar la crisis polí­tica, si no que también los sectores populares tenemos una propuesta, tenemos un planteo para explicar por qué hoy las dirigencias polí­ticas, las dirigencias sociales, forman parte todas del mismo esquema de prebenda y de prostitución que han hecho que el conjunto de las masas deje de creer que es posible vivir en un paí­s distinto. Ese es nuestro compromiso, no sólo echar muy buenos discursos. Esta noche, mañana, encontrarnos en cada lugar, en cada barrio, en cada fábrica, en cada escuela, en cada universidad, en cada lugar donde está el pueblo. Porque nosotros a penas somos una puntita de ese Pueblo que murmura, que late y que exige que haya una transformación en el paí­s.

Es por eso compañeros, lo que yo quiero junto con todos ustedes, a que nos comprometamos, a esto, a hacer realidad estos hechos en donde podamos demostrar que el campo nacional y popular tiene un paí­s que ofrecer digno que ofrecer a esta sociedad; que el campo nacional y popular es capaz de decir qué hacer con la deuda externa, con el comercio exterior, con los mercados, con los grupos económicos. Es por eso compañeros (…) todas estas cosas que a nosotros nos dan fuerzas y nos convocan a transitar. Yo solamente quiero decir, al igual que Darí­o que terminó con una frase de un poeta, también recordar a ese poeta latinoamericano, nuestro, que dijo: “podrán arrancar mil flores, pero no van a detener la primavera”.

“(…) nosotros en serio nos creí­mos lo del 14 de mayo. Para nosotros el 14 de mayo no era un simulacro electoral donde habí­a que buscar la voluntad de la gente y después hacer otra cosa. El programa del 14 de mayo reflejó, en términos generales, no sólo lo programático –porque yo creo que lo programático fue una cuestión hasta secundaria- lo importante era recuperar la esperanza, de construir una cultura del trabajo contra a la cultura de la especulación, el tema del salariazo como una forma de recuperar los ingresos de los sectores más desposeí­dos de la sociedad, el tema de lo productivo frente a la especulación; fueron bases que para nosotros eran esenciales. Entonces, cuando hoy a nosotros se nos dice “bueno muy lindo lo de ustedes, pero ¿cuál es la propuesta que tienen?”, en esto no hay que andar dando muchas vueltas. Nosotros decimos que lo aquí­ ha ocurrido es que hubo una defraudación del voto popular del 14 de mayo, y nosotros no necesitamos como a veces han necesitado los radicales –que ni siquiera han llegado a hacer una autocrí­tica de lo que hicieron los sectores más progresistas del radicalismo, ni siquiera una autocrí­tica cinco, seis años después-; nosotros a los 6 seis meses tenemos un compromiso ético con nuestros compañeros. Muchos de los que estamos acá llegamos en la misma boleta con el Presidente de la Nación. Muchos de los que estamos acá fuimos a convocar el voto de nuestros compañeros en cada barrio, en cada fábrica, en cada lugar. Entonces, el primer compromiso ético, programático, para que realmente la Democracia no pierda sentido, para que lo que se dice no sea vaciado de contenido es comprometernos con eso. El programa está. Las cinco o seis consignas: la defensa de lo nacional, la participación de los sectores sociales marginados; eran mensajes del 14 de mayo, que fue plebiscitado. Lo que ocurre acá ha habido un fraude, ha habido una defraudación muy profunda de las expectativas populares. Entonces, esto es lo que nosotros no estamos dispuestos a bancar en términos polí­ticos”.

(mayo 1990)

“(…) pasamos a vivir 50 años de disolución polí­tica, en donde el pueblo se va a ir despolitizando, porque esta crisis polí­tica que vivimos nosotros, la crisis económica, social y polí­tica de estos últimos 20 años no es una crisis que incorpora a la gente a la conciencia polí­tica, no ha sido una crisis como en los años ´50 ó ´60: “la resistencia”, “luche y vuelve”, el nacionalismo en el pensamiento, lo que yo antes un poco decí­a. Los jóvenes en todos los lugares, a nivel de trabajadores, a nivel de la pequeña burguesí­a en la universidad y en la cultura, se nacionalizaban y se incorporaban a la polí­tica. Porque era una crisis que politizaba, porque habí­a conducción, habí­a propuestas alternativas, habí­a consignas por las cuales militar. Hoy, es el desamparo total y es la desmovilización. Entonces la crisis despolitiza, es una crisis que a uno le dice “son todos chorros, son todos delincuentes, la polí­tica no sirve para nada”; la ideologí­a del usuario (…) acá hay gente, hay inteligencia funcionando, pensando esta sociedad para los próximos 50 años, pensando qué es lo que va a ocurrir el próximo año en este paí­s, cómo van a ser las elecciones, pensando todo esto. Los que no tenemos la posibilidad de pensar el paí­s a 50 años somos nosotros. Entonces, ellos quieren un paí­s que cuando se vote electoralmente vaya a la urna el 30% del pueblo, porque el resto no va a querer ir a votar, o si va a votar va a ir a poner papel higiénico adentro de la urna. Porque la gente lo que empieza a asociar es a descreer de la Democracia, dice “para qué me sirve la Democracia si no me soluciona los problemas de vida”. Esto ocurre en otros paí­ses, esto ocurre en Colombia, esto ocurre en Ecuador, esto ocurre en todos los paí­ses que tienen estos procesos de Democracia restringida, lavada, de muchos años, donde lo que ha ido creciendo es la abstención.

En un paí­s donde la gente se repliega y se despolitiza, donde no lucha en cada una de las cosas, donde las internas se resuelven por aparato y posicionamiento y guita de quien las banca; más si se empiezan a hacer todo el asunto este de los sublemas, todo este tipo de cosas, peor, más va a valer la guita de todos, porque cuando se pone toda la mosca ése llega porque va a tener medios, porque va a tener un montón de cosas (…)”

* Fuente: Fundación Germán Abdala, Germán x Germán
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Retrato y perfil de un gran luchador

Por Cristian Vitale

En una vieja edición de Tiempo Nuevo -noviembre de 1986-, un pujante dirigente sindical de 31 años, lector de John William Cooke y Arturo Jauretche, se atreve a enfrentar, de visitante encima, a dos tenaces defensores mediáticos del neo laissez-faire. Germán Abdala, morocho, enfundado en una campera de cuero negra y con alguna “s” que se le escapa, trata de explicarles a Mariano Grondona y Bernardo Neustadt, muy pulcros ellos, las inconveniencias de un liberalismo salvaje en ascuas; un modelo que, de aplicarse, terminarí­a desactivando lo poco que quedaba de Estado benefactor, con todos los problemas sociales imaginables. Pero parece estar enfrentado a dos paredes de saco y corbata. “Mire, Abdala -le responde Grondona-, la posición suya corresponde a otra época.” Resultarí­a enormemente democratizador poder enfrentarlos nuevamente hoy, 19 años después, luego del fracaso rotundo de aquel modelo que tuvo en Grondona y Neustadt a dos históricos apologistas y que el dirigente de ATE, muerto en julio de 1993, denunció cuando y donde habí­a que hacerlo.

Serí­a enriquecedor que Grondona le contara hoy a ese muchacho entusiasta, ex albañil y pintor de brocha gorda, “lo bien” que las empresas privatizadas les hicieron al paí­s y a sus trabajadores. Figuración futurológica al margen, la realidad es que aquel debate televisivo entre ambos polos ideológicos es una de las varias secuencias agudas que pueblan Germán, un documental sobre la vida de quien también fuera diputado nacional. Producido por el Incaa y realizado por un equipo conformado por Nicolás Batlle, Fernando Molnar, Sebastián Schindel y Bruno Huck -más la producción ejecutiva de David Blaustein-, el documental combina en 48 minutos retazos de la vida cotidiana, alegre y sufrida, de

Abdala, con su labor polí­tica y militante. Con una estética artesanal, casi casera, discursos y vivencias se entremezclan y determinan una verdad: la crisis que Abdala anunció no sólo en programas televisivos, sino también desde su banca en el Congreso -a la que llegó en 1989 metido en la boleta de la fórmula del salariazo: Menem-Duhalde- o en reuniones con la militancia, estalló con los efectos previstos. “No puede ser que se estén privatizando empresas de servicios públicos como Aerolí­neas Argentinas o los ferrocarriles, que tienen que estar al servicio de la integración del paí­s y no de la acumulación de grandes empresas”, dijo rápidamente desengañado en febrero de 1990, cuando todo el mundo miraba y pensaba para otro lado, incluso la mayorí­a de sus compañeros de boleta. “Acá, el empresariado no tiene vocación de nada. Bajan la persiana y se van a Punta del Este (…) ¿Por qué no se les dan créditos a las pymes, pero sí­ se le facilita el negocio a Bunge y Born?”, aparece diciendo con claridad en otra de las escenas formadoras del documental.

En cada punto que se lo tome, desde su reivindicación de la polí­tica social y económica del peronismo previa a al golpe de Estado de 1955, hasta sus diatribas contra los grupos económicos que “con lo único que especulan es con ver de qué manera se apropian del esfuerzo del pueblo”, el desaparecido dirigente justifica el diagnóstico que da su padre Manzur, hincha de Boca y peronista como él, leyendo la necrológica en Página/12: “Un raro ejemplo de coherencia”. El otro eje que motoriza el documental -ganador del concurso “13 documentales para TV sobre la crisis argentina”- enlaza con su pavorosa enfermedad. Su hija Griselda; Marcela Bordenave, su mujer, y Ví­ctor De Gennaro, compañero de lucha, reconstruyen a través de testimonios el optimismo y la dignidad con que Abdala sobrellevó hasta el lí­mite el cáncer que le descubrieron en 1984, tras ser operado de la cintura al lastimarse jugando un partido de fútbol. De Gennaro, apelando a su origen -Santa Teresita- lo compara con el mar: “El era el mar, fuerte e inabarcable”; a Griselda le caen lágrimas cuando cuenta el momento en que descubrió que papá habí­a quedado ciego. “Mi chiquita, dónde estás que no te veo”, dice que dijo, y su mujer recuerda que no habí­a querido decir nada de eso para que ellas no sufrieran. Varias tomas de entrecasa hechas por su mujer registran los últimos momentos de su vida, delgadí­simo y calvo, luego de más de 20 operaciones y del tratamiento de quimioterapia al que se sometió durante el comienzo de los ’90 en Rochester, Estados Unidos. Ese último Abdala que, pese a todo, aflora como un luchador heroico participando del Congreso fundacional de la CTA realizado en noviembre de 1992 en Parque Sarmiento donde, aclamado por una multitud, dio uno de los últimos discursos de su vida en una silla de ruedas: “Seguimos creyendo, pese a todo, que hay un camino para construir”. O soplando velitas por última vez, en febrero de 1993, al momento de cumplir 38 años. “Fue la última vez que hablamos mucho -evoca De Gennaro en el film- y me dijo, entre varias cosas: ‘Quiero que me prometas que no va a haber velorio (…), llega a aparecer una corona de Menem y me muero’.”

Comisión Administrativa ATE- CTA Rosario
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