Miércoles 14 de junio de 2012.- Por Juan Pablo Pozzi (delegado de ATE del IPEC). El 15 de junio se conmemora el 94º aniversario de uno de los hechos culturales más importantes de América Latina, la Reforma Universitaria de 1918. Hito que marco la lucha de los estudiantes contra la caduca forma de educación del momento. Expresar ideas reformistas, en esos tiempos, era como hablar de subversión y de lucha de clases en la universidad. Hombres como Deodoro Roca, Arturo Orgaz, Alejandro Korn, y muchos más; marcaron el camino de lucha de derechos estudiantiles que hoy parecen caducos, más allá de su legado histórico. Autonomía universitaria, cogobierno de los estudiantes, extensión universitaria, periodicidad de las cátedras, y concursos, fueron temas realmente revolucionarios para el mundo universitario como para el todo el pueblo.
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En su manifiesto, aquellos hombres, escribieron: {{ {“…Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana…”
“…En adelante, sólo podrán ser maestros en la república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien…”} }}
Su lucha fue honesta, sus intenciones eran una Universidad abierta y posible para todos. Pero los dolores que quedan son la deuda del presente, de lo que esos pensadores querían para esta universidad y para su pueblo, y que poco a poco fueron eliminando las distintas dictaduras, la década neoliberal de los 90 y la “NO” ley de Educación Superior de hoy. Los reformistas ya no son lo de esos tiempos. Junto con aquellos se terminaron las ideas, y desde los 70 (o incluso antes) hasta hoy la universidad se ha convertido en una máquina de destruir debates, de matar ideas, de generar obediencia, de pensar en dinero y eso en lugar de cambiar hoy se profundiza.
Pero es momento de volver al legado de esa época. La época de una juventud dando la batalla de las ideas, la revolución de estas es la que salvará a la universidad y al pueblo. De ser un estanque de jóvenes que quieren un título para poder ganar dinero a ser la casa de los hijos de los trabajadores y una verdadera máquina de producir derechos, justicia, vacunas, igualdad, una fábrica de futuro. Pero para producir el futuro, hay que analizar el presente y esto es imposible sin saber lo que ha sucedido en el pasado.
Compartiendo estas ideas y como trabajador quiero una universidad amplia y popular, quiero que cada uno de nosotros construyamos esa América que se nos niega, pero nunca deja de asomar porque es demasiado grande para taparla con miserias cotidianas o pueriles.
{{Juan Pablo Pozzi}}
Instituto Provincial de Estadística y Censo
delegado de ATE Rosario