Miércoles 24 de agosto de 2011.- Hace un año nos despedíamos de Mario Lucas Aguirre. Una enfermedad tan cruenta como repentina terminó con su energía vital. Ya no está, ya no vive, pero quién puede negar que siempre estará presente entre nosotros como un referente insoslayable del sindicalismo combativo y de las luchas populares.
Quienes lo conocimos, quienes tuvimos el privilegio de compartir parte de su frondosa militancia gremial no podemos abstraernos de las virtudes que fueron guía en todas sus acciones y que constituyeron en muchos de nosotros, un ejemplo a seguir.
TweetSe torna imposible hablar de solidaridad, coherencia, honestidad…sin hacer alusión al querido “Negro”, que llevo a la práctica estos conceptos, sin perder su sentido de pertenencia a la clase trabajadora y mucho menos el sentido revolucionario que conlleva toda lucha social por mas coyuntural que esta parezca.
Sus inclaudicables convicciones le generaban un rechazo visceral a la burocracia sindical, muy especialmente a aquella que se engendrara y se desarrollara fuertemente dentro del peronismo, movimiento donde siempre estuvo inserto, reivindicándolo como parte inseparable de ese gran Movimiento Nacional que los argentinos debíamos construír y que debía ser popular, participativo, pluralista y por sobre todas las cosas, como siempre insistía: antiimperialista.
Muchos de los que además de coincidir políticamente fuimos sus compañeros de trabajo, que tal vez cumplimos el rol de delegado o activista, lo recordamos por las mañanas organizando reuniones y asambleas en nuestro sector o interpelando con firmeza y cuantas veces fuera necesario a funcionarios, de nuestra o de otras áreas, que quisieran cercenar alguno de nuestros derechos. Por la tarde, ya como miembro de Comisión, su tarea continuaba desde el local sindical, considerando siempre este espacio como una herramienta más al servicio de la organización y movilización de los trabajadores.
Como el mismo lo reconoció, su “parto político” fueron los sucesos dramáticos que la minoría oligárquica provocó en aquella Argentina de 1955. Luego vendría la “Resistencia Peronista”, el invierno de Alzogaray, el “Onganiato” y todos los sucesos de finales de los 60 que culminaron en los Rosariazos y la conformación de la CGT de los Argentinos, donde el “Negro” consolida su capacidad de dirigente combativo insobornable y antiburocrático.
En los setenta, como muchos otros dirigentes, sobrellevo con entereza las contradicciones que se presentaban por tratar de ser leal a una conducción partidaria sin renunciar a la defensa de sus representados. Nunca confundió el verticalismo con la obsecuencia y con orgullo y convicción, como Secretario General de ATE-Rosario, se puso al frente de la huelga y movilización de los trabajadores de Fabricaciones Militares en pleno gobierno de Perón. Esta, y otras posturas afines a la Tendencia Revolucionaria dentro del peronismo fueron la excusa para que la burocracia nacional de ATE lo expulsara mediante un Congreso “armado” para tal fin; mas tarde perdería su trabajo como obrero especializado, su casa volaría en pedazos por una bomba de la Triple A, y la dictadura lo detendría en el penal de Magdalena.
Esto no melló su voluntad militante ni su espíritu revolucionario. Su cuerpo se llevo las marcas de una vida comprometida en la lucha por una sociedad mejor, ese cuerpo al que en su Baradero natal y último reducto, una multitud pudo gritarle a viva voz: Mario “Negro” Aguirre presente !!!, AHORA Y SIEMPRE !!!
Esta es una foto de la portada de la autobiografía de Mario Aguirre llamada “Por el camino de la emancipación”
* {{Juan Manuel Caraballo es Secretario de Actas de la Asociación Trabajadores del Estado, Rosario.}}