Rosario, 5 de enero de 2011.- Hacia finales del año pasado, fue oficializado el pase a planta de trabajadores que desde 2007 se ocupan en diferentes instancias de la repartición pública. Todos ellos tenían contratos a través de un programa de inclusión para personas con capacidades diferentes con la figura del “pasante” o “becario”, calificativos que en este caso significan 30 horas de trabajo semanales y 700 pesos mensuales de sueldo, sin vacaciones, aguinaldos y ni obra social. Hoy, estos trabajadores pudieron contarnos como se dio su pase a planta: “no sin un gran esfuerzo, pero con la satisfacción de haberlo logrado”.
Son 8, y tienen capacidades diferentes (hipoacúsicos, parálisis, problemas motrices, etc.) trabajan como cualquier otro personal dentro de los intestinos repletos de oficinas de la administración pública. Al entrar, tres o cuatro años atrás se encontraban con un “contrato” laboral que reconocía las 30 horas semanales y bonificaba con 700 pesos de sueldo, hoy le habían podido sumar un “PEC de 150 pesos” proporcionado por la nación, según lo afirmó uno los trabajadores.
Cada uno por separado, como cualquier trabajador que siempre apunta a preservar su fuente laboral, realizaban sus respectivos trabajos, y escuchaban atentamente a sus respectivos jefes quienes ante el pedido de mejoras salariales respondían siempre con lo mismo: que iba a pasar a planta “el más apto”, “el mejor” después de varios períodos evaluativos. Cada uno por separado, por mucho tiempo, años, creyeron que así sería, y como toda persona que quiere hacer bien su trabajo pensaban que si se esforzaba más, podrían acceder a mejoras. La realidad les demostraría que eso no sería tan así.
Nunca fue así. Solo con la organización, y alentando a los otros compañeros pudieron discutir necesidades y situaciones semejantes para tratar de darle respuestas colectivas a sus problemas. Y de a poco fueron desmitificando el discurso de la explotación, que más de una vez lleva a peleas entre los mismos laburantes a la hora de calificar el trabajo del otro.
Gabriel, en el 2007 entró como becario, previo a eso tenía un expediente con 14 años de historia dentro de la provincia. Como becario se dio cuenta que si no era con una acción gremial y colectiva no iba a conseguir entrar a la planta de la provincia, “hubo que hacer caer muchas fantasías en la gente, o la peleábamos o íbamos a tener una situación en la que la beca se iba a vencer y quedábamos afuera”.
Fue pasando el tiempo y el discurso de los funcionarios fue cambiando. Los jefes les decían que la “beca era un contrato que no vincula a la provincia con los trabajadores”, que ellos lo sabían y lo habían aprobado a la hora de entrar a trabajar, como si tuvieran opciones para poder hacerlo. Algo muy parecido al “sino te gusta te podés ir”. Ese sería el momento en el que se daría un pequeño alumbramiento en estos laburantes.
Después de varias reuniones, se dieron cuenta que tenían herramientas a su favor: un gremio que los alentó a seguir peleando por lo justo, y leyes que son desconocidas para los funcionarios y que amparan sus derechos (la provincia suscribió a la Ley Nacional 21.314, e incluso redactó su propia Ley Provincial, la 9.325) donde es el mismo Estado quien se obliga a tener un porcentaje de personas con capacidades diferentes en el empleo público, a saber, en su artículo 8 dice que “las empresas del Estado Provincial, están obligadas a ocupar personas discapacitadas que reúnan condiciones de idoneidad para el cargo en proporción preferentemente no inferior al 4% de la totalidad de su personal el Ministerio de Salud, Medio Ambiente y Acción Social de la Provincia fiscalizará lo dispuesto en el presente artículo”.
Diversas idas y venidas de funcionarios les pusieron palos en la rueda, mientras continuaban los “si no les gusta se pueden ir” no faltó quien les pidiesen que desestimen su reclamo, ya que no iban a tener ecos y solo les traería problemas. Seguramente, recomendaciones fundadas en años de ejercicio de la burocracia estatal.
Después de mitad del año 2010 los trabajadores no pararon e hicieron pública su situación, e instantáneamente obtuvieron respuestas, los recibieron los respectivos funcionarios y pudieron hacer las presentaciones en Santa Fe y hasta los incluyeron en lo que fue la última paritaria para el sector salud, a fin de año. Ellos querían-pedían que los incluyeran en la paritaria para Desarrollo Social, y entraron en una posterior, la de Salud. Así que la lucha no terminó y continuaron los reclamos en conjunto para que los incluyeran en la paritaria en una mejor posición a la hora de poder entrar en la administración.
Finalmente consiguieron el compromiso del pase a planta desde el 1 de diciembre, que el gobernador oficializó firmando el decreto el 29 de diciembre pasado.
Gabriel recuerda que “Cuando conseguimos los compromisos formales por parte del gobierno (la promesa del pase a planta), no conseguimos que fuera por aquella Ley (la 21.314 para la Nación o la 9.325 para la Provincia), porque eso implicaría que reconozcan la irregularidad” (de no prestar atención a los temas de discapacidad). Como pasa en estos casos, con años de desidias la información no existe, y para obtener los datos certeros de la cantidad de trabajadores que tienen capacidades diferentes en Santa Fe habría que realizar un relevamiento oficial de toda la planta, y eso hasta ahora no se ha hecho, a pesar de que esta legislación ya tiene 28 años en vigencia.
“Individualmente la cantidad de tiempo perdido fue infernal, por el lado de las excusas que habitualmente se ponen, habían caído todas, y en lo colectivo cuando iniciamos el expediente en grupo y gracias a las acciones de la organización sindical pudimos conseguir algo”, al final nos dice Grabriel “esto se resolvió por una demostración de fuerza”, entre la organización de los trabajadores y la patronal, en este caso el Estado Provincial.
Hoy en día aún existen funcionarios dentro de las diferentes reparticiones que siguen justificando la beca como una forma de contratación válida cuando ha quedado demostrado que es una manera de conseguir mano de obra barata y calificada. De éste, como del mito de que ATE no puede representar trabajadores en los municipios, también habremos de dar cuenta, terminando con el, más temprano que tarde.
{{Equipo de Comunicación ATE – CTA Rosario}}